¿Qué comer en septiembre? Los alimentos de temporada recomendados por la dieta atlántica

Para muchas personas, septiembre es sinónimo de año nuevo. Finalizan las vacaciones, vuelven las clases y el trabajo, y activamos el chip de marcar objetivos que mejoren nuestra calidad de vida. Entre ellos, cada vez cobra más fuerza un propósito esencial: alimentarse mejor. Con esta idea, GCiencia habla con María Rosaura Leis Trabazo, catedrática de Pediatría en la Universidad de Santiago (USC) y presidenta de la Fundación Dieta Atlántica, para conocer cuáles son los alimentos que anuncian el inicio del otoño y por que apostar por los productos de temporada resulta tan beneficioso.

“Dentro de una alimentación saludable, destacan las dietas tradicionales que se basar en productos de proximidad y de temporada”, explica la catedrática. En este contexto, se sitúa el patrón de la dieta atlántica, propio de Galicia y el norte de Portugal, que ofrece ventajas tanto para la salud como para el medio ambiente. Consumir alimentos frescos y mínimamente procesados, como los que defiende esta dieta, contribuye a reducir la huella de carbono y la huella hídrica.

Además, optar por productos de temporada garantizador un mayor acerque nutricional: “Cuando uno consume el alimento en su momento, su composición acerca todos los nutrientes”, aclara Leis. De este modo, la elección de frutas, verduras, pescados y otros productos propios de cada estación permite incorporar los macronutrientes y micronutrientes esenciales para mantener una buena salud. Una forma sencilla y natural de volver a la rutina con más energía, haciendo de los productos de temporada a base de nuestras mesas.

Alimentos de temporada de septiembre

Cuando pensamos en septiembre, inevitablemente nos viene a la cabeza un símbolo del otoño gallego: las castañas. Según la página web de la Fundación Dieta Atlántica, en esta época también destacan otros frutos secos como avellanas, almendras y nueces, todos ellos ricos en grasas saludables, minerales y energía, ideales para afrontar la vuelta a la rutina.

En el apartado de las frutas, septiembre ofrece una auténtica abundancia de productos cargados de nutrientes: higos, uvas, peras, manzanas, granadas, arándanos y caquis, opciones sabrosas y saludables para llenar la mesa de color.

Pulpo á feira, un plato propio de la dieta atlántica y representativo de Galicia. Foto: Wikimedia Commons
Pulpo á feira, un plato propio de la dieta atlántica y representativo de Galicia. Foto: Wikimedia Commons

Las verduras también viven un momento especial este mes, pues conviven las últimas cogidas del verano con las primeras del otoño. Así, podemos disfrutar de berenjenas, pimientos o pepinos, junto con productos que anuncian el cambio de estación como calabazas, espinacas, patatas recién cosechadas, judías verdes o lombardas. Son alimentos frescos y de proximidad que permiten elaborar platos variados y sostenibles.

Y el mar no se queda atrás. Septiembre trae consigo una oferta de pescados y mariscos, fuentes de proteínas de alto valor biológico. Entre ellos destacan la pota, el pulpo, las sardinas, los berberechos o los percebes, sin olvidar otras opciones como el pescado espada, el buey de mar o la palometa roja.

Los beneficios de los alimentos de la temporada

El consumo de alimentos de temporada tiene dos grandes ventajas: cuida de la salud y respeta el medio ambiente. Al optar por productos locales y propios de cada estación, reducimos la huella ambiental asociada al transporte y a la producción intensiva, al tiempo que optemos una alimentación más rica y equilibrada.

Pero, ¿cómo contribuyen a nuestra salud los alimentos de temporada? Según la doctora de la Universidad de Santiago, una buena alimentación ayuda a mejorar el metabolismo y, con eso, disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas y también las conocidas como «enfermedades de la edad adulta”.

“Hoy sabemos que la principal causa de morbilidad y muerte tiene que ver con estilos de vida no saludables”, explica Leis. Entre los factores clave están una dieta poco equilibrada, la falta de actividad física y el aumento del sedentarismo.

Por eso, mejorar la dieta es una herramienta fundamental para ganar salud. La comunidad científica internacional recomienda conservar los patrones tradicionales de alimentación saludable. En el caso de Galicia, esto se traduce en la dieta atlántica, cuyos beneficios están bien documentados: reduce el riesgo de obesidad, infartos y diabetes tipo 2, y contribuye a una mayor longevidad y una mejor calidad de vida.

Las premisas nutricionales de la dieta

“Una dieta saludable implica acercar proteínas de alto valor biológico a lo largo de todo el año”, explica la presidenta de la Fundación Dieta Atlántica. Además, es importante garantizar el consumo de nutrientes como hierro, calcio u omega-3. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando optamos por alimentos de temporada? Si tomamos, por ejemplo, un pescado en su época natural, su concentración de omega-3 será más alta, por lo que el beneficio nutricional será mayor.

Según Rosaura Leis, a lo largo del año una dieta equilibrada debe cumplir tres premisas fundamentales: ser suficiente, acercando la cantidad necesaria para cubrir los requerimientos del cuerpo; ser variada, incorporando diferentes alimentos que garanticen la presencia de todos los nutrientes; y ser diversificada, ya que algunos nutrientes pueden interferir entre sí, y se deberían seleccionar alimentos de distintos grupos de acuerdo con las recomendaciones de la pirámide atlántica.

A estas bases se añaden los factores individuales: la dieta debe adaptarse a la edad, al sexo, al estado de salud o a las enfermedad de cada persona, así como a sus necesidades según la actividad física que realice.

Dieta atlántica vs. Dieta mediterránea

Tanto la dieta atlántica como la dieta mediterránea, propia de la costa este de la península, comparten una base común: el consumo de alimentos frescos, de temporada y mínimamente procesados, con presencia regular de lácteos. Ambas acercan nutrientes esenciales como el selenio, vitamina D y vitamina B12, a través de los alimentos que los contienen de forma natural, como los huevos, las lentejas, el atún o las almejas.

Con todo, las diferencias aparecen nos detalles. La dieta atlántica destaca por el mayor consumo de cereales integrales y de verduras propias del género Brassica, como los grelos, muy ligados a la tradición gallega. La principal distinción, sin embargo, está en las técnicas culinarias: “Nosotros empleamos más el vapor y el hervido, y menos los fritos”, señala Rosaura Leis.

Así, aunque ambas dietas son patrones saludables y reconocidos a nivel internacional, la atlántica incorpora particularidades culturales y gastronómicas que la hacen única.

La pirámide atlántica

En el año 2006, el II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica recogió diez recomendaciones clave para una alimentación saludable inspirada en el patrón atlántico. Estas orientaciones se publicaron bajo el título “Decálogo de Dieta Atlántica” y siguen vigentes como guía práctica:

Consumir pescado, tanto de mar como de río, y mariscos entre tres y cuatro veces a la semana en todas las etapas de la vida.

Consumo de alimentos vegetales en abundancia. Ingerir en abundancia cereales, patatas y legumbres, como base energética de la dieta.

—Priorizar una amplia variedad de frutas, con especial atención a manzanas y cítrícos. Entre las hortalizas destacan el repollo, berzas, grelos, judías, pimientos, cebollas, zanahorias y ajos.

—Uso de aceite de oliva como principal grasa culinaria, sobre todo en crudo, para aderezar platos y conservar su valor nutritivo.

—Incorporar productos lácteos diariamente, ya que acercan proteínas de alto valor biológico, calcio y vitaminas. El consumo de leches fermentadas añade beneficios extra, al mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

—La carne es una buena fuente de proteínas, hierro y niacina, pero debe consumirse con moderación. Se recomienda combinarla con platos basados en verduras, legumbres o patatas.

—El agua es la bebida de excelencia y debe consumirse en abundancia. El vino, por su parte, puede tomarse de forma moderada, responsable y siempre acompañado de las comidas.

—Apostar por técnicas culinarias sencillas que respeten la calidad de los alimentos, como la cocción, la fritura en aceite de oliva o el empanado, manteniendo así las propiedades nutritivas y organolépticas.

Preservar el estilo de vida tradicional atlántico, valorando el acto de comer como fuente de placer.

—Complementar la dieta con una práctica diaria de ejercicio, tan fundamental para la salud como la propia alimentación.

«Una mesa familiar saludable»

La catedrática de la USC sostiene que “una mesa familiar saludable es aquella que garantiza la salud a lo largo de toda la vida”. Por eso, subraya que una buena alimentación debe estar presente en todas las etapas: en la infancia, en la edad adulta y en la vejez.

