El Puerto de Vigo inicia el vertido de 220.000 toneladas de dragados a 3,6 millas de Cíes

La solución al vertedero submarino junto a la isla de Sálvora es… otro vertedero próximo a las Cíes. En concreto, a 3,6 millas náuticas (6,6 kilómetros) de la perla del Parque Nacional Illas Atlánticas, lugar elegido por el Ministerio de Transición Ecológica para depositar 146.000 metros cúbicos de materiales dragados principalmente en el Puerto de Vigo que se extraerán en los próximos años. Se trata de lodos y áridos que hasta ahora se arrojaban a dos millas de Sálvora, un basurero en el fondo marino clausurado en 2021 por su impacto ambiental y que ahora se reabre parcialmente. 

El “nuevo punto de depósito” para los dragados de la ría de Vigo, recientemente aprobado por el ministerio, se encuentra al suroeste de las Cíes (isla de San Martiño), a unos 100 metros de profundidad. Serán en total unas 220.000 toneladas de lodos y áridos los que allí se depositarán, procedentes en su gran mayoría de actividades de la Autoridad Portuaria de Vigo, pero también para otros puertos autonómicos como los de Panxón y Moaña. Para el resto de las Rías Baixas se reabre la zona de Sálvora pero se complementa con un nuevo vertedero frente a la ría de Pontevedra, a la altura aproximada de Combarro y Sanxenxo, también en las proximidades de otra de las maravillas de Illas Atlánticas. En concreto, a 3,1 millas náuticas al oeste de la isla de Ons, a 110 metros de profundidad. Este último será el destino del polémico dragado del canal del Lérez.

La elección de las alternativas figura en un informe del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), que concluye que las zonas de depósito “no supondrán afección a los espacios de la Red Natura 2000 ni a la biodiversidad marina”. En el caso del habilitado para la ría de Vigo, el estudio sostiene que es la alternativa “más adecuada” desde el punto de vista operativo, aunque no esté exenta de riesgos ambientales. En concreto, se trata de una ubicación dentro de una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), concretamente en el Corredor Migratorio Galaico-Cantábrico Occidental, por la que transitan especies de aves marinas protegidas como los cormoranes moñudos, alcatraces o pardelas, como área de alimentación o paso migratorio.

Representación cartográfica de zonas sensibles para las aves en las Rías Baixas. Imagen: Informe CEDEX.
Representación cartográfica de zonas sensibles para las aves en las Rías Baixas. Imagen: Informe CEDEX.

Su proximidad al Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas, una de las zonas de mayor valor ecológico de Galicia, es otra de sus desventajas. Aunque el estudio indica que en caso de accidente la pluma de sedimentos tendería a dispersarse mar adentro, existe riesgo de propagación de partículas finas hacia las aguas del parque, especialmente con condiciones de viento o corriente del suroeste. El CEDEX descarta que el ruido, la turbidez o el aumento de partículas en suspensión puedan afectar a cetáceos, como marsopas y delfines mulares, así como aves buceadoras como el cormorán moñudo.

Modificación de la topografía

Otra de las preocupaciones desde el punto de vista medioambiental reside en que cada vertido modifica la topografía y composición del lecho marino, lo que puede provocar la pérdida de comunidades bentónicas (organismos que viven en el fondo, como moluscos, gusanos o pequeños crustáceos) y alterar los equilibrios ecológicos locales. La profundidad complica el control y la monitorización de los dragados, por lo que el Cedex recomienda establecer un programa permanente de vigilancia ambiental, con batimetrías periódicas y análisis de turbidez, para garantizar que no haya acumulaciones ni expansión de los materiales hacia zonas sensibles.

El vertedero de Sálvora se mantendrá para recibir los dragados de los puertos de la ría de Arousa, en tanto que los de la de Pontevedra (donde se prevé la extracción de 484.000 metros cúbicos) podrán depositarse indistintamente en ese punto o en el que ahora se habilita más al oeste, ambos también en la misma ZEPA. El informe recomienda que las rutas para el transporte de los vertidos eviten en los tres casos las zonas del Parque Nacional Marítimo Terrestres de las Illas Atlánticas, como medida de prevención de accidentes o de pérdidas ocasionales de materiales. 

«No es arena limpia»

La aprobación de los nuevos vertederos submarinos provoca el recelo de ecologistas e investigadores. El biólogo del CSIC Antonio Figueras pone el acento en las características de los dragados. “Llamar arena limpia a sedimentos con metales pesados, hidrocarburos y microplásticos es un ejercicio de imaginación”, lamenta. En el mismo sentido, Antón Lois, exmiembro de Amigos da Terra y colaborador en educación y comunicación de distintas organizaciones ecologistas, apunta a las especiales condiciones de la ría de Vigo, que soportó durante décadas y aún padece una contaminación por metales pesados “elevadísima”. “Eso ha ido sedimentando, sepultado en distintas capas acumuladas, y ahí queda más o menos inertizado salvo que ocurra un temporal fortísimo. El problema es que dragar significa remover capas más bajas y eso pasa a la columna de agua, y lo que estaba en estado latente vuelve a activarse”.

“Resulta incomprensible que un Parque Nacional haya convivido durante décadas con un vertedero submarino a tan solo dos millas de su frontera”, denuncia Figueras, que lamenta la explicación ofrecida durante los últimos años de que se mantuvo el de Sálvora “porque siempre se había hecho así”. “Un Parque Nacional no puede protegerse en tierra mientras se descuida su mar, porque el mar no protesta, pero acumula. Y al final, siempre devuelve lo que le dejamos”, apunta el investigador del Instituto de Investigacións Mariñas, que considera que la sociedad ha “normalizado” un impacto que, “visto desde fuera, resulta un auténtico absurdo.”

Lois defiende la realización de “análisis cuidadosos y exhaustivos” de los dragados, con el objetivo de gestionar en tierra los peligrosos e industriales. “No hagamos la tontería de cambiar la contaminación de sitio. Tras cuatro años sin dragados, los que se hagan ahora van a ser más intensos y con más cantidad de material que los de mantenimiento”. El ecologista destaca además que aunque técnicamente ninguno de los tres puntos de vertido están en el Parque Nacional, sí lo están en su zona de influencia. Y el caso concreto de Cíes presenta otro problema añadido: “La corriente principal de la ría entra por el sur de Cíes, da la vuelta a toda la ría y sale por el Norte. La turbidez y efecto arrastre no es descartable que llegue a área protegida”. “Por eso decimos que antes de tocar nada hay que analizar los sedimentos, porque en tierra son controlables, pero en mar se los lleva las corriente».

De la morriña a la innovación: el regreso de Daniel Nieto para imprimir órganos en Galicia

La morriña es un sentimiento propio de quien deja su casa por motivos personales o profesionales. La vida de los científicos suele ser así: en ocasiones, deben trasladarse a otros países para poder ahondar en su investigación. Este es el caso de Daniel Nieto García, investigador del Centro Interdisciplinar de Química y Biología (CICA) de la Universidade da Coruña (UDC), que en el pasado mes de enero se incorporó al programa de excelencia investigadora Oportunius, impulsado por la Xunta de Galicia para atraer, retener y recuperar talento científico. El investigador gallego dedica su carrera a la bioimpresión 3D de tejidos y órganos, uno de los campos más punteros de la biomedicina actual.

Aunque regresó a su tierra natal, Daniel Nieto lleva toda una vida de viajes alrededor del mundo. El Instituto MERLN de la Universidad de Maastricht, Harvard-MIT, la Universidad de Oxford o la Universidad Nacional de Irlanda son solo algunas de las instituciones en las que desarrolló su labor investigadora.

Ahora, de vuelta al CICA, su equipo trabaja en la primera fase de un sistema basado en pinzas ópticas que permitirá la bioimpresión de un órgano linfático completamente funcional. El reconocimiento del programa Oportunius llega acompañado de la puesta en marcha del Laboratorio de Biofabricación Avanzada (DNIETOLAB), que cuenta con una ayuda Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC) por valor 2 millones de euros.

Dos líneas de investigación principales

En el laboratorio de Daniel Nieto en el CICA, su equipo se centra en dos líneas de investigación principales. Por una parte, trabajan en la reproducción de la vasculatura multiescala de los diferentes tejidos del cuerpo, una tarea que las tecnologías habituales de bioimpresión aún no son capaces de realizar con éxito. Se trata de replicar la red de vasos sanguíneos de distintos tamaños que se integra en los tejidos creados o regenerados, un paso esencial para garantizar su funcionalidad y supervivencia.

