El envejecimiento se está convirtiendo en una característica fundamental de la población gallega. Según los datos de la Fundación Adeco, a comienzos del milenio ya había 149 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Esta realidad demográfica hace que Galicia tenga una incidencia especialmente elevada de enfermedades asociadas a la edad, como es el caso del ictus cerebral. A partir de esta información nace el proyecto GOTIS, impulsado por el grupo Ictus Traslacional de la Fundación Pública Gallega Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (FIDIS).
El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Xunta de Galicia a través del programa Ignicia de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidade e FP, tiene como objetivo probar un fármaco desarrollado a lo largo de los últimos ocho años, con el fin de reducir al máximo posible las lesiones neurológicas en los pacientes de ictus, tal y como explica el líder del proyecto, el doctor Francisco Campos Pérez. Tras demostrar la eficacia de la molécula en modelos experimentales, el equipo avanza ahora hacia las siguientes fases, con la intención de validar el medicamento en pacientes reales y, finalmente, lanzarlo al mercado.
Para conseguir este objetivo, GOTIS cuenta desde el año 2023 con el apoyo del programa Ignicia, donde presentaron los primeros resultados sobre la eficacia del nuevo modelo de fármaco y buscaron financiamiento para continuar el desarrollo clínico. Cabe destacar que el tratamiento va dirigido específicamente a pacientes con ictus isquémico, es decir, aquellos en los que se produce una obstrucción de una arteria cerebral, impidiendo el flujo de sangre a ciertas zonas del cerebro.
Con esta formulación innovadora y “más eficaz”, el equipo de la FIDIS busca minimizar las graves consecuencias que puede provocar el ictus en los pacientes a nivel familiar y personal: hay quien pierde el habla, quien se queda sin movilidad, o quien, en casos de lesiones muy graves, puede llegar a fallecer. “Lo que intentamos es que los pacientes queden lo menos impedidos posible y que la lesión sea menos grave”, explica el doctor.
Nueva formulación en el tratamiento del ictus isquémico
Durante los últimos años de trabajo, el objetivo principal del equipo fue mejorar la eficacia del fármaco y facilitar su administración, con la finalidad de incidir en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. “Curar el ictus al 100% es muy difícil”, admite Francisco Campos, pero añade que este nuevo fármaco podría mejorar significativamente los tratamientos existentes. Aunque quieren administrarlo en personas cuanto antes, eso implica un largo proceso de años, trámites e inversión económica.
Según explica el doctor Campos Pérez, la vía de administración sería intravenosa, bien mediante inyección directa o a través de un sistema de goteo. Todos los pacientes que presenten síntomas de ictus en las primeras 24 horas serían candidatos a recibir este tratamiento, ofreciéndoles una nueva oportunidad de intervención eficaz. ¿Por qué ese límite temporal? “Los mecanismos sobre los que actúa el fármaco ya estarían dañados si pasa ese tiempo”, aclara el doctor, por lo que el tratamiento perdería su efectividad.
Esta formulación resulta en una innovación terapéutica. El fármaco evolucionó desde una molécula simple hasta una versión más compleja, aumentando su efectividad. “Toda mejora de un fármaco repercute directamente en el paciente”, señala Campos, haciendo hincapié en la necesidad urgente de innovación en los tratamientos contra el ictus isquémico.
Una alternativa al tratamiento tradicional
“Los tratamientos que existen se centran en actuar sobre la arteria obstruida por un fallo mecánico”, explica el doctor Francisco Campos. En la actualidad, existen dos vías principales de intervención: por un lado, un tratamiento farmacológico y, por otro, un tratamiento mediante la introducción de un catéter para eliminar el trombo.
¿El problema? El código ictus establece que el paciente debe ser trasladado al hospital cuanto antes, ya que la lesión cerebral progresa muy rápidamente. Una vez que aparece, ya no hay manera de revertir el daño, por lo que la actuación médica debe ser inmediata.
Esta urgencia representa una dificultad importante en Galicia, donde muchos pacientes viven en zonas alejadas y deben recorrer largas distancias para llegar a un hospital con capacidad para tratar el ictus. En muchos casos, llegan tarde y ya no es posible aplicar los tratamientos para eliminar el trombo, limitándose la atención a medidas de soporte.