Según Leis, el patrón hídrico y tradicional de la dieta atlántica constituye una de las mejores estrategias de salud desde los primeros años de vida, ya que condiciona no solo el bienestar inmediato, sino también la aparición de enfermedades y la calidad de la salud a corto, medio y largo plazo.

En las grandes mesas familiares de los domingos de septiembre, tan propias de los hogares gallegos, no deberían faltar los alimentos de temporada y de proximidad, auténtica base de una dieta equilibrada y sostenible.

Desde A Coruña, una nueva esperanza para detener la metástasis en el cáncer

¿Sabías que la metástasis es la responsable del 90% de las muertes por cáncer? No es la presencia de un tumor en un órgano concreto lo que provoca el fallecimiento, sino la capacidad de algunas células de moverse, invadir y diseminarse a otras partes del cuerpo. Con el objetivo de encontrar nuevas soluciones terapéuticas, el grupo de investigación Plasticidad Epitelial y Metástasis del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC) puso en marcha el proyecto Canther (Cancer Therapy). Su finalidad es comprender cómo se produce la metástasis e identificar las dianas más relevantes para diseñar nuevas estrategias terapéuticas para su tratamiento.

En la actualidad, la lucha contra el cáncer se basa en cuatro pilares fundamentales: cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia. Sin embargo, segundo explica Angélica Figueroa, una de las líderes de Canther: “Nosotros queremos dirigirnos específicamente a evitar que las células se muevan, invadan y metasticen”. Y es que las terapias actuales se centran, sobre todo, en destruir el tumor primario o frenar su crecimiento, pero no abordan directamente el proceso metastásico.

El proyecto, beneficiario del programa Ignicia de la Xunta de Galicia en 2021 y que se encuentra ya en una fase preclínica avanzada, nació durante la estadía postdoctoral de Figueroa en Londres. Allí comenzó a investigar una proteína llamada Hakai. “Destrucción” es su significado en japonés, y no es casual: esta proteína está implicada en el metástasis, ya que degrada una proteína de contactos celulares presente en células normales y que se pierde cuando las celulas se transforman, provocando un cambio en su morfología y convirtiéndolas en migratorias. Debido a su mecanismo de acción, el fármaco desarrollado podría aplicarse al tratamiento de tumores sólidos como lo de colon, gástrico o de pulmón. 

Con el apoyo de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y FP a través de la Agencia Gallega de Innovación, la ayuda fue considerada, en palabras de Figueroa, “un enorme catalizador”. Supuso no solo un impulso económico esencial para un desarrollo tan costoso y complejo cómo de un fármaco, sino también reconocimiento institucional, visibilidad y posicionamiento estratégico en innovación. Además, contó con otras fuentes de financiación, como los programas Caixaimpulse Validate y Consolidate de la Fundación Lana Caja, así como lo AECC Innova de la Asociación Española contra el Cáncer.

Hakai, una diana terapéutica

La proteína Hakai, uno de los pilares del proyecto Canther, fue identificada hay más de 20 años y, desde entonces, se consolidó su papel como posible diana terapéutica. A día de hoy, existe una sólida evidencia científica que avala su relevancia en el proceso metastático de diferentes tipos de cáncer. “La sobreexpresión de Hakai provoca una mayor capacidad invasiva y progresión tumoral”, explica la investigadora del INIBIC. Los estudios realizados en biopsias de pacientes confirman que la proteína aparece incrementada en distintos tumores, reforzando así su potencial como diana para nuevos tratamientos.

El año 2012 marcó un punto de inflexión: se describió la estructura molecular de Hakai, un avance que abrió la puerta al diseño de moléculas capaces de unirse a ella y bloquear su actividad. A partir diera descubrimiento, el laboratorio de Angélica Figueroa en A Coruña asumió el reto de explorar esta vía innovadora. 

En un primero momento, el equipo realizó un screening virtual mediante docking, una técnica de modelado computacional que simula como interactúan diferentes moléculas con la proteína. A través de este proceso identificaron el compuesto central de Canther: el compuesto inicial (candidato Hit). “Este candidato demostró ser capaz de bloquear Hakai y, en consecuencia, frenar los procesos de migración, invasión y metástasis”, señala Figueroa. 

Así comenzó un viaje científico hacia el desarrollo de un fármaco antimetastático, centrado en neutralizar la acción de Hakai. “Este proyecto ya no es solo de investigación, sino innovación”, destaca la investigadora, quien concibe la labor de Canther como un proceso de mejora de un compuesto ya conocido.

Fase preclínica avanzada

A pesar del largo, complejo y costoso proceso que supone desarrollar el primero inhibidor de Hakai, el proyecto Canther se encuentra ya en una fase preclínica avanzada. La hoja de ruta sucesiva por el equipo puede resumirse en tres hitos principales: la validación de la diana terapéutica, la identificación y optimización de los compuestos candidatos y la demostración de su eficacia antimetastática en modelos animales

“Actualmente trabajamos en optimizar estos compuestos para su uso en humanos, con el propósito de disponer de un compuesto mejorado para avanzar a la fase regulatoria”, explica Angélica Figueroa, señalando el paso previo al inicio de los ensayos clínicos.

El grupo Plasticidad Epitelial y Metástasis es consciente de la complejidad del camino y no duda en calificarlo de “enormemente arriesgado”. Con todo, la falta de terapias específicas contra el metástasis convierte la Canther en una respuesta clara la una “necesidad médica no cubierta”, subraya Figueroa. Según la investigadora del INIBIC, el compuesto ya presenta propiedades de fármaco viables para la administración oral

Entre los resultados más salientables de la fase preclínica destaca que el 50% de los ratones no desarrollaron metástasis pulmonares y se observó una reducción del 70% de la carga metastásica en el pulmón. No se registraron pérdidas de peso ni daños en órganos clave como hígado, riñón o corazón. “No existe toxicidad aparente”, asegura Figueroa, avanzando que los siguientes pasos incluirán ensayos de seguridad adicionales en estudios preclínicos regulados.

Retos hacia la prueba en pacientes

Las pruebas preclínicas son solo el primer paso de un largo camino que debe culminar con la evaluación del fármaco en pacientes reales para confirmar su eficacia. Los desafíos son evidentes, especialmente en un ámbito tan complejo como el tratamiento de metástasis. “Resulta clave obtener una formulación estable y adecuada para su administración en pacientes”, subraya Angélica Figueroa. 

El principal reto científico consiste en posicionar un fármaco antimetastásico de manera diferencial frente a las alternativas existentes, un objetivo que el proyecto Canther persigue con una clara vocación global. 

Pero al reto científico se suma también el reto económico. El desarrollo de un nuevo fármaco requiere recursos muy elevados, sobre todo en la transición entre la fase preclínica y los primeros ensayos clínicos. Así, es fundamental dotar a los grupos de investigación de financiación suficiente para afrontar “los elevados costes asociados la este paso”, añade la investigadora.

Una nueva spin-off del INIBIC

El innovador fármaco en el marco de Canther ya se encuentra bajo una estrategia para dar lugar la una  nueva spin-off vinculada al INIBIC, con el objetivo de transformar resultados científicos en productos con potencial en el comprado. “Consideramos que es la estrategia más adecuada para optimizar el valor de la innovación y mantener el liderazgo científico”, explica Angélica Figueroa.

No caso de Canther, no se trata de comercializar un producto tangible inmediato, sino de un fármaco candidato en fases clínicas tempranas, “un proyecto con alto potencial de convertirse en un gran producto”, añade la investigadora. 

La estrategia del equipo pasa por generar la suficiente evidencia científica y clínica para que una farmacéutica pueda asumir las fases más avanzadas de los ensayos clínicos y la posterior comercialización. “Son proyectos que requieren inversiones de 20 y 40 millones de euros”, recuerda Figueroa, cifras que solo pueden afrontar las compañías farmacéuticas.  

A corto plazo, el objetivo es atraer inversores especializados en proyectos biomédicos en fases preclínicas avanzadas. “El ideal sería contar con uno inversor líder que comprenda la complejidad y el riesgo de este tipo de iniciativas”, explica la investigadora, y que además pueda guiar en la estrategia de capital, en el cierre de la ronda de inversión y en el avance del proyecto.

Con resultados “muy prometedores e innovadores”, Canther está listo para dar el siguiente paso. “Es una oportunidad de cambiar el panorama del cáncer con el desarrollo de terapias antimetastásicas, generando un impacto científico, clínico y de valor”, concluye Angélica Figueroa.