La segunda línea de trabajo nace precisamente de superar las limitaciones de las técnicas actuales de bioimpresión, explica el investigador del CICA. Con este objetivo, desarrollan herramientas innovadoras, como las pinzas ópticas, una tecnología que permite manipular y posicionar células individualmente dentro de un entorno tridimensional, facilitando así la replicación precisa de un tejido. Con todo, esta no es la única tecnología que desarrollan en el DNIETOLAB.

Pinzas ópticas y otras tecnologías

“Estamos desarrollando cuatro tecnologías nuevas que permiten replicar diferentes tipos de tejido”, explica Daniel Nieto. En primer lugar, destacan las pinzas ópticas, una técnica de vanguardia que posibilita interactuar con las células una a una durante lo proceso de impresión.

“Habitualmente, cuando se quiere imprimir un tejido, se emplean diferentes tecnologías para darle una forma tridimensional”, aclara el investigador. Sin embargo, estas técnicas presentan limitaciones, como la baja resolución, la viabilidad reducida de las células o la lentitud de impresión. Con las pinzas ópticas, el equipo de Nieto alcanza una mayor precisión y una viabilidad celular significativamente superior. “Es la primera tecnología a nivel mundial que permite replicar varios materiales y tipos celulares con una resolución y viabilidad tan altas”, señala.

Además, el grupo trabaja en otros sistemas de bioimpresión basados en luz, empleando tecnología DLP (Digital Light Processing) para reproducir distintos biomateriales y células. Una de las aplicaciones más prometedoras es el desarrollo de piel artificial.

En paralelo, también experimentan con los bio-pens, instrumentos portátiles de impresión biológica que pueden llevarse directamente hasta el paciente. De este modo, no sería necesario imprimir el tejido en el laboratorio, sino que se podría aplicar la bioimpresión directamente sobre la zona dañada, por ejemplo en casos de quemaduras o lesiones de la córnea.

Un gran reto: replicar la fisiología humana

Daniel Nieto asegura que el mayor desafío de la bioimpresión 3D es conseguir replicar con precisión la fisiología y los tejidos humanos, lo que incluye situar correctamente los distintos tipos celulares y biomateriales. Sin embargo, subraya que la principal dificultad actual es la imposibilidad de reproducir la vasculatura multiescala de un tejido, debido a la enorme complejidad y a la cantidad de estructuras que la componen: “No puedes hacer que sea completamente real”, reconoce. Por eso, incide en que superar esta limitación es esencial para crear tejidos humanos viables, capaces de alimentarse y mantenerse con vida.

“Las tecnologías que estamos desarrollando están ayudándonos a superar estas barreras”, explica el investigador gallego. La solución actual consiste en que cada técnica se especialice en un rango de tamaño vascular, ya que aún no existe una sola tecnología capaz de abarcar todo el proceso.

“Cuando quieres fabricar un órgano, precisas emplear todas las tecnologías al mismo tiempo, pero eso hoy no es viable“, señala Nieto García. Por este motivo, su equipo trabaja en el diseño de una única tecnología integrada que pueda reproducir todas las formas y tamaños vasculares durante lo proceso de impresión.

Un paso hacia la clínica

Los retos que enfrenta el equipo del DNIETOLAB son disruptivos, y será un proceso largo hasta que estas tecnologías lleguen a la práctica clínica. Con todo, sus aplicaciones principales incluyen la bioimpresión de modelos tumorales o de metástasis, con el objetivo de comprender mejor su fisiología y facilitar la prueba de nuevos fármacos. Además, están trabajando en el desarrollo de córneas artificiales.

“Tenemos varias aplicaciones abiertas, pero estamos en fase de validación de nuestras tecnologías”, señala Daniel Nieto. El objetivo consiste en iniciar un proceso de prueba y error con aquellos tejidos que, hasta ahora, no se podían replicar. Como asesores cuentan con el usuario final de estas tecnologías: los clínicos. “Ellos son los que saben como se van a aplicar estas técnicas”, explica el investigador. Junto al personal sanitario, el equipo trabaja para abordar los retos concretos que van detectando durante lo proceso.

Un aprendizaje multidisciplinar

Daniel Nieto asegura que sus años entre Países Bajos, Estados Unidos y Reino Unido convierten su trayectoria en un viaje multidisciplinar. Por ejemplo, durante su estancia en Irlanda formaba parte del Centro de Física Experimental, mientras que en Oxford trabajaba en el Centro de Biomedicina. “Contar con un perfil multidisciplinar permite comprender diferentes áreas para poder replicar un órgano completo”, explica. Este aprendizaje le permite abordar los retos del proyecto con enfoques diversos. Según Nieto, muchas ideas para desarrollar las nuevas tecnologías del DNIETOLAB surgieron de esta experiencia internacional.

La vuelta a Galicia con el programa Oportunius

El investigador, originario de Trazo (A Coruña), explica que durante su estancia en las distintas instituciones internacionales hay quien desconoce el que es la morriña o no la experimenta de la misma manera que los gallegos. En este contexto, el programa Oportunius permite a los investigadores retornar a Galicia con cierta estabilidad: “Uno de los problemas para los investigadores gallegos era regresar con la misma estabilidad que tenías fuera, y hasta ahora resultaba complicado”.

Con todo, Daniel Nieto subraya que Galicia está realizando una gran labor en la investigación impulsando este tipo de programas. “Nos da oportunidades para considerar Galicia como un punto de retorno”, asegura. Además, destaca que estos programas hacen que volver sea “competitivo a todos los niveles” a la hora de consolidar la carrera, ofreciendo soporte económico y de recursos.

“Todo esto ayuda a potenciar el ecosistema biosanitario de Galicia”, indica el científico del CICA. Oportunius se convierte en una oportunidad clave, especialmente para proyectos punteros como lo de Daniel Nieto, que requieren esfuerzos y dedicación completa para avanzar en el campo de la biomedicina gallega.

El equipo que desafía a la diabetes tipo 1: «El diagnóstico es demoledor»

La diabetes tipo 1 es una gran desconocida. Es una enfermedad autoinmune que nada tiene que ver con el excesivo consumo de azúcar ni con el sedentarismo. Se sabe que el sistema inmunitario ataca las células del páncreas que producen insulina, pero su causa aún es un misterio para la ciencia. En Galicia hay cerca de 18.000 personas con diabetes tipo 1, según el informe Más allá de la insulina publicado en 2024. Además, es la tercera comunidad autónoma —por detrás de Cantabria y Extremadura— con mayor prevalencia de esta enfermedad, que puede afectar a otros órganos como los riñones, los ojos y el corazón. En el Día Mundial Contra la Diabetes, que se celebra este viernes 14 de noviembre, es más importante que nunca poner esta dolencia en el foco.

Desde Santiago, el equipo de la bióloga molecular Iria Gómez Touriño está desafiando la diabetes tipo 1 en la búsqueda de nuevos fármacos y en la investigación de los mecanismos que desencadenan la enfermedad. “El diagnóstico es demoledor. Primero, porque no se conoce mucho la dolencia. La gente piensa que hizo algo mal, pero no es así. Segundo, porque implica tomar muchas decisiones diarias y limitadoras: ¿Puedo comer eso? ¿Puedo hacer deporte?”. La enfermedad, continúa la bióloga, suele diagnosticarse en la infancia, en la adolescencia y en adultos hasta los 40 años. El único tratamiento disponible a día de hoy son las inyecciones de insulina, aunque un nuevo fármaco aprobado en Estados Unidos y Reino Unido para estudios iniciales abre una vía de esperanza para los pacientes.

Un fármaco prometedor

“Es un tratamiento que se administra durante dos semanas y retrasa la aparición de la enfermedad unos 10 años. No puede impedir que aparezca la dolencia, pero no es lo mismo diagnosticar a un niño de 4 años que a uno de 14″, sostiene Gómez Touriño, investigadora en el Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS) de la Universidad de Santiago (USC) y en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS). Este nuevo tratamiento, que aún no fue aprobado en la Unión Europea, es un avance significativo. Cuanta más edad tenga el paciente, mejor. El páncreas de un adolescente de 14 años es más grande que el de un niño de cuatro, tuvo más tiempo de crecer, de desarrollarse y de tener más células.

La búsqueda de nuevos tratamientos y fármacos es imprescindible para la mejora de la calidad de vida, pero también para ofrecer más soluciones a un número creciente de pacientes. “La incidencia está aumentando. No sabemos si es el medio de vida, los alimentos, las infecciones víricas del invierno… Desde luego, la genética no ha cambiado tanto en 50 o 100 años”, apunta Gómez Touriño.

