Percebes

Un viaje al sabor de la Costa da Morte: percebe de O Roncudo

Este singular producto gastronómico destaca por la intensidad de su sabor, su fisonomía ancha y maciza y la  viveza de sus colores

CONTENIDO PATROCINADO POR LA DEPUTACIÓN DA CORUÑA

La evocadora toponimia de la Costa da Morte tiene en la Punta do Roncudo uno de sus mejores ejemplos: un lugar donde el mar bate con tanta fuerza que su ronco sonido le da nombre al lugar. Justo en ese punto de abrupto paisaje, dominado por los acantilados y el océano Atlántico, es donde nace el mejor percebe del mundo.

Al igual que ocurre con otros puntos de la comarca, O Roncudo es un lugar complicado para las personas que trabajan en el mar: incontables naufragios y accidentes han marcado este punto en las cartas marítimas a lo largo de los siglos, dando más valor se cabe a los productos que se obtienen de esta localización del litoral coruñés. Si nos acercamos hasta la misma punta, muy cerca del faro, podremos ver las cruces blancas que homenajean a los percebeiros que perdieron la vida en el lugar.

La Costa da Morte sabe a mar y, dentro de la amplia variedad de mariscos de calidad que ofrece la gastronomía de la comarca, el percebe de O Roncudo es su máximo exponente. No en vano, hay quien se refiere a él como el “rey del mar y de los mariscos” por sus excepcionales características y, sobre todo, por la intensidad de su sabor.

Su gusto recuerda al bravo océano y a la sensación de humedad y salitre que se percibe en las villas marineras que salpican el litoral de esta comarca; núcleos como el de Corme, situado tan sólo a 2,3 kilómetros de la Punta do Roncudo.

Corme, en el ayuntamiento de Ponteceso, es una de esas poblaciones costeras con estrechas calles y rincones con encanto que vale la pena visitar para empaparnos de cultura marinera y degustar productos singulares y preparados con esmero. Por la zona existen diversos establecimientos en los que descubrir las especialidades locales, que también son protagonistas de sus respectivas fiestas de exaltación. En el caso del percebe de O Roncudo, su celebración tiene lugar en el mes de julio.

Justo encima de la playa de A Arnela se encuentra el restaurante Miramar, donde se pueden degustar algunos de los frutos del esfuerzo de las gentes que viven de la pesca y el marisqueo. “Mucha gente viene hasta aquí específicamente para probar el percebe porque saben que siempre es de muy buena calidad”, explica Manuel Julián Saleta, propietario del establecimiento.

Saleta explica que hay una serie de características que permiten distinguir perfectamente el percebe del Roncudo: el producto local destaca por la intensidad de su sabor, su fisonomía ancha y maciza y la  viveza de sus colores. Estos singulares atributos vienen dados por las condiciones del mar de O Roncudo: al ser un punto situado en la boca de la ría, donde el mar bate con fuerza, los ejemplares desarrollan una gran musculatura para adherirse a la roca. Además, se trata de un lugar donde abunda el plancton, lo cual también repercute favorablemente en el desarrollo de los ejemplares.

Tierra y mar en la gastronomía de la Costa da Morte

Muchos son los que se acercan hasta Corme para visitar O Roncudo y degustar su producto estrella. “Tiene un sabor tan intenso que no hay que añadirle nada. A la hora de prepararlo, lo mejor es cocerlo en la propia agua del mar”, explica el hostelero. Según afirma, la presentación más demandada son los percebes acompañados de cachelos cocidos en la misma agua.

“Tiene un sabor tan intenso que no hay que añadirle nada. A la hora de prepararlo, lo mejor es cocerlo en la propia agua del mar”, asegura el hostelero Manuel Julián Saleta

A Costa da Morte también es un lugar donde descubrir otros muchos productos gastronómicos singulares. Siguiendo su  escarpada costa, salpicada de faros que coronan acantilados de trazados imposibles, pero donde también se esconden inmensos arenales; podemos hacer un recorrido que nos llevará hasta el hogar de las más variadas delicatessen procedentes del océano: el longueirón de Fisterra, el congrio de Muxía y el berberecho del estuario del río Anllóns son solo una muestra de la gran variedad de frutos del mar que ofrece este territorio.

En nuestro camino por la comarca del fin del mundo también es recomendable hacer alguna incursión hacia el interior y, allí, descubrir fértiles paisajes de valle y montaña donde se producen reconocidos alimentos como la patata de Coristanco y el pan de Carballo.

La gastronomía de la Costa da Morte tiene en el mar a su protagonista indiscutible. No obstante, el pescado y marisco de la zona encuentran sus complementos perfectos en los productos de la tierra.

 

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