Galicia impulsa una nueva era digital con la combinación de ‘edge computing’ y 5G

La tecnología 5G marca el inicio de una nueva era digital, en la que la inmediatez abre el camino cara innovaciones que antes parecían lejanas. En este campo llevan seis años trabajando Alberto Estévez Caldas y Rubén Pérez Vaz en el centro atlanTTic de la Universidad de Vigo, bajo el Grupo de Tecnologías de la Información (GTI), combinando sus conocimientos sobre 5G con la tecnología de edge computing. Su ambición fue a llevar la investigación más allá: durante tres años desarrollaron un producto denominado edgeContinuum, que combina ambas tecnologías y está dirigido a empresas de telecomunicación, como Telefónica u Orange, o cualquier otra que utilice servicios cloud.

El producto no es una aplicación final ni un servicio cerrado, sino una plataforma software que permite a las empresas desplegar servicios avanzados sobre nodos edge. Su principal ventaja es actuar como un panel de control único: desde una misma interfaz, se pueden gestionar recursos tanto en cloud pública, como AWS o Azure, y también en servidores locales próximos al usuario. Pero, ¿qué es exactamente el edge computing?

Las tecnologías de cloud computing fueron durante los últimos años sustituyendo a los centros de cómputo privados utilizados tradicionalmente por las empresas. Estas soluciones permiten ahorrar costes, pero introducen un problema clave: la latencia. Cuando se necesita una respuesta en tiempo real, por ejemplo, en un dron o en un vehículo autónomo, enviar los datos a un centro de cómputo que no podemos controlar su ubicación puede no ser viable. Aquí entra el edge computing: en vez de procesar los datos en una nube distante, se hace en un servidor próximo al usuario permindo respuestas casi instantáneas.

Con el objetivo de llevar esto a la práctica, durante los últimos dos años llevan trabajado en el proyecto gracias al programa Ignicia de la Xunta de Galicia, que busca trasladar resultados de investigación al comprado.

La importancia del ‘edge computing’

Según Alberto Estévez, el edge computing comienza a ser relevante cuando los grandes proveedores de la nube crean monopolio. AWS de Amazon, Google Cloud o Microsoft Azure concentran una gran parte de los datos de las empresas a nivel global. “El problema es que estas compañías están subiendo mucho sus precios”, explica el investigador de la UVigo. Esto provoca que muchas empresas, ya ahogadas por sus propios costes, tengan que asumir pagos elevados a estos gigantes.

En este contexto aparece el edge computing, que traen de nuevo la nube a las fábricas, permitiendo una latencia muy baja y habilitando nuevas aplicaciones. Sin embargo, traer servidores implica un desafío de gestión: se precisa un equipo grande para controlar todo ese volumen de información. Por eso, las empresas necesitan una herramienta que les ayude y abarate los costes.

Aquí es donde entra edgeContinuum. “Desde el mismo sitio, puedes gestionar los recursos de la nube como los que tienes en la empresa”, explica Alberto Estévez. De este modo, se evita tener un equipo enorme de gestión de infraestructura, pudiendo realizar las mismas tareas con un equipo más pequeño.

Pero las grandes empresas también quieren innovar para mejorar su rentabilidade. La tecnología de edgeContinuum permite que las operadoras no solo vendan conectividad, sino que también ofrezcan servicios de cómputo próximos al usuario, ideales para aplicaciones que requieren latencia mínima o que deben permanecer en un ámbito geográfico concreto.

En tempo real

La plataforma permite la automatización de la gestión de la infraestructura y de aplicaciones en tiempo real. “El objetivo es que una empresa pueda operar con total flexibilidad, sin depender de un único proveedor ni de un equipo técnico especializado”, explica Alberto Estévez, investigador del centro atlanTTic de la Universidad de Vigo. Esto permite utilizar siempre la mejor solución bien sea en términos económicos o técnicos, sin cambiar de plataforma, y gestionar todas las aplicaciones de manera integral.

Al colocar servidores cerca de los usuarios y aprovechar las capacidades de la red 5G, es posible desplegar aplicaciones que responden casi al instante. “Si un usuario está en Vigo, su aplicación debería ejecutarse en un servidor de la misma ciudad”, explica Rubén Pérez, investigador del proyecto. Para eso, se emplea la propia infraestructura de la red 5G, que permite localizar al usuario y activar los recursos más próximos.

Esta combinación entre computación edge y conectividad 5G abre la puerta a nuevos servicios que antes eran inviables. Desde sistemas de videovigilancia inteligente hasta control industrial en tiempo real, edgeContinuum permite que las operadoras no solo ofrezcan conectividad, sino también capacidades de cómputo distribuido.

Aplicaciones prácticas

edgeContinuum está diseñado para adaptarse la múltiples sectores. Entre los más destacados están la logística, la industria, el transporte, la automoción y el uso de drones. En estos ámbitos, la latencia mínima y el control local son esenciales. Por ejemplo, un dron que transmite vídeo en directo y recibe instrucciones de navegación precisa procesar los datos sin retardos, algo que solo es posible con una solución edge.

Además, la plataforma facilita la unificación de servicios. Cada proveedor cloud o el tecnología de nube privada tiene su propia solución de gestión, lo que complica la operativa para los usuarios que utilicen entornos híbridos. “Una empresa que emplee edgeContinuum no va a tener que cambiar ni de herramienta ni de proveedor”, explica Rubén Pérez. Esto permite escalar operaciones sin perder control ni eficiencia.

De este modo, edgeContinuum habilita las nuevas funcionalidades que promete el 5G con la cercanía del edge para hacer posibles estas aplicaciones. Actualmente, aun no tienen la plataforma totalmente activa, pero ya están realizando pilotos reales con operadores de telecomunicaciones y centros de datos, poniendo la tecnología a prueba en escenarios reales.

Hacia una nueva soberanía digital

El equipo detrás de edgeContinuum tiene claro que esta tecnología también puede contribuir a reforzar la soberanía digital europea. Actualmente, la mayor parte de la infraestructura cloud está en manos de tres grandes empresas estadounidenses: Amazon, Google y Microsoft. Esta dependencia representa un riesgo estratégico para Europa, especialmente en contextos de tensión política o económica.

“Tener servidores y computación propios en Europa significa mayor independencia y competitividad”, señala Rubén Pérez. edgeContinuum ofrece a las empresas europeas la posibilidad de decidir dónde procesan sus datos, cómo lo hacen y con qué recursos, sin depender de terceros.

El futuro de la plataforma

El objetivo inmediato del equipo es consolidar edgeContinuum como una spin-off de la Universidad de Vigo, llevando al comprado una solución fuerte y escalable. En la actualidad, trabajan en comercializar la idea entre proveedores y operadores, estableciendo contactos.

Las primeras intervenciones piloto con empresas también les ofrecen la oportunidad de obtener feedback para saber que funcionalidades son las más demandadas. “Es clave hacer pruebas para la implementación comercial”, explican.

“Nuestro objetivo es captar la atención de la mayor parte de clientes potenciales”, comenta Alberto Estévez, y desarrollar la plataforma hasta convertirla en un producto comercial plenamente operativo. edgeContinuum pone en las manos de las empresas europeas el poder de decidir, innovar y competir al máximo nivel.

Proyecto GOTIS: así es el fármaco gallego que puede reducir las lesiones del ictus isquémico

El envejecimiento se está convirtiendo en una característica fundamental de la población gallega. Según los datos de la Fundación Adeco, a comienzos del milenio ya había 149 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Esta realidad demográfica hace que Galicia tenga una incidencia especialmente elevada de enfermedades asociadas a la edad, como es el caso del ictus cerebral. A partir de esta información nace el proyecto GOTIS, impulsado por el grupo Ictus Traslacional de la Fundación Pública Gallega Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (FIDIS).

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Xunta de Galicia a través del programa Ignicia de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidade e FP, tiene como objetivo probar un fármaco desarrollado a lo largo de los últimos ocho años, con el fin de reducir al máximo posible las lesiones neurológicas en los pacientes de ictus, tal y como explica el líder del proyecto, el doctor Francisco Campos Pérez. Tras demostrar la eficacia de la molécula en modelos experimentales, el equipo avanza ahora hacia las siguientes fases, con la intención de validar el medicamento en pacientes reales y, finalmente, lanzarlo al mercado.  