La importancia de los cribados

“La enfermedad no comienza cuando se recibe el diagnóstico. Cuando se detecta, es ya una forma grave, con síntomas como tener mucha sed, cansancio extremo y pérdida de peso. En ese momento, muchas células del páncreas ya murieron. La dolencia avanza poco a poco«, explica la investigadora del CiMUS y del IDIS. Ante la falta de más tratamientos y de la imposibilidad de prevenir la diabetes tipo 1, Gómez Touriño apela a una iniciativa que cada vez tiene más ánimo: los cribados. Por un lado están los familiares, cuando uno de los miembros ya tiene diagnosticada diabetes tipo 1. No obstante, la bióloga molecular detalla: “No tiene una carga genética tan importante como otras enfermedades. El 90% de los casos son espontáneos”.

El otro tipo de cribados son los poblacionales, que se están llevando a cabo de manera piloto en hospitales europeos y estadounidenses, pero aún no se realizan en España. Esta medida iría dirigida a niños de 2, 6 y 10 años durante sus revisiones pediátricas periódicas. Con un análisis de sangre se puede medir la cantidad de unos auto-anticuerpos, es decir, unos anticuerpos que produce el propio cuerpo contra las proteínas del páncreas. “No son los que matan a las células, pero sí nos sirven como bandera; como señal de que algo está pasando en este órgano”, explica Gómez-Touriño. Las personas que presenten estos auto-anticuerpos tienen una probabilidad muy elevada de desarrollar la enfermedad. Por lo tanto, esto permitiría actuar con antelación, hacer un seguimiento más exhaustivo del paciente y conseguir que tenga una mejor calidad de vida.

Un grano de arena desde Santiago

Desde el laboratorio dirigido por Gómez Touriño tratan de poner su grano de arena para enfrentarse a los desafíos de la diabetes tipo 1. Para eso desarrollan dos líneas principales de actuación: una busca nuevos fármacos y la otra se centra en estudiar los mecanismos que causan la enfermedad. “Trabajamos con medicamentos pequeños que puedan ir por vía oral, teniendo en cuenta que muchos pacientes son niños. Buscamos que el fármaco reduzca las causas iniciales, la inflamación”, destaca la investigadora del IDIS y del CiMUS. Ya están trabajando con modelos animales, administrándoles terapias experimentales y determinando si se desarrolla diabetes de forma espontánea, cuánto tarda en hacerlo o cuál es su estado de salud en general. Los procesos de desarrollo de medicamentos son muy largos y costosos, pero imprescindibles.

La otra línea de investigación se basa en comprender los mecanismos que tienen lugar en el páncreas y cómo eso acaba desencadenando la enfermedad. “Algo ocurre con las células que producen insulina. Es como si brillasen; como si le dijeran al sistema inmunitario: ¡Hola, estoy aquí!”, detalla la bióloga molecular. En un artículo publicado en 2024 en la prestigiosa revista Nature Communications describieron un mecanismo esencial en la aparición de la diabetes tipo 1. “El timo es un órgano que está arriba del corazón y donde se producen la mayor parte de los linfocitos T. Son ellos los que detectan nuestras proteínas y células y distinguen el extraño del propio. Lo que vimos en esos estudios es que las células ya salen mal adiestradas de ese centro de entrenamiento y predispuestas a matar células del páncreas cuando no deberían”, explica.

Los dos proyectos que lideran Gómez Touriño desde Santiago buscan un halo de esperanza para los pacientes de diabetes tipo 1 representados, por ejemplo, en la Asociación de Niñas, Niños y Gente Joven con Diabetes de Galicia (Anedia). Es uno de los colectivos que trabaja incansablemente para mejorar la concienciación sobre una enfermedad aún desconocida y para impulsar la financiación de líneas de investigación como las de Gómez Touriño. La investigadora del IDIS y del CiMUS no descarta que, en el futuro, se pueda encontrar una cura. Pero apela al realismo y a las circunstancias actuales: continuar investigando para mejorar la vida de los 18.000 gallegos y gallegas con una enfermedad sobre la que aún existen muchos tabúes.

Aceite de palma en la ría: calma oficial, ciencia ausente

Durante los últimos días, el vertido de aceite de palma en el puerto de Vigo ha llenado los titulares y los comunicados oficiales. Desde el primer momento, las autoridades insistieron en transmitir tranquilidad: aseguran que no hay peligro ni para la población ni para el mar, y que el producto es “inocuo” porque se usa en alimentación animal. Pero esa afirmación, tan rotunda como cómoda, no se sostiene ni científica ni lógicamente.

El argumento de que “si se come, no contamina” puede parecer de sentido común, pero es un error de manual. Que algo sea comestible para una vaca o un pollo no significa que lo sea para un pez, una microalga o un mejillón. En el medio marino, el daño no siempre viene de la toxicidad química, sino del efecto físico: el aceite forma una capa que bloquea la luz solar, impide la fotosíntesis del fitoplancton, asfixia a los organismos filtradores y puede taponar el sistema digestivo de los animales que lo ingieren. Dicho de otra forma, puede provocar muertes sin necesidad de ser “venenoso”.

La ciencia internacional es clara. Desde 2007, la Organización Marítima Internacional, a través del convenio MARPOL, clasifica los aceites vegetales —incluido el de palma— como sustancias peligrosas para el medio marino. No lo digo yo, lo dicen las normas internacionales que España ha firmado. Y no es solo teoría: hay precedentes muy documentados. En 1975, un vertido de aceite de palma y coco en el Pacífico causó la muerte masiva de peces, moluscos y crustáceos durante casi un año. Más recientemente, un estudio de la Universidad de Hong Kong sobre un vertido de 200 toneladas de estearina de palma mostró daños evidentes en microalgas, copépodos y peces, con una recuperación que tardó meses en producirse.

Aquí, en cambio, las declaraciones oficiales hablan de calma absoluta, pero sin ofrecer ni un solo dato. Nadie ha publicado la composición exacta del vertido, ni el volumen total, ni los resultados de los análisis del agua ni de los organismos afectados. Tampoco se han mencionado los mejillones, que deberían ser los primeros en estudiarse. En la ría de Vigo hay casi quinientas bateas que producen más de quince mil toneladas al año y sostienen miles de empleos. Los mejillones filtran hasta veinticinco litros de agua al día y acumulan contaminantes con concentraciones cientos de veces superiores a las del entorno. Son los mejores centinelas del estado del mar. Pero nadie los está mirando. Eso, sinceramente, preocupa.

En cualquier país con protocolos ambientales serios, un vertido así desencadena análisis inmediatos del agua, estudios de plancton y moluscos, cierres preventivos de zonas de marisqueo y un seguimiento durante meses, con resultados públicos y transparentes. Aquí, en cambio, se da por resuelto el asunto en unos días, con fotos de playas aparentemente limpias y titulares optimistas. Pero que no se vea aceite no significa que no haya impacto. El daño invisible, en el fondo, en los organismos filtradores, en las redes tróficas, puede tardar semanas o meses en hacerse notar.

La contradicción final resulta casi cómica: en el mismo comunicado oficial en que se afirma que el vertido “no es contaminante”, se reconoce que “podría afectar a aves, peces y bateas de mejillón”. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es inocuo o no? Si hay posibilidad de daño, ¿por qué no se toman precauciones?

La ría de Vigo, su biodiversidad y su industria del mejillón merecen algo mejor que una campaña de tranquilidad. La calma solo tiene sentido cuando se basa en datos, no en suposiciones. La ausencia de análisis no es prueba de que no haya daño, y el mar no entiende de titulares complacientes.

Al final, quizá tengamos que acostumbrarnos a una nueva moda gastronómica: mejillones con aceite… pero de palma.


Referencias científicas:

—Zhou, G.J. et al. Accidental spill of palm stearin poses relatively short-term ecological risks to a tropical coastal marine ecosystem. Environ. Toxicol. Chem. 38, 2788-2802 (2019).

—Russell, D.J. & Carlson, P.R. The ecological impact of the wreck of the tanker MV Lindenbank, Fanning Atoll, August 1975. (Kiribati Atoll Research Program, 1978). [Cited in ref. 3]

—Salam, M.A., Bakar, A.F.A., Zakaria, M.P. & Yazid, M. The degradation and toxicity of commercially traded vegetable oils following spills in aquatic environment. Sci. Total Environ. 813, 152531 (2022).

