Empanada de millo e berberechos.
Empanada. Foto: Forno do Couto, (Noia).

Empanada de Noia: sabia combinación de tierra y mar

La tradicional preparación se elabora con harina de maíz y un relleno de berberechos

Uno de los productos con mayor fama de la gastronomía gallega es la empanada, cuyas raíces históricas nos hacen viajar hasta el Medievo. Precisamente en una villa con un importante patrimonio de esta época, Noia, podemos encontrar una de las preparaciones tradicionales que suscita mayores elogios entre los paladares más exigentes.

La empanada es un plato que destaca por su versatilidad, ya que admite una gran variedad de ingredientes. Así, podemos encontrar rellenos de carne, vegetales, pescado o marisco, y masas de harina de trigo (la más habitual) o de maíz.

Al tiempo que nos permite múltiples opciones en cuanto a la forma de prepararla, la empanada también se adapta a diferentes posibilidades de consumo: caliente o fría; como entrante o como plato principal de nuestra comida, merienda o cena.

Entre el amplio abanico de preparaciones y presentaciones que podemos encontrar en toda la geografía gallega, en la localidad coruñesa de Noia destaca una especialidad local que combina, con gran sabiduría, frutos de la tierra y del mar: la empanada de maíz con berberechos.

Los secretos de la empanada de Noia

En Noia podemos encontrar una gran variedad de empanadas, tanto en las masas como en rellenos. La de trigo tiene la peculiaridad de hacerse con una masa más gorda de lo que suele ser habitual. Debido a ese grosor, durante su  cocción en el horno se le da la vuelta para que quede hecha por los de los lados.

En cuanto a la de maíz, la más famosa es la que lleva berberechos, bivalvo del que Noia es también un importante productor. Otras posibles opciones de relleno son la jibia, el pulpo o el bacalao, por citar algunos ejemplos.

Algunos de los secretos para conseguir una buena empanada residen en la experiencia y sabiduría de quien la hace, pero también en el producto que se selecciona para su elaboración. Según Sesé Fernández, encargada de la panadería Forno do Couto, en Noia, algunas de las claves están en “comprar producto local y de primera calidad”. “Es importante que la cebolla sea también del país, y hay que freírla en la sartén”, precisa.

Sin embargo, contar con buena materia prima no es suficiente para la empanada perfecta. Según confiesa, también es indispensable “trabajar con cariño y usar un buen horno, a poder ser de piedra”.

Fernández destaca que “la empanada tiene mucha tradición en Noia”. En su familia, el saber se ha ido transmitiendo de generación en generación pues, antes que ella, “mi abuela siempre la hizo y, después, mi madre también”, recuerda.

Cierto es que este producto cuenta con gran reconocimiento en la villa, pues cada mes de agosto se celebra una fiesta de exaltación que incluye un concurso en el que participan profesionales y particulares. Una oportunidad para degustar la amplia variedad posibilidades que ofrece este sabroso producto.

Empanada y maíz: un poco de historia

Tal y como dice el historiador Xavier Castro en su obra A mesa e manteis. Historia da alimentación en Galicia, la empanada es uno de los “pilares medievales” de la gastronomía de la comunidad, un alimento que poco a poco fue dándose a conocer más allá de las tierras gallegas hasta  convertirse en “carta emblemática” de nuestra gastronomía.

No muy lejos de Noia existen testimonios de que en la Edad Media ya se degustaba este producto, ya que en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela (finales del siglo  XII) se encuentra la primera representación conocida. Sin salir de la capital de Galicia, podemos encontrar otra posible referencia en el Pazo de Xelmírez (comienzos del siglo  XIII). También la literatura de la época recoge alusiones la este manjar, como es el caso de las Cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio (siglo  XIII).

En el caso del maíz, fue uno de los productos que llegó a Europa tras el descubrimiento de América. Pasará tiempo entre la primera introducción y la expansión de su uso y cultivo en Galicia, por lo que habrá que esperar hasta el siglo  XVII para encontrar referencias de su uso habitual en la alimentación de la población de la comunidad. En ese sentido, existe constancia de que entre 1640 y 1700 ya se comía pan hecho de este cereal en poblaciones del litoral.

Para saborear la ría de Muros-Noia

Además de la empanada y del berberecho de la ría de Muros y Noia, bivalvo que se puede degustar en arroces o al vapor, en la comarca existen otras exquisiteces que vale la pena probar, especialmente en lo que respecta a pescados y mariscos.

Uno de los planes gastronómicos imprescindibles en un recorrido por esta comarca coruñesa pasa por degustar la sardina de Portosín, en el ayuntamiento de Porto do Son. En verano, este producto es homenajeado con su propia fiesta popular.

 

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