Para conseguir este objetivo, GOTIS cuenta desde el año 2023 con el apoyo del programa Ignicia, donde presentaron los primeros resultados sobre la eficacia del nuevo modelo de fármaco y buscaron financiamiento para continuar el desarrollo clínico. Cabe destacar que el tratamiento va dirigido específicamente a pacientes con ictus isquémico, es decir, aquellos en los que se produce una obstrucción de una arteria cerebral, impidiendo el flujo de sangre a ciertas zonas del cerebro.  

Con esta formulación innovadora y “más eficaz”, el equipo de la FIDIS busca minimizar las graves consecuencias que puede provocar el ictus en los pacientes a nivel familiar y personal: hay quien pierde el habla, quien se queda sin movilidad, o quien, en casos de lesiones muy graves, puede llegar a fallecer. “Lo que intentamos es que los pacientes queden lo menos impedidos posible y que la lesión sea menos grave”, explica el doctor.

Nueva formulación en el tratamiento del ictus isquémico

Durante los últimos años de trabajo, el objetivo principal del equipo fue mejorar la eficacia del fármaco y facilitar su administración, con la finalidad de incidir en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. “Curar el ictus al 100% es muy difícil”, admite Francisco Campos, pero añade que este nuevo fármaco podría mejorar significativamente los tratamientos existentes. Aunque quieren administrarlo en personas cuanto antes, eso implica un largo proceso de años, trámites e inversión económica.

Según explica el doctor Campos Pérez, la vía de administración sería intravenosa, bien mediante inyección directa o a través de un sistema de goteo. Todos los pacientes que presenten síntomas de ictus en las primeras 24 horas serían candidatos a recibir este tratamiento, ofreciéndoles una nueva oportunidad de intervención eficaz. ¿Por qué ese límite temporal? “Los mecanismos sobre los que actúa el fármaco ya estarían dañados si pasa ese tiempo”, aclara el doctor, por lo que el tratamiento perdería su efectividad.

Esta formulación resulta en una innovación terapéutica. El fármaco evolucionó desde una molécula simple hasta una versión más compleja, aumentando su efectividad. “Toda mejora de un fármaco repercute directamente en el paciente”, señala Campos, haciendo hincapié en la necesidad urgente de innovación en los tratamientos contra el ictus isquémico.

Una alternativa al tratamiento tradicional

“Los tratamientos que existen se centran en actuar sobre la arteria obstruida por un fallo mecánico”, explica el doctor Francisco Campos. En la actualidad, existen dos vías principales de intervención: por un lado, un tratamiento farmacológico y, por otro, un tratamiento mediante la introducción de un catéter para eliminar el trombo. 

¿El problema? El código ictus establece que el paciente debe ser trasladado al hospital cuanto antes, ya que la lesión cerebral progresa muy rápidamente. Una vez que aparece, ya no hay manera de revertir el daño, por lo que la actuación médica debe ser inmediata. 

Esta urgencia representa una dificultad importante en Galicia, donde muchos pacientes viven en zonas alejadas y deben recorrer largas distancias para llegar a un hospital con capacidad para tratar el ictus. En muchos casos, llegan tarde y ya no es posible aplicar los tratamientos para eliminar el trombo, limitándose la atención a medidas de soporte. 

Pero, como afirma el líder de GOTIS, “no existen fármacos que protejan las células que ya están en riesgo”. Y precisamente ese es el objetivo del nuevo medicamento que están desarrollando en Santiago. Este trata de ofrecer una solución a los pacientes que no llegan a tiempo para recibir los tratamientos actuales. Además, podría combinarse con ellos, ampliando las posibilidades de intervención. “Lo que buscamos es proteger el tejido isquémico frente a la lesión celular”, explica.

Base en la enzima GOT

La base del medicamento desarrollado en el proyecto GOTIS es la enzima GOT, de donde toma su nombre. Esta molécula está presente de manera natural en nuestro organismo, especialmente en las células musculares, donde cumple funciones metabólicas y contribuye a la actividad vital de la célula. Al administrar esta enzima a través del fármaco, el objetivo es proporcionar un apoyo metabólico adicional a las células afectadas

En condiciones normales, las células tienen una demanda constante de energía para realizar sus funciones básicas. Pero cuando se produce una situación crítica, como un evento de ictus isquémico, esa demanda aumenta. “Se pretende que la administración de la enzima ayude a las células a resistir mejor”, explica Francisco Campos, con especial énfasis en las neuronas. De esta forma, el fármaco incrementa la presencia de GOT en la sangre de los pacientes, ofreciendo una mejor respuesta celular frente a la lesión.

“Escogimos esta enzima por su beneficio en el metabolismo de las células”, señala el doctor Campos. Sin embargo, reconoce que la eficacia del tratamiento depende en gran medida del tiempo de administración. Según el líder de GOTIS, se debe reducir la lesión en las primeras horas porque, si es muy grande, es difícil que el fármaco pueda hacer algo. La clave es aplicar el tratamiento en un período coherente de tiempo, donde se puedan minimizar las consecuencias neurológicas del ictus.

Fase de validación preclínica

En la actualidad, el grupo Ictus Traslacional está a punto de terminar la fase de validación preclínica. Esta etapa consiste en que diferentes grupos de investigación de España están probando, de forma independiente, la eficacia del medicamento, con el objetivo de contrastar los resultados obtenidos por el equipo del IDIS. “Todas nuestras pruebas de laboratorio demuestran que el fármaco es eficaz en modelos experimentales”, explica el doctor. 

Este proceso acerca mayor solidez científica a los descubrimientos del equipo y permite avanzar con los siguientes pasos con más seguridad. “Buscamos ofrecer garantías de que el fármaco funcionará cuando se pruebe en humanos”, añade Campos Pérez. No obstante, aunque la GOT es una molécula endógena, no se puede administrar sin más en el cuerpo humano. 

Por ese motivo, en paralelo, los miembros del proyecto GOTIS está ya en las fases iniciales para solicitar todos los trámites necesarios que permitan comenzar los ensayos clínicos. Una vez demostrada la eficacia en el laboratorio, se deben obtener autorizaciones para la modificación de la enzima y superar los controles de seguridad requeridos para su uso en humanos. ”Cuando tengamos toda la documentación, podremos iniciar las primeras pruebas en personas”, afirma. 

Hacia la llegada al mercado

El objetivo final es claro: que el fármaco pueda llegar al mercado. Para eso, el proyecto GOTIS cuenta con colaboraciones de empresas privadas interesadas en apoyar el desarrollo clínico. “Sin ellas sería imposible”, reconoce el doctor Campos, ya que son las que permiten trasladar la investigación del laboratorio a la práctica clínica. Además, cuenta con el respaldo del capital público y apoyo en el proceso de patentado de la tecnología. 

La hoja de ruta está definida, aunque los plazos son estimativos. En los próximos dos años, será necesario garantizar la seguridad del fármaco, requisito imprescindible por parte de las agencias reguladoras del medicamento. “Una vez demostrada, comenzarán los estudios en voluntarios sanos”, explica Campos. Se trataría de la fase 1 de los ensayos clínicos, en la que se evalúa la tolerancia y seguridad de la molécula.

Si los resultados son positivos, pasarían a la fase 2, que según el líder del proyecto, podría iniciarse dentro de cuatro años, y supondría las primeras pruebas en pacientes con ictus. Finalmente , si el fármaco sigue mostrando eficacia, se iniciaría la fase 3, con una muestra de pacientes más amplia para demostrar de forma definitiva su seguridad y avanzar hacia la aprobación para uso clínico. 

Así, en una carrera de fondo que llevará varios años, el proyecto GOTIS avanza con paso firme para combatir una de las patologías que más afecta a la población gallega, con un único propósito: mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.

Del mar al plato: el aprovechamiento integral de las algas gallegas con fines saludables

¿Puedes imaginar todos los productos que se pueden elaborar a partir de elementos naturales? Este es el enfoque de la tesis que está desarrollando la doctoranda industrial Isa Ingrez, en colaboración con Porto-Muíños, una pequeña conservera gallega especializada en algas de producción ecológica. 

Esta empresa no solo comercializa algas, sino que las transforma en productos del mar con sello gallego: mejillones con algas, infusiones con algas o pastas ecológicas elaboradas con harinas de vegetales y algas. Todo esto bajo una premisa de producción limpia y sostenible

A raíz de esta unión, la investigadora portuguesa, beneficiaria del programa Doctorados Industriales de la Xunta de Galicia, trabaja en el desarrollo de procesos verdes para extraer ingredientes bioactivos a partir de algas marinas endógenas de Galicia, con el fin de aplicarlos en la formulación de nuevos productos más saludables para la industria alimentaria, nutricional y cosmética.