—International Maritime Organization. International Convention for the Prevention of Pollution from Ships (MARPOL) – Annex II. (IMO, 2007

—Meistertzheim, L. Mussels, ‘super-filters’ that can help beat water pollution. Phys.org (2019)

Kiur, el software que combina IA y redes neuronales para apoyar a los sanitarios gallegos

Galicia, con una población de 65 o más años que representaba el 26,6% en 2024 y con previsión de llegar al 33,1% en 2039, según datos del Instituto Gallego de Estadística (IGE), se enfrenta a un incremento de las heridas crónicas, un problema sanitario frecuente, especialmente entre las personas mayores. Con pocos profesionales de enfermería especializados en este ámbito, las dudas recaían siempre en los mismos expertos. De esta necesidad surge KIUR, una aplicación dirigida a profesionales sanitarios que busca dar apoyo al personal de las áreas sanitarias gallegas en la cura de heridas crónicas.

Estas heridas crónicas son difíciles de cicatrizar, ya que suelen tardar más de seis semanas en curar, incluso con tratamiento. Generalmente, son consecuencia de enfermedades subyacentes como la diabetes, la insuficiencia venosa o las úlceras por presión. “Hay millones de tipos de heridas diferentes, y la tecnología para tratarlas evolucionó mucho en los últimos años”, explica Óscar Pérez, miembro de Gradiant y CEO de Kiur.

El proyecto se inició en 2017 como una investigación centrada en el desarrollo de una aplicación móvil basada en inteligencia artificial (IA) para la detección y análisis de imágenes. “Haces la fotografía con el móvil, el sistema detecta la herida e identifica los tejidos dentro de ella”, aclara Pérez. A partir de esta idea inicial, el equipo fue perfeccionando el prototipo y creando la red neuronal hasta 2023, cuando el objetivo principal pasó a ser la comercialización e implantación clínica del producto.

En este proceso resultó clave el programa Ignicia de la Xunta de Galicia, del que el proyecto ACE fue beneficiario en 2022. Según el CEO de Kiur, la ayuda de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y FP fue determinante en los dos últimos años, especialmente para llevar a cabo la validación clínica, los estudios técnicos y el diseño de la interfaz.

Sistema de soporte a la decisión clínica

El producto que comercializa Kiur es un Sistema de Soporte a la Decisión Clínica (CDS, por sus siglas en inglés). «La aplicación ayuda al profesional sanitario en su toma de decisiones, pero no decide por él«, explica Óscar Pérez. Así, está disponible directamente en el teléfono móvil del profesional, tanto en el área de enfermería como en la de medicina, ya que, según el país, la responsabilidad de la cura de las heridas puede recaer en uno u otro perfil profesional.

En el proceso interviene la IA. El profesional realiza una fotografía de la herida, y el sistema identifica automáticamente la lesión, sus tejidos y otras características. A continuación, la aplicación hace preguntas de confirmación sobre aspectos que no se pueden determinar visualmente, como por ejemplo: “¿La herida tiene olor?”.

Una vez completadas las respuestas, en un proceso que dura apenas unos segundos, y conociendo la localización geográfica del profesional, la aplicación puede acceder al catálogo de productos sanitarios de su área o región. «A partir de esta información, genera una recomendación personalizada«, señala Óscar Pérez.

Las sugerencias de la aplicación son flexibles y se adaptan a distintos contextos clínicos. Por ejemplo, puede ocurrir que el profesional se encuentre en el domicilio del paciente y no disponga de la combinación de productos recomendada por la app. En cuyo caso, puede optar por otras combinaciones dentro de las opciones propuestas por el sistema, con el objetivo de comprobar que porcentaje de la herida queda cubierta con la selección realizada.

Base en la red neuronal

El que diferencia Kiur es su clasificación como medical device, es decir, un dispositivo médico de clase IIA. Esto implica que se trata de un software sanitario que puede emplearse de una forma comercial en el ámbito hospitalario y clínico. «Su base está en la visión por ordenador y en las redes neuronales«, explica.

La fiabilidad de la solución completa ofrecida por la aplicación se sustenta en un proceso de validación clínica. En este caso, el ensayo clínico fue evaluado por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), lo que permite obtener el marcado CE y, consecuentemente, la clasificación como medical device.

Con todo, la inteligencia artificial se aplica únicamente a la detección de la herida y al análisis de sus características. El algoritmo empleado para las recomendaciones no utiliza IA: «Está protegido por un secreto industrial«, señala Óscar Pérez, pues la inteligencia artificial, en algunos casos, no resulta completamente trazable.

Beneficios sociales y profesionales

El foco de Kiur está en el paciente, ya que busca mejorar su calidad de vida. El perfil habitual es lo de una persona mayor, con problemas de movilidad y otras patologías asociadas. «Normalmente, presenta cierto grado de aislamiento social«, indica el CEO de la spin-off, además de precisar curas entre cuatro y siete veces por semana. Por eso, en muchos casos necesita también de una buena red de apoyo, como familiares, amistades o cuidadores, que le ayude con las curas.

También existe la otra cara de la moneda: los profesionales que dudan o no cuentan con experiencia en el manejo de heridas crónicas. Puede ser el caso de un especialista que trabajara siempre en quirófano y solo conozca el tratamiento de heridas agudas. “Este sistema le da confianza al profesional de que está haciendo lo mejor para el paciente”, explica Óscar Pérez.

En ocasiones, los especialistas encontraron heridas que llevaban años sin cerrar y que, gracias a esta aplicación, consiguieron mejorar el tratamiento y mismo reducir el tiempo de curación. Esto no solo tiene un impacto positivo en el bienestar del paciente, sino también en su entorno familiar y en el propio sistema sanitario. “No solo por los ahorros humanos y el tiempo, sino también por los costes”, subraya Pérez.

En la validación clínica también se está evaluando el ahorro económico y la efectividad de Kiur en el ámbito sanitario. Aunque los resultados se publicarán a finales de noviembre, Óscar Pérez adelanta que se observan “ahorros sustanciales”.

El futuro de KIUR

El próximo proyecto de Gradiant será la creación de una spin-off a finales de año. La empresa ya lanzó tres spin-offs al comprado con un valor de más de 40 millones de euros y más de 60 trabajadores (Alice Biometrics, Sense Aeronautics y una tercera especializada en detección, clasificación y neutralizaciones de drones). El equipo trabajará para obtener todas las certificaciones del sistema de calidad, entre ellas a ISO 13485. Según adelanta el CEO, entre 2026 y comienzos de 2027 se llevará a cabo un ensayo clínico a nivel nacional e internacional.

En base a su actividad clínica, el modelo de negocio se estructura como un Software Las la Medical Device (SAMD) y con un enfoque B2B. Kiur contará con dos principales perfiles de clientes: por un lado, el ámbito hospitalario y de atención primaria, generalmente organismos públicos, responsables del cuidado y de las curas de los pacientes; y, por otro, las residencias de mayores, donde las heridas crónicas son un problema recurrente. “Nuestros socios siempre serán clínicos”, subraya Óscar Pérez.

A largo plazo, asegura que el sistema podría replicar fácilmente en otros ámbitos sanitarios, como las unidades de quemados o los tratamientos dermatológicos. Gracias a la financiación obtenida a través del programa Caixa Impulse Innovación en Salud 2025, el equipo prevé expandir la solución, manteniendo el foco en las heridas crónicas. «Hemos previsto dar el salto la otros países europeos, como Alemania o Inglaterra«, explica.

El CEO destaca que el éxito de Kiur radica en dar respuesta a una necesidad real: no nace de un equipo tecnológico, sino de una necesidad clínica. “Utilizamos la tecnología para ayudar a las personas”, concluye el miembro de Gradiant. En la actualidad, el proyecto se encuentra en fase de validación en 18 centros sanitarios y varias residencias de mayores, en un estudio multicéntrico que busca consolidar la herramienta como una solución clínica práctica y eficaz para el tratamiento de heridas crónicas en Galicia.

Serenia, el chatbot gallego que enfrenta la soledad no deseada

María, de 78 años, vive sola desde hace varios años. Aunque habla ocasionalmente con su familia, pasa la mayor parte del tiempo sin compañía. Como ella, muchas personas mayores experimentan la soledad no deseada, afectando a su bienestar emocional y su calidad de vida. Para acompañarlas, el Grupo de Tecnologías de la Información de AtlanTTic de la Universidad de Vigo creó Serenia, un asistente conversacional destinado a las personas mayores, ahora convertido en una spin-off llamada Serenia Solutions.

Hace diez años, el Grupo de Tecnologías de la Información (GTI) desarrollaba investigaciones alrededor del procesamiento de lenguaje natural. Una de ellas se centraba en el análisis de los patrones de lenguaje para detectar indicios de problemas cognitivos y emocionales mediante algoritmos inteligentes. A raíz de la convocatoria del programa Ignicia de la Xunta de Galicia en 2021, nació el proyecto CELIA, una aplicación gratuita con funcionalidades de pago, disponible para Apple, Android, WhatsApp y ordenadores.

