La vocación de Yolanda Prezado por la ciencia nació en una casita ubicada a las afueras de Verín. Allí, la actual investigadora mantenía un contacto constante con el medio natural y realizaba observaciones astronómicas como podía, siendo una niña. Por el interés que le despertaba la medicina y la naturaleza estuvo a punto de decantarse por estudiar biología, mas al final los libros que leía en aquel momento y esas observaciones del cielo nocturno tiraron de ella hacia física. Con todo, nunca olvidó este otro interés, llegando a combinar ambas disciplinas para estudiar la protonterapia. Esta investigación la llevó a trabajar intensamente en Francia, pero gracias al programa Oportunius, impulsado por la Agencia Gallega de Innovación y en el que está contratada desde este año, comenzó a pensar en su vuelta a la Galicia.
“Hace 30 años, en la carrera de física, había especialidades como la electrónica o la óptica, pero no había la posibilidad de la biofísica. Hice mi tesis en física nuclear experimental y gracias a eso llegué a grandes instalaciones europeas, que sí contaban con programas de física médica con nuevas técnicas de radioterapia”, remarca sobre el momento en el que decidió que quería seguir por este camino.
Esta decisión la llevó a preparar el examen de Radiofísica Residente (RFIR) y a acabar trabajando en un hospital: “Yo quería hacer investigación también, pero era difícil compaginarla en un centro clínico, y más como residente con la carga de horas de trabajo que teníamos. Además, no había muchos medios para hacer investigación”. Fue cuando comenzó a trabajar como adjunta en un hospital en Pamplona cuando se dio de cuenta de cómo echaba de menos esta faceta suya y decidió enviar varios currículos, comenzando así su etapa en Francia.
Ampliando la visión de la radioterapia
La primera parada en Francia fue el European Synchrotron Radiation Facility (Instalación Europea de Radiación Sincrotón), situado en Grenoble. Allí, Prezado pudo retomar su carrera científica, entrando a trabajar además como científica de línea. Gracias a esta experiencia, más adelante pudo optar al puesto permanente como científica titular en el Centre National de la Recherche Scientifique (Centro Nacional de la Investigación Científica, CNRS), el mayor organismo de investigación pública del país. Además, también llegó a dirigir el laboratorio Nuevos Enfoques en Radioterapia (NARA) en el Instituto Curie (París).
“En los últimos años está habiendo un cambio de paradigma con respecto a la radioterapia. Lleva evolucionando desde su nacimiento en el siglo XIX, pero esta evolución estaba guiada por los avances tecnológicos, especialmente en los aspectos de guía por imágenes o aceleradores. Desde hace unos años se está viendo que si utilizamos la radioterapia de manera diferente podemos cambiar los efectos biológicos. Estamos entrando en una nueva etapa: la radioterapia guiada por la biología“, explica la investigadora. Por este motivo, considera que el momento actual es uno de los más interesantes para trabajar en este campo: “Estamos ante una auténtica revolución, como no la había desde los años 60 en la radioterapia”. ¿El objetivo? “Evaluar los efectos biológicos de distintos tipos de radiación así como de los distintos modos de depositarla”.
Uno de los grandes retos actualmente, según Prezado, es lograr atraer a biólogos que tengan interés en investigar en la radioterapia, de manera que se puedan crear grupos interdisciplinares. Esta es, precisamente, una filosofía fundamental para la investigadora: “Siempre procuro contar en mi equipo con físicos, biólogos e inmunólogos, así como con una colaboración estrecha con los médicos”.
Falta de apoyos
Con todo, uno de los problemas que señala la investigadora para atraer a más profesionales a este campo es la fata de apoyos para la investigación en radioterapia: “Los hospitales en España, en general, están bien dotados. Los tratamientos clínicos también están muy bien. Pero casi no hay radiobiólogos en España. Hay mucha investigación dedicada a otros campos, como la inmunoterapia, pero hay que tener en cuenta que la radioterapia trata a la mitad de los pacientes de cáncer con un 5% del coste total de estos tratamientos. Es una técnica muy rentable coste-efecto”.
En este sentido, Prezado expone que la mayor parte de los pacientes no conocen la radioterapia antes de llegar a tratarse con ella, “siendo una técnica que salva tantas vidas”. Por esto, defiende que debería contar con más impulsos para darle la visibilidad que merece.
Entre las medidas que propone para impulsar la investigación básica trasnacional en España están la creación de paneles específicos para valoración de cánceres para la radioterapia y la combinación de esta técnica con otras. “Aunque la inmunoterapia funciona en algunos casos, se encuentra con muchos problemas a la hora de funcionar en tumores sólidos, pero la radioterapia podría ayudar a hacer que el tumor responda mejor“.
Mini-haces de protones
En 2018 logró la bolsa Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC) para su proyecto PROTONMBRT. Esa iniciativa sigue la investigación de una técnica de protonterapia propuesta por Prezado en 2013: la radioterapia con mini-haces de protones. “Reduce enormemente los daños en los tejidos, logrando además un control superior a la radioterapia o protonterapia convencional en tumores cerebrales como los gliomas, que son muy agresivos y que a día de hoy no tienen esperanza”, explica.
Estos resultados fueron vistos en investigaciones realizadas con modelos animales. Actualmente están comenzando los tratamientos con los primeros pacientes humanos en los Estados Unidos, “con muy buenos resultados”, dice la investigadora.
A pesar de la gran evolución que tuvo la radioterapia desde su nacimiento, logrando una tasa reducida de efectos secundarios en la mayor parte de los tratamientos, “hay casos en los que los tumores son muy agresivos, o incluso radiorresistentes, de manera que las dosis que se necesitarían para eliminarlo producirían daños muy importantes“. Este es también el caso de los tumores pediátricos, donde también se han detectado “efectos secundarios a nivel cognitivo” al fin y a la postre de los años.
Trabajo en el CiMUS
Además, la investigadora señala que, si bien es una técnica que nació con este propósito de reducir los efectos secundarios de las dosis, también podría ser aplicada a más cosas a medida que se vaya investigando más sobre su uso.
Fue cuando logró este ERC cuando comenzó a pensar en su retorno a Galicia, pero aún no se daban todas las condiciones que precisaba: “Teniendo una plaza permanente ya era más difícil moverme, pero además no había centros de investigación de protonterapia en España. Esto cambió a raíz de la donación de Amancio Ortega”. Este es el momento en el que la investigadora considera que comenzó a desarrollarse la investigación alrededor de esta técnica, impulsando además la comunidad: “Había motivación para intentar situarnos en la rama de la investigación en protonterapia y radioterapia en general”. Fue este cambio de circunstancias lo que la acercó al programa Oportunius y que le dio los ánimos para volver a su tierra.
Actualmente, desarrolla su trabajo en el Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS) dirigiendo el grupo Nuevos enfoques en radioterapia.
Los próximos diez años
Teniendo en cuenta la trayectoria de las técnicas de radioterapia en las últimas décadas y el cambio de paradigma de los últimos años, Prezado mantiene que es un campo de gran interés en el que trabajar, pero también que la próxima década estará marcada por cambios radicales. “La radioterapia interviene en la curación de más de la mitad de los pacientes de cáncer, pero con las nuevas técnicas, conceptos y tecnologías, de aquí a diez años podemos hacerlo mejor y curar tumores que hoy tienen un diagnóstico nefasto”.