Pero, como afirma el líder de GOTIS, “no existen fármacos que protejan las células que ya están en riesgo”. Y precisamente ese es el objetivo del nuevo medicamento que están desarrollando en Santiago. Este trata de ofrecer una solución a los pacientes que no llegan a tiempo para recibir los tratamientos actuales. Además, podría combinarse con ellos, ampliando las posibilidades de intervención. “Lo que buscamos es proteger el tejido isquémico frente a la lesión celular”, explica.
Base en la enzima GOT
La base del medicamento desarrollado en el proyecto GOTIS es la enzima GOT, de donde toma su nombre. Esta molécula está presente de manera natural en nuestro organismo, especialmente en las células musculares, donde cumple funciones metabólicas y contribuye a la actividad vital de la célula. Al administrar esta enzima a través del fármaco, el objetivo es proporcionar un apoyo metabólico adicional a las células afectadas.
En condiciones normales, las células tienen una demanda constante de energía para realizar sus funciones básicas. Pero cuando se produce una situación crítica, como un evento de ictus isquémico, esa demanda aumenta. “Se pretende que la administración de la enzima ayude a las células a resistir mejor”, explica Francisco Campos, con especial énfasis en las neuronas. De esta forma, el fármaco incrementa la presencia de GOT en la sangre de los pacientes, ofreciendo una mejor respuesta celular frente a la lesión.
“Escogimos esta enzima por su beneficio en el metabolismo de las células”, señala el doctor Campos. Sin embargo, reconoce que la eficacia del tratamiento depende en gran medida del tiempo de administración. Según el líder de GOTIS, se debe reducir la lesión en las primeras horas porque, si es muy grande, es difícil que el fármaco pueda hacer algo. La clave es aplicar el tratamiento en un período coherente de tiempo, donde se puedan minimizar las consecuencias neurológicas del ictus.
Fase de validación preclínica
En la actualidad, el grupo Ictus Traslacional está a punto de terminar la fase de validación preclínica. Esta etapa consiste en que diferentes grupos de investigación de España están probando, de forma independiente, la eficacia del medicamento, con el objetivo de contrastar los resultados obtenidos por el equipo del IDIS. “Todas nuestras pruebas de laboratorio demuestran que el fármaco es eficaz en modelos experimentales”, explica el doctor.
Este proceso acerca mayor solidez científica a los descubrimientos del equipo y permite avanzar con los siguientes pasos con más seguridad. “Buscamos ofrecer garantías de que el fármaco funcionará cuando se pruebe en humanos”, añade Campos Pérez. No obstante, aunque la GOT es una molécula endógena, no se puede administrar sin más en el cuerpo humano.
Por ese motivo, en paralelo, los miembros del proyecto GOTIS está ya en las fases iniciales para solicitar todos los trámites necesarios que permitan comenzar los ensayos clínicos. Una vez demostrada la eficacia en el laboratorio, se deben obtener autorizaciones para la modificación de la enzima y superar los controles de seguridad requeridos para su uso en humanos. ”Cuando tengamos toda la documentación, podremos iniciar las primeras pruebas en personas”, afirma.
Hacia la llegada al mercado
El objetivo final es claro: que el fármaco pueda llegar al mercado. Para eso, el proyecto GOTIS cuenta con colaboraciones de empresas privadas interesadas en apoyar el desarrollo clínico. “Sin ellas sería imposible”, reconoce el doctor Campos, ya que son las que permiten trasladar la investigación del laboratorio a la práctica clínica. Además, cuenta con el respaldo del capital público y apoyo en el proceso de patentado de la tecnología.
La hoja de ruta está definida, aunque los plazos son estimativos. En los próximos dos años, será necesario garantizar la seguridad del fármaco, requisito imprescindible por parte de las agencias reguladoras del medicamento. “Una vez demostrada, comenzarán los estudios en voluntarios sanos”, explica Campos. Se trataría de la fase 1 de los ensayos clínicos, en la que se evalúa la tolerancia y seguridad de la molécula.
Si los resultados son positivos, pasarían a la fase 2, que según el líder del proyecto, podría iniciarse dentro de cuatro años, y supondría las primeras pruebas en pacientes con ictus. Finalmente , si el fármaco sigue mostrando eficacia, se iniciaría la fase 3, con una muestra de pacientes más amplia para demostrar de forma definitiva su seguridad y avanzar hacia la aprobación para uso clínico.
Así, en una carrera de fondo que llevará varios años, el proyecto GOTIS avanza con paso firme para combatir una de las patologías que más afecta a la población gallega, con un único propósito: mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.