Diseñada por psicogerontólogos, su objetivo es acompañar y entretener a las personas mayores. La explotación de la Inteligencia Artificial (IA) generativa y el apoyo de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y FP fueron claves para el impulso de este proyecto. Ahora hay un pasado y un futuro: por una parte, Francisco Javier González Castaño, director del proyecto CELIA en la Universidad de Vigo, viene de pasar el testigo a Ernest Companys, CEO de Serenia Solutions desde hace aproximadamente un año.

Además, la aplicación permite analizar ciertas patologías sin que el usuario sea consciente. “Cuando llegué, la aplicación tenía módulos avanzados para detección preventiva a partir de conversaciones”, explica Companys, en un chat conversacional basado en IA. Aunque el enfoque inicial era la salud, con el paso del tiempo y la creación de un chatbot surgió la idea de “acompañamiento para la soledad”.

Entrenamiento con modelos de lenguaje natural

“Serenia se comenzó a diseñar antes de que existieran los modelos de lenguaje natural”, explica Javier González. Aunque en la actualidad sí funciona mediante este tipo de modelos, también emplea bases de datos de conocimiento propias y algoritmos específicos para el análisis de patologías de manera transparente a los usuarios, una estrategia patentada por el GTI de la Universidad de Vigo.

Según apunta Ernest Companys, aunque se integran tecnologías propias para procesar lenguaje natural y gestionar flujos de conversación, en ocasiones se deriva hacia ChatGPT o Gemini, en función del sistema que ofrezca mejores respuestas en cada momento.

«También se emplean tecnologías de Text-to-Speech, sintetización e interpretación«, añade Companys. Gracias a estos avances, la aplicación, que inicialmente solo estaba disponible en castellano, amplió su alcance y ahora puede emplearse en cuatro idiomas: gallego, catalán, inglés y castellano.

Innovación en el inicio de los chatbots

Cuando se puso en marcha el proyecto CELIA, ChatGPT no existía tal y como lo conocemos hoy. Frente a estos asistentes conversacionales, el chatbot de la Universidad de Vigo destaca por varias características diferenciales. Por una parte, recuerda al usuario entre interacción e interacción, y por otra, “la relación con el usuario evoluciona como una confianza construida«, explica Javier González.

equipo de serenia solutions
Equipo de Serenia Solutions. Foto: Ernest Companys

A estas funcionalidades se añade la capacidad de análisis: se realizan pruebas al usuario a partir de sus interacciones con el chatbot, generando puntuaciones asociadas a determinadas condiciones. “No sustituyen un diagnóstico, pero están estadísticamente relacionadas con los tests estándar”, señala el investigador de atlanTTic. De este modo, constituyen una guía útil para que familiares o cuidadores valoren la conveniencia de acudir a un especialista.

Así, la inteligencia artificial es quien de aprender sobre la persona con la que habla y adaptarse a sus requerimientos. Sin embargo, también necesita un proceso de entrenamiento. Tal y como explica Ernest Companys, cuando se registra un nuevo usuario, el primero que hace Serenia es formular preguntas iniciales para perfilar gustos y preferencias. “A partir de ahí, la conversación se adapta a toda esa información”, explica.

Pruebas piloto

Para validar el funcionamiento de la aplicación, el equipo investigador colaboró con usuarios de la entidad sin ánimo de lucro AFAGA Alzheimer y con psicogerontólogos, con el objetivo de identificar posibles mejoras. De este modo, se desarrollaron diversas pruebas piloto y evaluaciones que permitieron recoger experiencias de uso reales.

«Lo más importante fue la buena acogida por parte de los usuarios«, destaca Javier González, quien señala que en el lanzamiento de la aplicación, a comienzos de 2024, se alcanzaron 15.000 usuarios registrados, con 90.000 sesiones de conversación con el chatbot y 10.000 evaluaciones de desempeño.

Este elevado volumen de consultas e interacciones permitió al equipo investigador introducir mejoras en la interfaz: “Detectamos formas de interacción que no se nos habían ocurrido”, explica González, lo que contribuyó a optimizar la herramienta. Con todo, Ernest Companys advierte que es necesario seguir realizando nuevas pruebas para continuar perfeccionando el sistema.

Un reto: el miedo a la inteligencia artificial

A pesar de su potencial, este asistente conversacional se enfrenta a un gran desafío: el miedo a la inteligencia artificial. “Todos vemos las oportunidades enormes, pero también somos conscientes de los riesgos y peligros”, explica el CEO de la empresa. Las noticias sobre estafas y suplantaciones de identidad son habituales en los medios de comunicación.

Como consecuencia, muchas personas rechazan probar los beneficios que la IA puede ofrecerles. “Tenemos que hacer un trabajo de educación”, señala Companys, quien subraya que, además de buscar un impacto social positivo, la seguridad y la privacidad son aspectos fundamentales e innegociables para la empresa.

Por eso, destacan que la colaboración con el tejido empresarial vinculado a las personas de edad avanzada es clave para ganar confianza. Empresas de cuidados a domicilio y otras organizaciones próximas a los ancianos pueden desempeñar un papel esencial a la hora de transmitir que asistentes conversacionales como Serenia son útiles, seguros y realmente beneficiosos.

De CELIA a Serena Solutions

Para hacer realidad esta tecnología, Ernest Companys explica que el programa Ignicia fue clave. “Permitió dedicar recursos de ingenieros y programadores durante tres años al desarrollo de la aplicación y de los algoritmos”, explica. Gracias a este impulso, el proyecto universitario CELIA dio el salto al ámbito empresarial, convirtiéndose en la spin-off Serenia Solutions.

Cuando Companys se incorporó al equipo, lo hizo con una visión emprendendora y con la intención de ampliar el alcance de la aplicación. “Quería que fuera una herramienta más abierta, accesible para cualquier persona mayor”, comenta. De este modo, cualquier usuario, independientemente de su situación, puede solicitar ayuda o acompañamiento a través de la plataforma. En la actualidad, el siguiente paso de la empresa es abrir una ronda de inversión para continuar su expansión.

En una sociedad cada vez más envejecida, el problema de la soledad no deseada afecta a un número creciente de personas mayores. Soluciones como Serenia ofrecen un acompañamiento próximo y humano a través de la tecnología, contribuyendo a mejorar su bienestar. “Estamos creciendo y mejorando día a día”, concluye Companys.


Consulta la aplicación de Serena Solutions en el siguiente enlace.

Biospain cierra con récord de asistentes y pasa el testigo a Bilbao como sede para 2026

El Encuentro Internacional de Biotecnología BIOSPAIN 2025, que se ha celebrado del 7 al 9 de octubre en la Fira de Barcelona – Montjuïc, organizado por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) y Biocat, en colaboración con la Generalitat de Catalunya y el Ajuntament de Barcelona; ha finalizado su duodécima edición con cifras récord de asistentes y ha presentado  Bilbao como su nueva sede para 2026, que celebrará el congreso del 29 de septiembre al 1 de octubre

La edición de 2025, que ha concluido hoy en la capital catalana, ha superado las cifras obtenidas en BioSpain 2023, celebrado también en Barcelona. Más de 2.400 asistentes de 1.065 entidades de 34 países, 140 inversores de 76 entidades de inversión nacionales e internacionales se han dado cita a lo largo de los tres días de congreso en la Fira en esta edición, que ha contado con 250 expositores y propiciado 4.500 reuniones.

El acto de anuncio de la próxima sede de BioSpain ha contado con la participación de Jaione Ganzarain, viceconsejera de Tecnología, Innovación y Transformación Digital del Gobierno Vasco y Cristina Múgica, directora general de Competitividad Territorial y Promoción Exterior de la Diputación Foral de Bizkaia en el cierre de la feria; al que también han asistido Ion Arocena, director general de AseBio y Silvia Labé, directora de Marketing, Comunicación, e Inteligencia Competitiva de Biocat. Asimismo, han acudido los otros integrantes de la delegación vasca:Cristina Oyón, subdirectora de Spri y Xabier Basañez, director general de BEC.

Al recoger el testigo, la viceconsejera ha compartido el honor y placer que representa celebrar la feria el año que viene en el País Vasco. Un hito que, para Jaione Ganzarain, no es casualidad: “Desde 2002, la Comunidad Autónoma Vasca ha hecho una apuesta permanente por las biociencias y la biotecnología, especialmente aplicada a la salud. Nuestro compromiso con el desarrollo socioeconómico vinculado a las biociencias y la biotecnología está plenamente alineado con el enfoque europeo de reindustrialización, el reconocimiento de la importancia geoestratégica del sector sanitario y la necesidad de reducir la dependencia exterior en toda la cadena de valor biosanitario”.