Gracias al apoyo del Gobierno gallego a través del programa Doctorados Industriales de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y FP, Ingrez está contratada desde la convocatoria de 2023. Precisamente, la convocatoria de este 2025 se publicará en los próximos días. Su investigación se lleva a cabo dentro del grupo de investigación Biomasa y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Vigo. “El objetivo es explorar las macroalgas con mayor potencial para aplicar el concepto de biorrefinería”, explica la investigadora. La biorrefinería es una instalación industrial capaz de convertir biomasa en una amplia variedad de productos, y esto es lo que la investigadora pretende hacer con las algas gallegas.

El poder de las algas endógenas

Para su investigación, Isa Ingrez emplea especies de algas procedentes de cultivos locales de Porto-Muíños, así como de la recolección sostenible en la costa gallega. Fiel a su compromiso con la sostenibilidad, el proyecto se basa en el uso de tecnologías limpias, evitando completamente el uso de reactivos químicos. “Todo esto tiene una perspectiva de residuo cero”, señala la doctoranda, quien diseña procesos y productos para que no generen impacto ambiental adicional. 

En un primer momento, caracterizó las algas para identificar y analizar sus propiedades. A partir de este paso, decidió enfocar su investigación en las algas verdes y pardas. Entre ellas, destaca la presencia de la Ulva sp. (perteneciente al filo Chlorophyta), conocida también como lechuga de mar. Aunque también existen algas rojas, en estos dos primeros años el foco estuvo orientado a la aplicación práctica: “Me enfoqué en explorar las posibles especies para el sector alimentario y cosmético”.  

El principal reto es la variabilidad de la biomasa natural. A pesar de que Porto-Muíños ya desarrolló el cultivo sostenible y cuenta con materia prima de especies endógenas, lo más complejo continúa siendo escalar procesos con las especies de interés. 

La calidad de la biomasa depende de varios factores, entre ellos, del momento de recolección: a veces se recoge en una parte de su ciclo vital en la que produce, por ejemplo, más proteínas que polisacáridos sulfatados, lo que condiciona su proceso de extracción. En este contexto, el conocimiento de Porto-Muíños es fundamental, con un equipo experto en las distintas especies y en las mejores épocas para preservar su calidad.

Compuestos bioactivos a la venta

“La biorrefinería implica la producción en escala”, explica la investigadora. Isa Ingrez trata de recoger un alga y ser capaz de extraer distintos compuestos mediante pasos secuenciales, a fin de aprovechar la biomasa de forma integral hasta alcanzar el residuo cero. A lo largo de estas etapas, se identifican diversos compuestos de interés que se pueden obtener de las algas. 

Los más relevantes son los polisacáridos sulfatados, que en el caso de la especie Ulva se denominan ulvanos. Estos compuestos, solubles en agua, presentan distintas propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y prebióticas. “Tienen la capacidad de formar hidrogeles”, explica la doctoranda, y brindar la oportunidad de desarrollar nuevas formulaciones y producir ingredientes funcionales, con propiedades biológicas activas y beneficios para la salud. “Esta característica resalta su potencial para la aplicación como texturizante natural en los productos”, añade.

Pero no solo los polisacáridos son de interés. También destacan las proteínas de origen vegetal y sostenible, un recurso que puede enriquecer productos alimentarios o cosméticos. A esto se suma la presencia de minerales, oligoelementos y fibra dietética, importantes para la salud y la nutrición. Además, muchas de estas algas contienen compuestos bioactivos como los betacarotenos, relacionados con los pigmentos naturales y con interacciones beneficiosas para el organismo. 

La principal preocupación de la doctoranda es garantizar que los productos y procesos cumplan los parámetros de calidad, algo que requiere una materia prima homogénea. “El alga recolectada en marzo no tiene la misma composición nutricional que la recolectada en septiembre”, explica. Esto es un desafío: gestionar la variabilidad biológica según el momento, el lugar y la propia especie. Sin embargo, Ingrez aclara que este tipo de dificultades no son exclusivas de Galicia, sino que son inherentes a cualquier ecosistema cuando se trabaja con biomasa natural.

Métodos de extracción limpios

En palabras de la doctoranda, el campo de estudio de las algas es reciente y algo innovador, por lo que la literatura científica y la industria suelen recurrir a métodos convencionales de extracción cuando se habla de biorrefinería. No obstante, hay que tener en cuenta que el trabajo de Ingrez está enmarcado en la industria alimentaria. Su objetivo es crear un producto ecológico coherente con la filosofía de Porto-Muíños, basado en una huella ambiental mínima. 

Descartadas las vías convencionales, la investigadora se centra en mecanismos físicos y químicos alternativos. Por un lado, contempla procesos biológicos, como las extracciones enzimáticas. Por otro, considera tecnologías más físicas y mecánicas, basadas en la solubilidad de los compuestos, como la extracción a alta presión o fluídos subcríticos. “Se busca aplicar únicamente agua o productos que sean food grade”, señala. 

La solución podría estar en tecnologías no descritas hasta ahora para la extracción en algas, aunque ya se usen en otros ámbitos de la industria alimentaria. En esta dirección orienta Ingrez su labor actual: “Intento encontrar tecnologías de otras industrias y desarrollar condiciones óptimas para poder aplicarlas a las algas”, explica. Se trata, en definitiva, de investigar y adaptar nuevas alternativas con las que desarrollar productos seguros y sostenibles.

Productos saludables a partir de algas

Los ingredientes bioactivos procedentes de las algas pueden tener aplicaciones especialmente interesantes en los sectores nutricional y cosmético. Aunque Ingrez se encuentra actualmente en la fase de escalado de tecnologías, el siguiente paso será la formulación. Esta podrá realizarse a partir de hidrogeles o de productos alimentarios funcionales, con la incorporación de compuestos bioactivos, proteínas o fibra. 

Entre los posibles productos destacan los extractos ricos en macronutrientes o productos cosméticos con compuestos como los ulvanos, que acercan propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. También se abre la posibilidad de explorar el mundo farmacéutico: “Recientemente se estudiaron las propiedades anticancerígenas de algunos compuestos de las algas”, explica. 

Los principales destinos para esta investigación son los alimentos funcionales, los productos alimentarios enriquecidos con nutrientes limpios derivados de las algas y el sector cosmético, con la aplicación de estos compuestos en una amplia gama de soluciones. En todos los casos, se trata de sectores dirigidos directamente al consumo humano, por lo que es imprescindible seguir una línea de actuación segura.  

“Para que estos productos sean viables, tengo que saber qué tecnologías son aplicables en la empresa”, señala la investigadora. Por eso, es fundamental conocer los reglamentos y legislaciones vigentes, con el objetivo de garantizar la viabilidad comercial de los productos. Así, se establecen parámetros adicionales que permiten que el trabajo de investigación pueda dar respuesta a las necesidades de Porto-Muíños.

Una conversación empresa-universidad

Esta modalidad de doctorado, impulsada por la Xunta, permite que la doctoranda cuente con una directora y una codirectora académicas en la universidad y una supervisora en la empresa. Esta última, además de ofrecer dirección técnica, aporta una visión distinta al combinar el rigor académico con la realidad industrial. “Tengo acceso a una planta industrial real, equipos piloto de la infraestructura de la empresa, materia prima de calidad y vinculación al departamento de I+D+i”, explica la investigadora. 

Aunque la mayor parte de su trabajo se desarrolla en las instalaciones de Porto-Muíños, donde diseña los métodos y metodologías de extracción, también acude regularmente a la Universidad de Vigo, donde colabora con su grupo de investigación. Allí dispone de múltiples infraestructuras que le permiten caracterizar las muestras y realizar tareas complementarias que no pueden llevarse a cabo en la empresa. “Ambas partes me ofrecen conocimientos complementarios”, subraya. 

Según cuenta, una de las grandes ventajas de este doctorado es la aplicabilidad directa de la investigación. “Me siento afortunada por saber que todo mi trabajo se trasladará al mundo real”, comenta, destacando el impacto a corto y medio plazo que podrá tener en la actividad de la empresa gallega. Al mismo tiempo, su presencia también supone un valor añadido para la conservera, al contar con una profesional cualificada y especializada en un sector tan específico como el de las algas. 

“Es muy positivo cuando los objetivos de la investigación se alinean con los resultados y se conectan con el mundo empresarial”, reflexiona Ingrez. Aunque queda camiño por recorrer, esta sinergia fomenta la innovación dentro del tejido empresarial gallego, impulsa el desarrollo del sector alimentario y contribuye a la valorización de la biomasa endógena del ecosistema gallego. En definitiva, el resultado final de esta investigación beneficiará a las dos partes: a la empresa Porto-Muíños y a la doctoranda Isa Ingrez.

