“Con 12 años descubrí que los arqueólogos estudiaban esqueletos humanos y tuve claro que quería dedicarme a eso”. Así comenzó la trayectoria de la investigadora Olalla López Costas, actualmente miembro del Centro Interdisciplinar de Investigación en Tecnologías Ambientales de la Universidad de Santiago (CRETUS). No seno del grupo EcoPast dirige el proyecto PollutedPast, financiado con una ERC Consolidator Grant y por el programa Oportunius de la Xunta de Galicia, con el objetivo de comprender como la contaminación ambiental por metales afectó a las poblaciones que habitaron Europa en los períodos romano y medieval.
Sin embargo, su camino no partió directamente de la arqueología. Cuando tuvo que elegir carrera, Olalla López optó por Biología para poder estudiar esqueletos humanos, ya que de aquella aún no existía un grado de Arqueología en ninguna universidad española.
Desde 2015, además de profesora de Arqueología en la USC, es también investigadora en el Departament of Archaeology and Classical Studies de la Universidad de Estocolmo. Se doctoró en la Universidad de Granada y participó en excavaciones en España, Grecia y Portugal. Esta experiencia internacional le permitió conocer problemáticas comunes a múltiples lugares del mundo, más allá del contexto gallego.
“Estamos en la vanguardia de Europa, pero sí que estamos haciendo investigación de muchísima calidad”, destaca. El Laboratorio de Antropología de Granada fue clave para su impulso investigador. Posteriormente, llegó a Suecia como investigadora postdoctoral, integrándose en un equipo formado por mujeres líderes, algo que asegura ser más habitual en los países del Norte de Europa. A pesar de los grandes estudios longitudinales, también reivindica el valor de las investigaciones de menor escala vinculadas a sitios gallegos, como A Lanzada. “Puede interesar la gente de todo el mundo porque cada quien puede encontrar un paralelo con su pasado y con su historia”, explica.
PollutedPast: ¿cómo impactaba la contaminación?
Bajo la dirección de Olalla, el proyecto PollutedPast busca comprender como la contaminación por metales afectó la vida de las personas y el ambiente en el pasado. Para eso se analizan restos humanos y animales procedentes de la Península Ibérica, Portugal, el sur de Suecia y, más recientemente, de Grecia y Francia. También estudian turbeiras y lagos, con el fin de obtener una perspectiva ambiental más amplia. No caso de Galicia, el equipo se centra en yacimientos como A Lanzada, las necrópolis de la Pontevedra medieval y los esqueletos de la Catedral de Lugo.
El método de análisis se basa en la medición del contenido de los metales y en sus isótopos. “Las turbeiras y los lagos hablan de la contaminación ambiental, mientras que los seres humanos reflejan la contaminación sufrida a lo largo de su vida”, explica la investigadora. La investigación no se limita a las excavaciones: “Estamos analizando también lo que dicen las personas: textos, epigrafía y documentos antiguos“, añade López. La finalidad del grupo EcoPast es integrar disciplinas tan diversas como arqueología, geología, historia del arte, química o biología.
Entre los hallazgos más destacados, López Costas subraya que los restos de bebés presentan niveles de contaminación mucho más elevados y que existió un período de fuerte contaminación por mercurio y plomo en la época romana. Esta tendencia disminuyó posteriormente, pero volvió a aumentar a partir del siglo XIV. “No siglo XV comienza a utilizarse el mercurio como tratamiento médico, muy contaminante”, explica.
Además, aunque se suele pensar que aquellas poblaciones desconocían los riesgos de estos metales, los textos antiguos muestran que sí que eran conscientes de los problemas de salud asociados. El proyecto también está abriendo nuevas vías de estudio: “Por primera vez estamos viendo que se pueden hacer análisis en restos humanos cremados“, destaca López Costas, un avance que amplía el abanico de casos disponibles para la investigación.
Creación de una subdisciplina
“Me gustaría crear una especie de subdisciplina“, explica Olalla López cuando se le pregunta por sus objetivos de futuro. Su intención es integrar el estudio de la paleocontaminación en el análisis de los esqueletos humanos, unificando ambas perspectivas. Así, la investigadora de la USC aspira a formar un grupo de trabajo con visión transdisciplinar que permita responder preguntas como: ¿Qué ocurre en las turbeiras? ¿Qué nos cuentan los esqueletos?
Sin embargo, este tipo de investigaciones presentan múltiples retos. López Costas señala que no siempre resulta sencillo trabajar con el mundo vikingo desde Suecia o determinados restos de Grecia, debido a las limitaciones de acceso. También los textos antiguos suponen una dificultad, ya que mucha información está en latín o griego: “Estamos teniendo muchos problemas para consultar los documentos medievales porque es necesario desplazarse a los archivos“, explica. A esto se suma el enorme volumen de trabajo derivado de alrededor de setecientas muestras, lo que requiere un largo proceso de tratamiento e interpretación de los datos.
De toda esta diversidad cultural que confluye en PollutedPast, Olalla López extrae un claro aprendizaje: “Tener una cultura científica tan diferente puede ser siempre un desafío, pero es precisamente lo que más nos gusta”, destaca, subrayando el carácter enriquecedor.
Un proyecto sostenido por el programa Oportunius
“Yo siempre digo que, si no fuera por Oportunius, nunca llegaría a tener una ERC”, afirma la investigadora del CRETUS. Cuando finalizó su contrato, fue gracias a este programa que pudo mantener su línea de investigación y continuar trabajando desde Galicia. “Si no fuera así, probablemente habría regresado a Suecia”, admite. Relata también un caso significativo: uno de los miembros de su equipo, procedente diera país nórdico, acaba de solicitar una ERC desde Galicia porque el apoyo que recibe a través de Oportunius y de la USC no es comparable a lo que le ofrecen en su país de origen.
En cuanto a los recursos, el programa permite adquirir equipación propia y evitar tener que compartirlo continuamente: “Cuando trabajas con volúmenes tan grandes de muestra, los tiempos se alargan mucho y es difícil mantener la estabilidad”, explica. Por eso considera que tanto las ERC como el programa Oportunius son ayudas que se complementan a la perfección en el ecosistema investigador gallego.
“Oportunius ofrece ese punto de calidad y estabilización”, subraya. Y añade: “Cuando hay un modelo que funciona, el importante es mantenerlo estable en el tiempo”. Presume así, delante de los compañeros de otras universidades, de este avance que permite que investigadores gallegos puedan quedar en Galicia al frente de sus propios proyectos.