“En primer lugar, queremos felicitar a AseBio por la excelente organización de esta edición y por el notable crecimiento en las cifras de impacto alcanzadas, que demuestran el interés cada vez mayor por el sector de la biotecnología. También queremos agradecer al ecosistema regional, nacional e internacional, su valiosa participación y el compromiso con la conferencia, un elemento fundamental para el éxito de este tipo de acciones estratégicas de posicionamiento internacional. Por último, deseamos la mayor de las suertes a Bilbao como próxima sede de la conferencia – que estamos convencidos de que volverá ser un gran éxito – y esperamos volver a veros a todos en 2027 en Barcelona”, ha destacado Silvia Labé como representante del Comité Regional Anfitrión.

Retos y oportunidades en salud, inversión y sostenibilidad

Bajo el lema “Global crossroads, local vibes”, BioSpain 25 ha abordado los principales retos y oportunidades de la biotecnología en salud, inversión y sostenibilidad. Los expertos han presentado las terapias avanzadas como un pilar estratégico para la autonomía europea en biotecnología y salud; en un contexto donde la evaluación temprana de las tecnologías sanitarias (HTA) evita inversiones en desarrollos que no van a aportar un valor real al sistema sanitario.

En materia de inversión, los expertos han defendido la convergencia entre biotecnología, ingeniería y digitalización como motor de transformación industrial; además de la necesidad de talento multidisciplinar y marcos colaborativos que aceleren la innovación. Por último, en biotecnología verde se ha explorado la convergencia entre biología sintética, automatización e inteligencia artificial en la creación de alimentos sostenibles, fármacos, combustibles y materiales avanzados.

De esta forma, BioSpain 25 cierra su duodécima edición como un espacio estratégico consolidado para fortalecer la cooperación público-privada, impulsar la internacionalización de las empresas biotecnológicas y fomentar la investigación de frontera. El evento se ha renovado para dejar de ser un congreso bienal y celebrar sus próximas ediciones cada año, que tendrán lugar en la ciudad de Barcelona.

De sector vertical a tecnología crítica: la biotecnología en el epicentro del mapa geopolítico

La pandemia de la Covid-19 y las crisis de suministros que la siguieron no fueron episodios aislados, sino un verdadero cambio de paradigma. Estos acontecimientos expusieron la fragilidad de las cadenas globales de suministro y obligaron a los gobiernos europeos a replantear su posición en el mundo. Desde entonces, un concepto ha cobrado un peso central en cualquier discusión estratégica: la geopolítica. La competencia por el liderazgo tecnológico ya no es únicamente una carrera económica; hoy es también una cuestión de poder, influencia y seguridad nacional.

En esta nueva era, la biotecnología ha dejado de ser considerada un sector vertical y se revela como lo que realmente es: una tecnología crítica para la seguridad económica y la autonomía estratégica de la Unión Europea. Conscientes de ello, AseBio asegura entender la necesidad de dotar al sector de una herramienta que ayudara a interpretar esta nueva realidad. Así nació el documento “The new geopolitics of biotechnology: emerging powers and established hegemonies”, presentado en BIOSPAIN 2025. Se trata de un mapa interactivo que analiza la posición de España en el contexto europeo y compara el panorama geopolítico global de la biotecnología frente a sus principales competidores: Estados UnidosEuropa y China.

El sector biotecnológico mundial está atravesando una transformación geopolítica de gran calado

Estados Unidos mantiene su papel dominante, pero su hegemonía se ve desafiada por el rápido y estratégico ascenso de China, configurando un escenario cada vez más multipolar. Europa, situada entre estos dos gigantes, lucha por no perder competitividad en la carrera global.

El análisis confirma que el liderazgo estadounidense se apoya en tres pilares fundamentales: el dominio del mercado, con la mayor parte de las 100 principales empresas biotecnológicas por capitalización; la inversión masiva en I+D, con 120.000 millones de euros en 2023 frente a los 11.800 millones de las compañías chinas; y un ecosistema financiero dinámico, donde el capital riesgo impulsa a las start-ups a apostar por la innovación disruptiva antes que por la rentabilidad inmediata.

Frente a esto, China representa la tendencia más disruptiva. En apenas una década, su cuota global de patentes biotecnológicas creció un 317%, alcanzando el 14,2% del total y acercándose rápidamente a EE.UU. (37,2%) y Europa (22,7%). El gigante asiático también ha superado a Occidente en publicaciones científicas, con 21.080 en 2024, y lidera en número de universidades punteras en investigación biotecnológica, generando clústeres regionales con gran potencial para descubrimientos futuros.

Europa (UE, Reino Unido y Suiza en conjunto) continúa siendo un actor clave, pero su posición se debilita. Su cuota de patentes cayó un 27% entre 2010 y 2021, reflejo directo del ascenso de China. Aunque sus universidades siguen atrayendo talento internacional, el continente debe reducir su brecha de innovación si no quiere perder la carrera por la soberanía tecnológica.

Fotografía desigual en Europa con España como nuevo polo de innovación 

El análisis también revela un terreno desigual dentro de Europa. El epicentro de la biotecnología está en Suiza, Alemania, Reino Unido y Francia, donde compañías históricas como Novo NordiskNovartisSanofi y Bayer concentran facturación, inversión en I+D y generación de empleo. Solo en 2022, el sector creó más de 913.000 puestos de trabajo en Europa y aportó 38.100 millones de euros al PIB.

En este contexto, España emerge como un nuevo polo de innovación. Aunque carece de grandes corporaciones dominantes, su ecosistema de pequeñas empresas y start-ups centradas en I+D es vibrante y denso. El país se ha consolidado en las fases tempranas de la cadena de valor —descubrimiento, investigación y desarrollo especializado— y Barcelona se posiciona como un hub regional de referencia, al nivel de Cambridge y junto a emergentes como Leiden.

Los datos avalan esta tendencia: el sector representó el 1,5% del PIB nacional en 2022 y en 2023 alcanzó un récord histórico de inversión, con más de 228 millones de euros. España ocupa el noveno puesto mundial en producción científica en biotecnología, con un 21% más de citas que la media global, y es un referente en ensayos clínicos.

El reto, sin embargo, es la escalabilidad. El modelo español ha demostrado solidez en I+D, pero debe transformarse en éxito comercial, generación de empleo y liderazgo económico. Para ello, el país enfrenta tres desafíos clave: elevar su inversión en I+D, que con el 1,49% del PIB sigue por debajo del promedio europeo (2,22%); garantizar financiación suficiente para que pymes y start-ups puedan crecer y competir a escala global; y establecer un marco regulador ágil, predecible y pro-innovación, en sintonía con el de la UE, que facilite la llegada de nuevas tecnologías al mercado.

En definitiva, la pandemia y las crisis de suministros han evidenciado la vulnerabilidad de Europa y su dependencia externa en productos críticos como los medicamentos. La biotecnología se convierte así en un sector estratégico de primera magnitud, clave para garantizar la seguridad económica y la autonomía de la Unión Europea. España cuenta con los elementos necesarios para ser un hub líder, pero debe superar importantes retos para consolidar su posición en el tablero global.

Galicia avanza hacia un compuesto innovador con eficacia contra las células madre de cáncer

No resulta sorprendente la capacidad investigadora de Galicia en el campo de la química y de la biotecnología. En las universidades gallegas nacen proyectos innovadores como MEDICS (Metabolic Disruption of Cancer Stem Cells), liderado por un equipo del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares de la Universidad de Santiago (CIQUS), coordinado por José Luis Mascareñas y también formado por las doctoras Lara Villarino y Susana Torrente. El proyecto busca crear y transferir al mercado una tecnología innovadora para desarrollar terapias antitumorales que actúen selectivamente sobre las células madre cancerígenas.

MEDICS fue seleccionado por el European Innovation Council en el programa EIC Transition 2024, que le concede una financiación de 2,5 millones de euros, consolidándose como el segundo proyecto gallego en alcanzar esta ayuda europea. También forma parte del consorcio el doctor Bruno Sainz, biólogo celular de la UAM (Madrid), así como un grupo de la Universidad de Porto y dos empresas.