GCiencia se consolida como medio en gallego líder en Instagram al alcanzar los 40.000 seguidores

GCiencia está de celebración. Su perfil de Instagram acaba de alcanzar los 40.000 seguidores, un hito que consolida su posición como el periódico digital en gallego con mayor impacto en esta red social. La cifra no solo es relevante desde el punto de vista cuantitativo, es también un reconocimiento colectivo al trabajo de una redacción que, desde Galicia y en gallego, trabaja cada día para acercar la ciencia y el conocimiento a la sociedad.

La suma de los perfiles de GCiencia en el resto de redes sociales —principalmente en Facebook, donde sobrepasa los 76.000 seguidores— conforma una comunidad que supera ampliamente las 130.000 personas, cifras que sitúan al proyecto como uno de los medios más influyentes del ecosistema digital gallego. A esto hay que añadir una media de 210.000 visitas mensuales a su web (año 2024), www.gciencia.gal, lo que consolida su alcance multiplataforma con una propuesta centrada en la divulgación científica, la información ambiental y la innovación en formatos dirigidos a un público generalista.

En Galicia, solo los perfiles de Instagram de La Voz de Galicia, Faro de Vigo y El Español (Quincemil) superan a GCiencia, en el campo de los medios de comunicación privados. Algo similar ocurre en Facebook, en donde la de GCiencia es la tercera cuenta gallega en seguidores, después de las dos históricas cabeceras gallegas de periódicos en papel. 

Propuesta especializada con un público amplio

Las cifras de GCiencia demuestran que es posible llegar a un público amplio con una propuesta especializada y rigurosa. El perfil de Instagram, en particular, ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, gracias a una estrategia basada en contenidos visuales atractivos, vídeos divulgativos breves, infografías y un lenguaje claro y accesible, sin perder nunca el rigor. Esta combinación ha permitido fidelizar a una comunidad diversa e intergeneracional, que va desde estudiantes de secundaria hasta docentes, investigadores y personas simplemente curiosas por el mundo que nos rodea.

Desde su fundación, en 2013, GCiencia ha prestado siempre especial atención a las redes sociales, consciente de que es una poderosa herramienta para facilitar el encuentro entre el medio y el lector. Esea influencia de las redes se ha multiplicado en los últimos años, en los que han crecido de forma exponencial nuevas plataformas actualmente dominantes entre el público más joven, con el que el portal de la ciencia gallega quiere estrechar sus vínculos. Es el caso de Tiktok, en el que este medio ha implantado una estrategia de crecimiento que ya da sus frutos. GCiencia también cuenta con casi 15.000 seguidores en X y varios miles en Whastapp, Telegram, Bluesky y Youtube entre otros.

Un espacio para la ciencia

El director de GCiencia, Pablo López, destaca que “este logro no sería posible sin la confianza de nuestra audiencia y sin el trabajo constante de un equipo pequeño pero apasionado por la ciencia y la comunicación”. “En un mundo digital saturado de ruido, es una alegría comprobar que la ciencia tiene espacio, interés y valor”, ha añadido López, que también ha puesto de relieve el hecho de que un medio en gallego compita en redes sociales con los más grandes del panorama mediático de la comunidad autónoma.

Desde su creación en 2013, GCiencia se ha consolidado como referente de la divulgación científica en Galicia, con una trayectoria reconocida con galardones como un Prisma –considerado el Goya de la Divulgación en España–, el Premio de la Crítica de Galicia , el Rosalía de Castro de la Deputación da Coruña o el Mil Primaveras, entre otros. A lo largo de estos años, GCiencia ha informado sobre hitos históricos de la investigación gallega, ha integrado el conocimiento científico en la actualidad informativa —desde pandemias hasta crisis climáticas—, ha dado visibilidad a cientos de científicas y científicos gallegos y ha impulsado proyectos educativos y audiovisuales para fomentar las vocaciones STEM entre la juventud.

También ha desarrollado iniciativas pioneras como unidades didácticas en gallego, documentales sobre mujeres científicas o proyectos de divulgación sobre el Camino de Santiago, el mar de Galicia o el cambio climático, siempre con una apuesta clara por la calidad de los contenidos y el compromiso con el territorio. 

Ciudad inteligente o ‘smart pueblo’: «La tecnología va a cerrar la brecha entre campo y urbe»

Ciudades inteligentes, sí, pero, ¿y los pueblos qué? Académicos, autoridades y hombres de negocios de casi 30 países debaten estos días en Viena sobre el significado de la resiliencia urbana. La ciudad está en el foco, como motor de resistencia frente al calentamiento global o el problema de la vivienda, aunque colectivos no urbanas pero no por ello menos desarrollados reclaman su protagonismo. En Galicia, por ejemplo, donde la población de las ciudades no alcanza el 37% del total. ¿Es por ello menos resiliente? “En absoluto”, zanja Orlando Woods, investigador en la Singapore Management University (SMU). “Todo lo contrario. La tecnología está llamada a cerrar la brecha entre el campo y la ciudad”.

La agricultura inteligente, una de las claves

Woods es un investigador multitask. Doctor en Geografía por el University College London y director del Instituto Urbano de la SMU, analiza el fenómeno de las ciudades desde múltiples ángulos: historia, filosofía, teología… Pero su trabajo también le ha acercado al mundo rural. Ha contribuido a proyectos multidisciplinarios y multiinstitucionales que exploran el mapeo y las iniciativas de mitigación del dengue en Singapur o el impacto de los megaproyectos de infraestructura asociados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China en las comunidades religiosas de Sri Lanka. En Chiang Mai, en el norte de Tailandia, donde el entorno agrícola es predominante, tuvo ocasión de experimentar los efectos de la agricultura inteligente, un fenómeno que crece en regiones como Galicia.

“Basándome en mi propia investigación allí, puedo garantizar que el fenómeno de la ciudad inteligente es cada vez más amplio y menos excluyente del ámbito rural”, relata para GCiencia, único medio español junto a El Confidencial invitado al foro City Dialogues, que organiza la SMU en Viena, como evento asociado al Mayors Forum of World Cities Summit 2025. “La población usa cada vez más la tecnología: para regar las plantas, para monitorizar los niveles de sol, para controlar y combatir las plagas…” “Lo que hicieron fue monitorizar granjas inteligentes en el centro de Chiang Mai a una escala muy pequeña: invernaderos individuales o cosas muy reducidas. Experimentaban prototipos tecnológicos que luego se implementaron en granjas fuera de la ciudad a una escala mucho mayor, y fue un éxito. Es un ejemplo muy interesante de cómo cerrar realmente esa brecha entre el campo y la ciudad”.

Cada vez más interés por el rural

Ayuntamiento de Viena, donde se celebran las jornadas sobre resiliencia urbana.

El mundo rural también afronta un recambio generacional. Las telecomunicaciones son cada vez más fiables. ¿Por qué hay que pensar que el poder de atracción de las ciudades durará para siempre? Orlando Woods está convencido: “Las herramientas y el desarrollo incentivarán cada vez más el interés por el campo de las nuevas generaciones”. Para el profesor de la SMU, lo crucial es el factor humano, “intentar que los jóvenes se interesen por la agricultura”. “Recuerdo haber entrevistado a un joven graduado en informática por la Universidad de Chiang Mai. Era un agricultor inteligente, porque recibió financiación de una institución alemana para desarrollar tecnología. Y así se despertó su interés por la agricultura. Pensó: ‘Eh, puedo ser ingeniero y programador informático, pero también puedo ser agricultor». Es un ejemplo que Woods integra en un proyecto mucho más amplio: atraer a los jóvenes al mundo agrícola o ganadero.

El profesor Woods es un personaje central en el City Dialogues asociado al World Cities Summies, en el que participan medio centenar de alcaldes de todo el mundo. El profesor de la joven pero influyente universidad de Singapur (este año celebra su 25 aniversario) hace de presentador, de ponente, de coordinador… La capital austríaca ha recibido a los cientos de asistentes con hasta 35 grados, en plena ola de calor que abrasa Centroeuropa. Cobra especial fuerza el eje de muchas de sus investigaciones: los riesgos climáticos urbanos. Obviamente, escapar del calor del asfalto es “otro punto a favor de lo rural”.

