Galicia, con una población de 65 o más años que representaba el 26,6% en 2024 y con previsión de llegar al 33,1% en 2039, según datos del Instituto Gallego de Estadística (IGE), se enfrenta a un incremento de las heridas crónicas, un problema sanitario frecuente, especialmente entre las personas mayores. Con pocos profesionales de enfermería especializados en este ámbito, las dudas recaían siempre en los mismos expertos. De esta necesidad surge KIUR, una aplicación dirigida a profesionales sanitarios que busca dar apoyo al personal de las áreas sanitarias gallegas en la cura de heridas crónicas.
Estas heridas crónicas son difíciles de cicatrizar, ya que suelen tardar más de seis semanas en curar, incluso con tratamiento. Generalmente, son consecuencia de enfermedades subyacentes como la diabetes, la insuficiencia venosa o las úlceras por presión. “Hay millones de tipos de heridas diferentes, y la tecnología para tratarlas evolucionó mucho en los últimos años”, explica Óscar Pérez, miembro de Gradiant y CEO de Kiur.
El proyecto se inició en 2017 como una investigación centrada en el desarrollo de una aplicación móvil basada en inteligencia artificial (IA) para la detección y análisis de imágenes. “Haces la fotografía con el móvil, el sistema detecta la herida e identifica los tejidos dentro de ella”, aclara Pérez. A partir de esta idea inicial, el equipo fue perfeccionando el prototipo y creando la red neuronal hasta 2023, cuando el objetivo principal pasó a ser la comercialización e implantación clínica del producto.
En este proceso resultó clave el programa Ignicia de la Xunta de Galicia, del que el proyecto ACE fue beneficiario en 2022. Según el CEO de Kiur, la ayuda de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y FP fue determinante en los dos últimos años, especialmente para llevar a cabo la validación clínica, los estudios técnicos y el diseño de la interfaz.
Sistema de soporte a la decisión clínica
El producto que comercializa Kiur es un Sistema de Soporte a la Decisión Clínica (CDS, por sus siglas en inglés). «La aplicación ayuda al profesional sanitario en su toma de decisiones, pero no decide por él«, explica Óscar Pérez. Así, está disponible directamente en el teléfono móvil del profesional, tanto en el área de enfermería como en la de medicina, ya que, según el país, la responsabilidad de la cura de las heridas puede recaer en uno u otro perfil profesional.
En el proceso interviene la IA. El profesional realiza una fotografía de la herida, y el sistema identifica automáticamente la lesión, sus tejidos y otras características. A continuación, la aplicación hace preguntas de confirmación sobre aspectos que no se pueden determinar visualmente, como por ejemplo: “¿La herida tiene olor?”.
Una vez completadas las respuestas, en un proceso que dura apenas unos segundos, y conociendo la localización geográfica del profesional, la aplicación puede acceder al catálogo de productos sanitarios de su área o región. «A partir de esta información, genera una recomendación personalizada«, señala Óscar Pérez.
Las sugerencias de la aplicación son flexibles y se adaptan a distintos contextos clínicos. Por ejemplo, puede ocurrir que el profesional se encuentre en el domicilio del paciente y no disponga de la combinación de productos recomendada por la app. En cuyo caso, puede optar por otras combinaciones dentro de las opciones propuestas por el sistema, con el objetivo de comprobar que porcentaje de la herida queda cubierta con la selección realizada.
Base en la red neuronal
El que diferencia Kiur es su clasificación como medical device, es decir, un dispositivo médico de clase IIA. Esto implica que se trata de un software sanitario que puede emplearse de una forma comercial en el ámbito hospitalario y clínico. «Su base está en la visión por ordenador y en las redes neuronales«, explica.
La fiabilidad de la solución completa ofrecida por la aplicación se sustenta en un proceso de validación clínica. En este caso, el ensayo clínico fue evaluado por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), lo que permite obtener el marcado CE y, consecuentemente, la clasificación como medical device.