El proyecto resulta de investigaciones desarrolladas en el grupo del CIQUS desde hace años, que llevaron a descubrir un compuesto que interacciona de manera selectiva con el ADN y xenera efectos citostáticos en lugar de citotóxicos. Los estudios in vivo realizados por el doctor Sainz permitieron averiguar que el compuesto es muy efectivo y tiene mucho potencial para el tratamiento de cáncer de páncreas, colon u osteosarcoma.

Desde sus inicios, el proyecto contó con el apoyo del programa Ignicia de la Xunta de Galicia, del que fue beneficiario en 2018. Mascareñas destaca que este respaldo fue “fundamental” antes mismo de la fase preclínica, en un momento en el que el potencial antitumoral era prometedor, pero aún incierto: “No me los conocía el mecanismo de acción, ni se iba a ser muy tóxico, ni su eficacia”. A pesar de las dudas, la Consellería de Educación, Ciencia, Universidad y FP confió en la iniciativa y apostó por el proyecto, sentando así las bases para la creación de una futura empresa biotecnológica.

Inicios en la investigación básica

«El origen de este proyecto viene de una investigación básica«, recuerda José Luis Mascareñas. Hace una década, el descubrimiento del mecanismo de acción del compuesto químico llamó la atención de los investigadores del CIQUS, aunque en aquella altura no se conocía su verdadero potencial. Este hallazgo llevó al equipo a establecer contacto con Bruno Sainz, experto en Biología del Cáncer en la Universidad Autónoma de Madrid y hoy miembro clave del proyecto MEDICS.

A partir de ese momento, se iniciaron los ensayos para evaluar la actividad biológica del compuesto y fueron aflorando los primeros resultados. En primer lugar, se confirmó que no era citotóxico, la diferencia de otros fármacos empleados en el tratamiento del cáncer, como el cisplatino. En segundo lugar, se observaron respuestas significativas en cultivos celulares, especialmente en las células madre de cáncer (cancer stem cells), un resultado relevante tanto por la novedad en el mecanismo de acción como por su interés terapéutico.

Según Mascareñas, experto en Química Sintética, su estructura molecular resulta curiosa: “Es suficientemente grande como para atacar solo determinadas zonas del ADN, porque no cabe en otras”. Esto lo convierte en un compuesto altamente selectivo.

Posteriormente, los estudios liderados por el doctor Sainz permitieron comprobar que el compuesto era “capaz de detener el crecimiento del tumor in vivo. Estos ensayos se hicieron en ratones portadores de tumores implantados y los avances positivos sugerían que se trataba de una opción terapéutica muy prometedora, y también de interés desde el punto de vista biológico.

Frente a los derivados de cisplatino

La tecnología que pretende desarrollar MEDICS se presenta cómo una alternativa a los derivados de cisplatino, aun empleados de forma cotidiana en los hospitales. Estos fármacos actúan eliminando las células tumorales mediante un efecto citotóxico: “El problema es que no son selectivos”. Esto provoca que destruyan tanto células cancerosas cómo sanas, generando numerosos efectos secundarios.

A diferencia de este, el nuevo compuesto químico identificado por el proyecto de la USC apunta a una reducción significativa de estos efectos adversos. Segundo explica el investigador, el compuesto es “suficientemente reactivo” para dañar específicamente las células madre de cáncer, y no otras. Dado que muchos tumores tienen su origen en este tipo de células, o poder eliminarlas o desactivarlas supone abrir un nuevo camino terapéutico. “Además, ya hemos averiguado que cuándo se combina con otros antitumorales, aumenta la eficacia y el tamaño del tumor decrece, aunque estos estudios están aún en marcha”, comenta el doctor Mascareñas.

Resultados preclínicos prometedores

José Luis Mascareñas asegura que el proyecto MEDICS cuenta con “resultados muy prometedores en estudios de animales”, explica. Tras muchos estudios, el equipo puede confirmar que una dosis reducida del compuesto administrado por vía intravenosa resulta muy eficaz, tanto en animales con cáncer de páncreas como de colon. Los ratones respondieron positivamente a todos estos ensayos, en línea con los resultados obtenidos previamente en experimentos in vitro. Con todo, los avances también vienen acompañados de nuevos desafíos, El principal problema actual se centra en el sistema de transporte y en la estabilidad del compuesto. “Esto es lo que tenemos que solucionar en esta nueva fase preclínica para poder avanzar”, asegura el investigador del CIQUS.

No es, en cualquiera caso, el primer reto a lo que se enfrentó el equipo. En un inicio, la dificultad estuvo en la propia síntesis química y en entender como producir la escala este tipo de compuestos que contienen átomos de rutenio: “No son tan sencillos como las típicas moléculas orgánicas”. Esta barrera quedó superada gracias al desarrollo de una metodología sintética muy práctica, que ya reprodujo una empresa externa.

Los grupos de química de Santiago y de Biología de Madrid tienen hecho muchos esfuerzos para entender el funcionamiento del compuesto. Todos los datos disponibles sugieren que este tipo de compuestos actúan sobre el ADN mitocondrial de las células madre de cáncer, inhibiendo su proceso de respiración. De todas formas, no se descartan mecanismos complementarios que pueden ampliar su potencial terapéutico.

Asimismo, en el plano preclínico, hubo que optimizar las condiciones de los ensayos en ratones: establecer el seguimiento de la cinética del compuesto, optimizar la dosis, evaluar su farmacocinética y la farmacodinámica… «Fueron retos científicos muy interesantes y que pudimos ir resolviendo poco a poco«, asegura Mascareñas.

Impacto en el tratamiento del cáncer a largo plazo

Con el progreso de las investigaciones, el proyecto alcanzó una fase preclínica avanzada. “El EIC Transition los va a permitir abrir una nueva etapa”, señala José Luis Mascareñas. El objetivo es que, al concluir los tres años de duración de esta ayuda europea, se pueda dar el salto hacia los ensayos clínicos en humanos. Aunque no existen garantías, la esperanza del equipo investigador es que este paso se haga realidad.

Segundo explica Mascareñas, “el mecanismo de acción de nuestro compuesto es distinto del que se conoce hasta ahora”. Este hecho podría suponer un impacto relevante no solo en el ámbito terapéutico, sino también en el biológico, ya que abriría la puerta a la identificación de otros compuestos con mecanismos semejantes, ampliando así el horizonte de nuevas terapias contra el cáncer.

Futura spin-off

El objetivo final de esta investigación, que surgió a partir de un estudio de base fundamental, es crear una spin-off, prevista para la finalización del programa EIC Transition. A partir de ese momento, el proyecto centrará sus esfuerzos en atraer inversión e iniciar los ensayos clínicos de fase 1. “Esperamos comenzar los estudios clínicos cara 2028-29“, señala José Luis Mascareñas.

El proyecto cuenta con un equipo interdisciplinar: investigadores del CIQUS de Santiago, un grupo portugués especializado en nanomedicina para optimizar el planteamiento del compuesto y la colaboración de una compañía de escalado que se encargará del proceso GMP, preparando el compuesto para la fase clínica. “Ya hay por lo menos dos empresas farmacéuticas que mostraron interés”, añade Mascareñas.

No es casualidad que MEDICS fuera uno de los cinco proyectos españoles reconocidos por el European Innovation Council, en una convocatoria en la que solo se concedieron el 8% de los proyectos solicitados. La innovación radica en el mecanismo de acción de este tipo de compuestos, que constituye la base de un proceso de transición hacia la creación de una empresa. Tras superar un riguroso proceso de evaluación por parte del EIC, el equipo del CIQUS inicia ahora el programa EIC Transition con una primera reunión con el consorcio del proyecto de discusión científica del consorcio.

Del gusano de la harina al envase sostenible: la tesis gallega que transforma insectos en biofilms

La investigación avanza cada vez más hacia la sostenibilidad y la economía circular. Desde el aprovechamiento de algas gallegas con fines saludables hasta las iniciativas del sector lácteo que transforman sus subprodutos en bioplásticos, se multiplican los proyectos que buscan dejar huella en la rubia contra lo cambio climático. Ahora, se abre una nueva frente: el uso de insectos para fabricar microfilms. Este es el eje de la tesis del doctorando industrial Nuno Muñoz Seijas, que desarrolla su trabajo en el Laboratorio Cifga, una empresa químico-farmacéutica dedicada a la producción de materiales de referencia para los sectores agroalimentario, textil y cosmético.

La investigación nace de la colaboración entre la Universidad de Vigo y Cifga, y se centra en un insecto comestible aprobado por la Unión Europea: el Tenebrio molitor. A partir de procesos de bajo impacto ambiental, Muñoz Seijas explora como aprovechar las propiedades de este insecto en su fase adulta para obtener quitosano, una sustancia con la que fabricar biofilms.