Viena, ciudad modélica contra el calor

Durante estos días, las autoridades de Viena tienen la oportunidad de presumir de una ciudad modélica en muchos sentidos. La resistencia ante las altas temperaturas es uno de ellos, con la apertura de espacios públicos bajo techo en los que no es necesario pagar ni consumir. También con infraestructuras sociales que protegen a los más vulnerables o con sus enormes parques y jardines, que ofrecen a vieneses y turistas un refugio climático ideal. Esto último, fruto de siglos de planificación urbana, es un factor imposible de transponer a otras ciudades, pero sí un objetivo para autoridades obligadas a pensar en el largo plazo.

Tampoco se le pueden exigir resultados urgentes a otra estrategia que ha hecho de Viena una ciudad modelo, considerada por el índice de The Economist como la una de las de mayor calidad de vida del mundo: su sistema público de vivienda.

Desde las primeras décadas del Siglo XX, con la Viena Roja, la ciudad aplicó una política de housing que ha convertido a su ayuntamiento en el mayor propietario inmobiliario de Europa: atesora 220.000 propiedades subvencionadas, en las que reside el 60% de sus habitantes. Forma parte de una partida de 600 millones de euros anuales para crear “espacios asequibles” a sus ciudadanos. El precio del metro cuadrado es en Viena en torno a un tercio del que se paga en Londres o en torno a la mitad que en Madrid o Barcelona. La receta consiste en: mucho tiempo, mucho suelo público, poca población. No todas las ciudades pueden limitarse a copiar el modelo, pero sí aproximarse a él.

Galicia como alternativa?

Con el covid, relata Woods, en Tailandia muchos jóvenes volvieron su mirada al campo, para obtener trabajos más estables, menos dependientes de los servicios y de otras personas. También en Galicia, donde la eclosión del teletrabajo incentivó, como el resto de España, un relevante regreso al entorno rural:  un refugio climático que cualquiera de los invitados al World Cities Summit envidiaría. ¿Puede convertirse el campo en Galicia en una alternativa convincente frente al calentamiento global y el problema de la vivienda? El investigador británico no alberga dudas: “Definitivamente sí”.

Zendal convoca sus premios en busca de proyectos que supongan un progreso para la salud

Un avance clave contra la enfermedad de Hungtinton, unas algas como alternativa a los antibióticos en mamíferos o alguna nueva revolución de las tecnologías CAR-T.  La investigación gallega (y de todo el mundo) cuenta ahora con la oportunidad de alcanzar uno de los mayores galardones otorgados en el país para la investigación científica. Los International Zendal Awards vuelven un año más para promover proyectos de salud, tanto humana como animal, con una dotación económica que puede ayudar a avanzar sus propuestas.

Los premios están dirigidos a cualquier institución pública y privada con proyectos que realicen aportaciones relevantes a la investigación, biotecnología y salud con soluciones innovadoras y con capacidad transformadora. El éxito de las pasadas ediciones llevó a la biofarmacéutica a establecer dos categorías: salud animal y humana. Las dotaciones son de 25.000 euros en el primer caso y de 40.000 euros en el segundo.

Propuestas que supongan un progreso

Hay cinco criterios principales de valoración para alcanzar estos premios. El primero, cuánto impacta en la salud de la población (humana o animal) y como puede mejorar su bienestar. El segundo, la propia viabilidad del proyecto, tanto técnica como a nivel de inversiones y respaldo institucional. También la aplicabilidad de los hallazgos realizados por el equipo: la capacidad de implementación, saber hasta qué punto se puede escalar o si es adaptable… Y, por supuesto, la innovación y la relevancia científica, dos de los pilares de los premios. “El propósito es poner la ciencia y la salud en el foco de atención”, explica Beatriz Díaz, jefa de Comunicación de Zendal. Por eso, explican que no es necesario que un proyecto alcance todos los criterios para ser valorado. Solo son las bases para que el jurado delibere y evalúe cada una de las propuestas.

“Queremos poner en valor la intensa labor de todos los profesionales que trabajan por la ciencia y la investigación, la base del progreso”, destaca Díaz. Desde la empresa biofarmacéutica afirman que tienen un gran compromiso con la prevención y la mejora del bienestar. Ese es el motivo por el que no se quieren poner límites. “Lo que buscamos son proyectos que supongan un avance en el ámbito de la salud, que es nuestro propósito, con el que trabajamos en Zendal día a día”, afirma.

Un jurado de alto prestigio

Desde la organización, valorarán el proyecto a través de un jurado independiente formado por reconocidos profesionales del sector. Entre ellos, estarán Juan José Badiola, catedrático de sanidad animal y director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, especialmente reconocido por sus conocimientos sobre la gripe porcina, aviar o la enfermedad de las “vacas locas”.

En el campo de la salud humana, los premios Zendal contarán con María Vallet, investigadora y catedrática de Química Inorgánica y directora del departamento de Química Inorgánica y Bioinorgánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. Vallet ganó el Premio Rei Jaume I, la medalla al mérito en la investigación, el Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres y la medalla de oro de la Real Sociedad Española de Química, entre otros.

También estará la destacada directora de Evolving Therapeutics y jefa de grupo I2SysBio del CSIC Pilar Domingo Calap, una investigadora de alto nivel centrada en la detección de virus en la naturaleza, fagos, que sirven para combatir infecciones bacterianas. También ayudó a estudiar la covid en el año 2020.

Una gala final

La celebración de los premios contará con una gala final en la que también se reconocerá la trayectoria de un profesional de la salud. Para esto, se valorarán los méritos en el área científica, el desarrollo de vacunas y otros productos de salud, prevención, biotecnología y el concepto One Health. Algunos de los galardonados de los últimos años son Marisol Soengas, que lidera el grupo de melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) o el experto en genética Ángel Carracedo, director de la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica.

En la gala final también habrá charlas sobre salud y otros ámbitos específicos. En otros años hicieron, por ejemplo, conferencias sobre algunos de los valores que consideran importantes en Zendal: la lucha por el medioambiente y también sobre temas relacionados con el concepto One Health. Este último explica cómo hay una gran interdependencia entre la salud humana, animal y medioambiental. Por eso, es importante defender las tres, ya que si una de esas bases falta, afecta en gran medida a las demás.

Ganadores de otros años

En la edición anterior, el proyecto HERCULES-Bacteriófagos del Centro de Ingeniería Biológica de la Universidad de Miño ganó por su investigación en la lucha contra el alzhéimer. La intención es utilizar una tecnología basada en fagos para detectar los primeros cambios que causan la degeneración neuronal. Es algo que ocurre antes de los primeros síntomas, por lo que es básico para poder tratar la enfermedad en sus primeras etapas. Los fagos tienen otras aplicaciones desde hace más de un siglo por su capacidad de combatir infecciones bacterianas.

En cuanto a salud animal, ganó una propuesta de José de la Fuente, del grupo Sabio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), para desarrollar dos vacunas contra las garrapatas. Son un problema habitual en el ganado vacuno, ya que el 80% de estos animales las tienen en algún momento de su vida. La solución estaría basada en la fabricación del antígeno r8m86, producido en levadura.

MytUniSex impulsa las líneas unisex que marcarán el futuro del mejillón gallego

A día de hoy, la industria del mejillón en Galicia se enfrenta a una situación compleja: la escasez de semilla está generando tensiones entre los distintos actores del sector, desde bateeiros hasta conserveras, y la producción se ve afectada. Según datos del CSIC, a lo largo del 2024 se recogió un 21% menos de mejillón que en las dos últimas décadas. Como respuesta a esta problemática, comienzan a surgir iniciativas innovadoras, como el proyecto MytUniSex, impulsado por la Universidad de Vigo.

Liderado por el investigador Ángel Pérez Diz y con el CEO Manuel García al frente, esta idea tiene como objetivo producir semilla de mejillón en laboratorio bajo demanda, así como desarrollar y comercializar líneas de mejillón unisex, seleccionadas por su interés comercial vinculado al color de su vianda.

Gracias al apoyo del programa Ignicia de la Xunta de Galicia, la línea de investigación iniciada por Ángel Pérez en su tesis en el año 2000 consiguió avanzar hasta un TRL 3-4, es decir, hasta la prueba de concepto experimental. En la actualidad, se encuentra ya en un TRL 7, una fase en la que el equipo logró obtener las primeras cosechas de mejillón unisex cultivado en medio natural.

El siguiente paso a corto plazo será la constitución de una spin-off llamada BenjamINN, para la cual ya están buscando inversión, especialmente dentro del sector mejillonero. La creación de esta spin-off deriva del programa Ignicia, que promueve la llegada al mercado de los resultados de investigaciones como esta, a través de la firma de acuerdos de licencia con la industria o creación de spin-offs, como es el caso de MytUniSex.