Con todo, la inteligencia artificial se aplica únicamente a la detección de la herida y al análisis de sus características. El algoritmo empleado para las recomendaciones no utiliza IA: «Está protegido por un secreto industrial«, señala Óscar Pérez, pues la inteligencia artificial, en algunos casos, no resulta completamente trazable.
Beneficios sociales y profesionales
El foco de Kiur está en el paciente, ya que busca mejorar su calidad de vida. El perfil habitual es lo de una persona mayor, con problemas de movilidad y otras patologías asociadas. «Normalmente, presenta cierto grado de aislamiento social«, indica el CEO de la spin-off, además de precisar curas entre cuatro y siete veces por semana. Por eso, en muchos casos necesita también de una buena red de apoyo, como familiares, amistades o cuidadores, que le ayude con las curas.
También existe la otra cara de la moneda: los profesionales que dudan o no cuentan con experiencia en el manejo de heridas crónicas. Puede ser el caso de un especialista que trabajara siempre en quirófano y solo conozca el tratamiento de heridas agudas. “Este sistema le da confianza al profesional de que está haciendo lo mejor para el paciente”, explica Óscar Pérez.
En ocasiones, los especialistas encontraron heridas que llevaban años sin cerrar y que, gracias a esta aplicación, consiguieron mejorar el tratamiento y mismo reducir el tiempo de curación. Esto no solo tiene un impacto positivo en el bienestar del paciente, sino también en su entorno familiar y en el propio sistema sanitario. “No solo por los ahorros humanos y el tiempo, sino también por los costes”, subraya Pérez.
En la validación clínica también se está evaluando el ahorro económico y la efectividad de Kiur en el ámbito sanitario. Aunque los resultados se publicarán a finales de noviembre, Óscar Pérez adelanta que se observan “ahorros sustanciales”.
El futuro de KIUR
El próximo proyecto de Gradiant será la creación de una spin-off a finales de año. La empresa ya lanzó tres spin-offs al comprado con un valor de más de 40 millones de euros y más de 60 trabajadores (Alice Biometrics, Sense Aeronautics y una tercera especializada en detección, clasificación y neutralizaciones de drones). El equipo trabajará para obtener todas las certificaciones del sistema de calidad, entre ellas a ISO 13485. Según adelanta el CEO, entre 2026 y comienzos de 2027 se llevará a cabo un ensayo clínico a nivel nacional e internacional.
En base a su actividad clínica, el modelo de negocio se estructura como un Software Las la Medical Device (SAMD) y con un enfoque B2B. Kiur contará con dos principales perfiles de clientes: por un lado, el ámbito hospitalario y de atención primaria, generalmente organismos públicos, responsables del cuidado y de las curas de los pacientes; y, por otro, las residencias de mayores, donde las heridas crónicas son un problema recurrente. “Nuestros socios siempre serán clínicos”, subraya Óscar Pérez.
A largo plazo, asegura que el sistema podría replicar fácilmente en otros ámbitos sanitarios, como las unidades de quemados o los tratamientos dermatológicos. Gracias a la financiación obtenida a través del programa Caixa Impulse Innovación en Salud 2025, el equipo prevé expandir la solución, manteniendo el foco en las heridas crónicas. «Hemos previsto dar el salto la otros países europeos, como Alemania o Inglaterra«, explica.
El CEO destaca que el éxito de Kiur radica en dar respuesta a una necesidad real: no nace de un equipo tecnológico, sino de una necesidad clínica. “Utilizamos la tecnología para ayudar a las personas”, concluye el miembro de Gradiant. En la actualidad, el proyecto se encuentra en fase de validación en 18 centros sanitarios y varias residencias de mayores, en un estudio multicéntrico que busca consolidar la herramienta como una solución clínica práctica y eficaz para el tratamiento de heridas crónicas en Galicia.















