La medicina regenerativa es cada vez más puntera, y desde Galicia existen proyectos como ORALREGENERIX que lo demuestran. Liderazgo por el grupo Advanced Biofab del Centro Interdisciplinar de Química y Biología (CICA) de la Universidade da Coruña (UDC), esta iniciativa trata de buscar la solución para un problema clínico en un ámbito poco explorado: la odontología. Cuando los dentistas quitan desperfectos en la boca, el hueso tarda hasta seis meses en regenerarse, tiempo durante el cuál el paciente debe vivir con limitaciones, sobre todo en el ámbito alimenticio. Así nace un biopen que podrán usar los profesionales en el consultorio para poder imprimir la pieza dental en el lugar necesario y cubrir mejor el hueco con la forma específica del desperfecto de cada paciente, gracias a la bioimpresión 3D.
Detrás de esta idea pionera está un trio de tres científicos: Daniel Nieto, el investigador principal, contratado por la Xunta de Galicia a través do programa Oportunius; Nadina Usseglio, investigadora y farmacéutica; y Alberto Otero, odontólogo. Este grupo interdisciplinar creará la solución: “Hoy por hoy estamos desarrollando una tinta para que la regeneración sea más rápida“, señala Usseglio. El proyecto está en una fase inicial, donde están desarrollando los prototipos de biopen e iniciando los procesos regulatorios para confirmar la seguridad del dispositivo.
Así, a causa de su relevancia, el proyecto ORALREGENERIX cuenta con el apoyo del programa Ignicia Prueba de Concepto, promovido por la Agencia Gallega de Innovación (GAIN), dependiente de la Xunta de Galicia, a través de una financiación superior a los 400.000 euros bajo el objetivo futuro de crear una spin-off para poder comercializar el producto. “Es una ayuda fundamental, sobre todo para poder acceder al plan de negocio; ve más allá del que solemos hacer en investigación”, subraya la promotora.
De traumatismos a patologías periodontales
La regeneración por biopen favorecería a todo tipo de afectados: “Pueden ser pacientes que pierdan la pieza dental por patología o por traumatismo“, explica Nadina Usseglio. También aplica a aquellas personas a las que les crecen los dientes en dirección transversal, el que genera un hueco en el hueso que se debe regenerar para aplicar el implante.
Así, las compliacións durante el proceso de recuperación dependen de cada paciente y de como se lleve a cabo el tratamiento. Como norma general, no pueden comer con normalidad, alimentándose en base a una dieta blanda, sobre todo en los casos de desperfectos muy acentuados. En otros pacientes, el problema puede solucionarse masticando con los otros dientes. Con todo, la boca tiene un problema: no puede quedar quieta, fenómeno que se acentúa con actos involuntarios como el bruxismo. “ORALREGENERIX hace una aportación novidosa, tratando de romper el reto de los tiempos y mejorar la calidad de vida del paciente”, explica la investigadora.
El futuro de la bioimpresión 3D
“En general, la medicina regenerativa está avanzando mucho en la clínica”, apunta Usseglio. Con todo, al tratarse de una tecnología que se aplica directamente en los tejidos del paciente, el proceso hasta llegar a la comercialización y uso es más lento. “Puede aportar mucho a los tratamientos”, apunta. Por ello, en el proyecto, Daniel Nieto aporta la experiencia en el desarrollo de tecnologías de bioimpresión 3D y Nadina Usseglio garantiza como hacer la regeneración sin que la herida se infecte; “la figura fundamental es nuestro compañero dentista, que es quien está en la consulta”, subraya. Segundo apunta la investigadora, la causa de que la boca es un lugar complicado para trabajar, la participación de Alberto Otero permite matizar las funciones del biopen que no sirven en la práctica por una posible incomodidad del paciente.
Un largo recorrido
El objetivo, según el equipo de ORALREGENERIX, es que la spin-off pueda estar lista para diciembre de 2027. “Estamos haciendo todo el posible”, añade Nadina Usseglio, en medio de un largo camino desconocido para ella de procesos administrativos, patentes y próximos ensayos clínicos. “Además del apoyo de la Xunta de Galicia, que es muy importante, también buscamos más sustento económico en rondas de inversión”, apunta.
Así, para la investigadora, el mayor reto aún no fue científico, sino regulatorio: “La investigación aplicada es un desafío en todos los aspectos”, indica, con especial hincapié en los productos médicos, ya que las medidas de seguridad que hay que asegurar deben ser más perfectas para que el producto no tenga efectos negativos sobre el paciente. “Al final de este proyecto queremos reducir los tiempos de curación del paciente con un tratamiento más localizado y preciso“, concluye Nadina Usseglio.