Hatcheries de mexillón

Como destaca Ángel Pérez, la importancia de este proyecto acerca dos innovaciones principales al sector. Una de ellas es la capacidad de producir mejilla en criaderos controlados en laboratorio, conocidos como hatcheries en inglés. “Hasta donde sabemos, esta técnica aún no se implementó en el mejillón”, explica el investigador principal.

Estos criaderos de mejillón no existen en Europa, pero sí hay iniciativas parecidas en otras partes del mundo con distintas especies, como el mejillón verde en Nueva Zelanda o la ostra en Francia. En estos sistemas, los científicos procuran reproducir los procesos naturales, modificando parámetros como la alimentación o la temperatura para asegurar la disponibilidad continua de semilla a lo largo del año.

A pesar de ser una novedad en el sector gallego, el líder del proyecto considera que la creación de hatcheries es parte de un proceso evolutivo lógico en la acuicultura. Por un lado, permitirían responder mejor a situaciones imprevistas como la escasez de semilla vivida en la última década; por otro, mejorarían la calidad y competitividad de los productos.

El color de los mejillones y la selección unisex

Otra de las innovaciones clave del proyecto MytUniSex tiene que ver con la apariencia del propio mejillón. A través de la selección genética clásica mediante cruces controlados, el equipo busca desarrollar líneas de mejillón con características concretas que tengan mayor valor comercial. Pero, ¿qué buscan? Mejillones con una vianda de color naranja intenso, más atractiva para el consumidor y, en consecuencia, más demandada por las conserveras.

Este color está estrechamente relacionado con el sexo del molusco: “Los mejillones muy naranjas son prácticamente todos hembras, mientras que los de color más pálido son machos”, explica el investigador. A partir de esta relación, trabajan en la producción de líneas que denominan “unisex”, un enfoque con décadas de investigación tanto en la Universidad de Vigo como en otros centros especializados. En Galicia, emplean la especie Mytilus galloprovincialis, propia de la costa atlántica.

Una de las hembras de mejillón de MytUniSex ovulando. Foto: Manuel García

Todo este conocimiento se basa en proyectos de investigación con financiación pública, publicaciones científicas y en la experiencia acumulada en la Estación de Ciencias Marinas de Toralla, integrada en el Centro de Investigación Marina (CIM). Es importante subrayar que, a pesar de la desinformación, este proceso no implica modificación genética, ni transgénesis, ni edición genética, sino que son fruto de la selección natural.

Además de los mejillones con colores vibrantes, desde MytUniSex también exploran nuevas alternativas comerciales. “El mejillón tiene un valor inicial bajo y, aunque con la escasez sube, sigue estando por debajo de la almeja o la ostra”, apunta Ángel Pérez. Por eso, una de las vías que se explora es la creación de productos gourmet a partir de estas líneas seleccionadas, aprovechando tanto las hembras como sus características biológicas. Un ejemplo es la obtención de ovocitos, a partir de los cuales se puede elaborar una especie de “caviar de mejillón”, utilizando técnicas de alta cocina.

Una luz sobre la industria acuícola

El trabajo de las conserveras y bateeiros cuenta con una larga tradición en Galicia. Por eso, introducir innovaciones no siempre resulta sencillo. A este respecto, Ángel Pérez es claro: “La selección genética es un paso que quedaba por dar”. En los períodos de estabilidad no parece urgente introducir cambios. No obstante, el cambio climático y la  variabilidad en la disponibilidad de semilla obligan a anticiparse.

Línea unisex de mejilla con 90 días (30 días en batea). Destaca por su densidad y homogeneidad. Solo femias. Foto: Manuel García

Con todo, en la fase actual de desarrollo, la semilla creció con normalidad en las bateas, y el resultado fue prometedor: “La gente del sector piensa que es viable, y salen unos mejillones preciosos”, afirma el investigador. Hasta este momento, se demostró que el producto se puede comercializar.

“Tras el procedimiento inicial, ajustamos y aprendimos”, asegura Ángel Pérez. Ahora están pensando en la posibilidad de patentar parte del proceso de la producción de líneas de mejillón unisex. Este proyecto da respuesta a una sección del sector conservero: cuando hay escasez, se necesita una forma más eficiente de obtener un mejillón con unas características concretas. Y es ahí donde aparece MytUniSex.

Futuro como spin-off

En la actualidad, MytUniSex trabaja en su constitución como spin-off empresarial. Según explica su CEO, Manuel García, el primer objetivo a “muy corto plazo” es producir 800 toneladas de mejilla unisex. A medio plazo, aspiran a desarrollar nuevas líneas para ser referentes acuícolas del mejillón por su resistencia, tamaño, peso y alimentación.

Para eso, su actividad se centrará en la producción y venta a cofradías, distribuidores, agrupaciones de bateeiros y conserveras con bateas propias. Aunque se trata de un sector tradicional, “hay un cambio generacional y las empresas sí que están innovando”, explica. El reto reside en que el sector vaya por delante de las nuevas necesidades, del mercado y de las condiciones ambientales.

El mejillón de Galicia compite por la calidad, no por su explotación”, asegura el CEO de BenjamINN. Recuerda como, en los anuncios de mejillones, todas las imágenes muestran ejemplares de carne naranja intenso. “Fuera de Galicia puede haber quien llegue a ofrecer este servicio”, advierte García, por lo que considera fundamental que el sector gallego compita desde la excelencia a través de la innovación.

Para eso, es clave acompañar el proceso con un período de formación y aceptación del producto en el mercado. Así, MytUniSex se convierte en un puente que conecta el conocimiento científico y la generación de valor real, innovación y beneficio para la acuicultura y la industria conservera de Galicia.

Así es el cáncer de próstata con metástasis de Biden: síntomas de un tumor sin cura

Joe Biden tiene cáncer de próstata con metástasis en los huesos. Así se daba a conocer este domingo a través de un comunicado emitido por la familia del expresidente de los Estados Unidos. El tumor se encuentra en el estadio IV, el más avanzado, por lo que no tiene cura pero sí tratamiento. De hecho, los hombres con un cáncer de próstata ya extendido a los huesos pueden vivir cinco, siete o diez años más con las terapias disponibles, según explica el doctor Judd Moul de la Universidad de Duke para The New York Times. Este tumor, de crecimiento lento, es el más frecuente en hombres gallegos y en 2022 —últimos datos disponibles del Registro Gallego de Tumores (Regat)— se notificaron 2.422 casos.

Del diagnóstico a los síntomas

La señal de alarma de Biden, según trasladaron fuentes de su equipo, fueron unos síntomas urinarios que lo llevaron a hacerse más pruebas. Según Moul, lo más probable es que durante el examen se le detectara un nódulo en la próstata, se le hiciera un análisis de sangre y, por tanto, la prueba de antígeno prostático específico (PSA). Este último test busca una proteína que liberan las células cancerosas. De ser así, se deberá hacer una resonancia magnética que, en último término, confirmaría el diagnóstico.

Según los Institutos Nacionales de Salud (NHS) de los Estados Unidos, hay varias señales de alerta. Entre ellas, dificultad para comenzar a orinar; necesidad de hacerlo varias veces, sobre todo por la noche; complicaciones para vaciar la vejiga por completo; y disminución o interrupción del flujo de orina. En caso de que se detecte en un estadio avanzado, como es el caso de Biden, hay otras señales que deben alertar al paciente: dolor de espalda, cadera o pelvis que no desaparece; falta de aire, mucho cansancio, latidos rápidos, mareo o incluso piel pálida a causa de la anemia.

Cuál es el tratamiento?

Según el doctor Moul, existen alrededor de diez nuevos tratamientos para el cáncer de próstata. La primera actuación es interrumpir la producción de testosterona que alimenta el tumor a través de inyecciones o pastillas. En los 80 la única opción era extirpar los testículos. Además de esto, se complementa con bloqueadores de andrógenos. “Las tasas de supervivencia casi se triplicaron en la última década”, señala el doctor.

Cuando el cáncer está en estadio IV y se ha extendido la otras partes del cuerpo, como es el caso de Biden, hay varios tratamientos disponibles. Segundo los NHS pueden funcionar las terapias hormonales combinadas con radioterapia, la quimioterapia y la observación y vigilancia activa del cáncer. A pesar de que lo más habitual es que el tumor se disemine a los huesos, también puede llegar a glanglios linfáticos alejados.