Estos biofilms funcionan como un “pack activo”, en palabras de Muñoz Seijas: un envase alimentario con cualidades que van más allá de la simple protección física. Incorporan barreras contra la radiación ultravioleta, efecto microbiano, capacidad de prolongar la vida útil de los productos e incluso encapsular compuestos de interés.

Gracias al apoyo de la Xunta de Galicia a través del programa Doctorados Industriales de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Nuno Muñoz está contratado en Cifga desde la convocatoria de 2023. Su tesis se integra en la línea de investigación del grupo BiotecnIA del Campus Agua de Ourense, especializado en biotecnología industrial e ingeniería ambiental. Con este proyecto, Muñoz Seijas da su primero paso firme en la carrera académica.

Trabajo con insectos

Para definir con que proteína centrar su investigación, Nuno Muñoz inició el proyecto caracterizando cuatro especies de insectos: tres autorizadas para el consumo humano (Acheta domesticus, Locusta migratoria y Tenebrio molitor) y una destinada a la alimentación animal (Hermetia illucens). Analizaron parámetros como los niveles de proteína, aminoácidos, humedad, grasas y quitina, un polisacárido natural clave en el proyecto. La quitina es uno de los biopolímeros más abundantes de la Tierra y se utiliza como agente cicatrizante, espesante y estabilizador tanto en alimentos como en medicamentos.

Tras el análisis, el equipo optó por los adultos de Tenebrio molitor, convencionalmente conocido como bicho de la harina y perteneciente a la familia de los escarabajos. “De todos los insectos estudiados, es el que más quitina presenta y es un subproduto de la producción de larvas”, explica Muñoz. Esto resulta relevante, ya que las larvas se emplean para elaborar harinas de insecto destinadas a la nutrición humana y animal, mientras que los adultos, una vez finalizado su ciclo vital, se descartan por completo.

Gusano de la harina o ‘Tenebrio molitor’. Foto: Wikimedia Commons

Sin embargo, estos adultos presentan un inconveniente: contienen un factor antinutritivo que dificulta la absorción de la proteína cuando se combina con ella. Ante este problema, el proyecto avanzó hacia la segunda fase, la producción de quitosano. “Es la misma molécula que quitina, pero se obtiene mediante un proceso llamado desacetilación“, explica el investigador.

Tradicionalmente, este proceso se realiza con solventes muy agresivos para el medio ambiente, en particular hidróxido de sodio en concentraciones del 50 al 80%. “Esto supone un contaminante muy fuerte que en España ni siquiera está permitido”, añade Muñoz, pues solo se lleva a cabo en países con una legislación más permisiva.

Quitosano como material

El fin de reducir la contaminación del proceso, el equipo de Muñoz Seijas trabaja en la extracción de la quitina a partir del insecto, previamente separada de la proteína. Uno de los pilares de su tesis se centra en el uso de solventes eutéticos profundos naturales, compuestos de origen natural que unen dos sustancias mediante puentes de hidrógeno. “Hicimos diferentes combinaciones de estos solventes y empleamos la harina de Tenebrio molitor para comprobar si era posible separar la proteína de la quitina”, explica Muñoz Seijas.

En una primera fase lograron la separación con éxito, y posteriormente optimizaron la extracción de ambas sustancias. El proceso se centró en identificar cual de los solventes permitía obtener una mayor cantidad de proteína y quitina. “Una vez acabado esto, pasamos a optimizar el método”, añade el investigador, variando parámetros como la temperatura, el tiempo de reacción y la relación líquido-sólido. El resultado fue un rendimiento muy elevado: alrededor del 80% en la separación.

A partir de la quitina y la proteína obtenidas, el equipo está creando nuevos solventes eutéticos profundos con diferentes mezclas, con el propósito de transformar la quitina en quitosano reduciendo al máximo el impacto ambiental de un proceso que, de manera convencional, resulta altamente contaminante.

Solventes eutéticos profundos naturales

Los solventes eutéticos profundos naturales (NADES, por sus siglas en inglés) se forman cuándo dos o más compuestos naturales se combinan para dar lugar a una mezcla con un punto de fusión inferior al de sus componentes puros. Gracias a esta propiedad, el equipo consiguió avanzar hacia un proceso más sostenible: «Obtuvimos un rendimiento igual que un proceso químico, de un 45-50%».

Actualmente, el trabajo contempla la posibilidad de incorporar alguna etapa química adicional. «Permitiría reducir significativamente el uso de reactivos a nivel industrial», añade el investigador.

El proyecto se define por el desarrollo de tratamientos de bajo impacto ambiental, ya que la modificación tradicional del proceso de hidrólise de moléculas implica la generación de gases de efecto invernadero, altos costes energéticos, hídricos y de gestión de residuos. Por el contrario, los NADES tienen la ventaja de ser reutilizables, como demuestran los ensayos del equipo, en los que se lograron hasta tres ciclos de reaproveitamento.

La visión sostenible del proyecto no se limita al uso de estos solventes, sino que también se refuerza con la elección de los insectos como materia prima: «La producción de insectos comestibles es extremadamente sostenible en comparación la otras fuentes de proteína convencionales», aclara el doctorando industrial de Cifga. Su consumo de agua es mínimo, las emisiones de gases de efectos invernadero son prácticamente nulas y el índice de conversión alimentaria es mucho más eficiente que en el caso del ganado vacuno o porcino, ejemplos habituales en la producción de proteína animal.

Múltiples aplicaciones, como el biofilm

El biofilm constituye el resultado final a lo que aspira el proyecto de Nuno Muñoz y su equipo. La idea es aplicar este material en el sector alimentario, tanto en productos elaborados como en compuestos proteicos. «Queremos crear encapsulados de proteínas de una manera natural», explica el investigador, especialmente para aquellos alimentos con vida útil reducida o baja estabilidad.

No ámbito de la alimentación en general, el objetivo es desarrollar un packaging inteligente, una alternativa sostenible al plástico, a partir de biomateriais derivados del Tenebrio molitor. Durante una estancia en Oporto, apoyada por la Agencia Gallega de Innovación, Muñoz pudo elaborar un primero encapsulado con quitosano comercial para comprobar la respuesta del material.

«Siempre busqué la economía circular y la reutilización de subprodutos de otros procesos», señala. En esta línea, descubrió que la proteína del bicho de la harina, de buena calidad, estaba siendo infrautilizada. «Desconocía totalmente el potencial de la quitina y del quitosano, pero tienen un gran número de aplicaciones», añade. Entre ellas destacan su uso en materiales quirúrgicos, como pesticida natural en plantas, o como emulsionante y conservante en alimentación.

Con todo, el mercado del quitosano sigue estando en una fase incipiente. «Mi idea es centrarme en la quitina y en el quitosano, me parece el más prometedor», afirma Muñoz. De hecho, en el campo de la medicina ya se desarrollaron complejos capaces de transportar fármacos a zonas específicas del cuerpo utilizando estos materiales. El abanico de posibilidades, por lo tanto, es amplio y en constante expansión.

Una aportación para la economía circular

Aunque Nuno Muñoz se encuentra en los primeros pasos de la vida investigadora, los resultados que está alcanzando apuntan a mejorar con un impacto directo en la sociedad. Desde lo plano científico, su tesis destaca por el protagonismo que le otorga a los insectos destinados a la alimentación humana. «No existen trabajos que vinculen esta especie con los solventes eutéticos profundos», subraya el doctorando, situándose como pionero en este campo.

El aprovechamiento de insectos comestibles puede generar cambios relevantes tanto a nivel social como empresarial. El biofilm desarrollado a partir de su investigación tiene potencial para aplicarse en el sector alimentario o mismo en la acuicultura, donde el equipo ya comenzó a obtener resultados iniciales.

No obstante, el mayor impacto reside en el ambiental: «El objetivo es conseguir un proceso industrializado y económico para producir quitina de manera sostenible», explica Muñoz. Por el momento, los ensayos se realizan la escala de laboratorio, pero el objetivo último es generar alimentos nutricionalmente más enriquecidos, con mejores propiedades y mayor aportación energética.

No Laboratorio Cifga, donde se desarrolla el proyecto, no existe una línea específica dedicada a los insectos. Su trabajo se centra en el análisis de moléculas, en la trazabilidade y en el desarrollo químico de materiales. En este contexto entra en juego AMS Lab, el conglomerado empresarial a lo que pertenece Cifga. «El único que cambia es la materia prima, pues ellos trabajan más con toxinas marinas«, aclara Muñoz. Así, su investigación actual se centra en perfeccionar la optimización del proceso de extracción de la quitina, clave para avanzar hacia una economía circular.