La vista panorámica de la aldea de Covas, a la orilla del río Sil, es uno de los paisajes fascinantes de la Enciña da Lastra. Foto: parquesnaturais.xunta.gal.
La vista panorámica de la aldea de Covas, a la orilla del río Sil, es uno de los paisajes fascinantes de la Enciña da Lastra. Foto: parquesnaturais.xunta.gal.

Enciña da Lastra: hay un pedazo de Mediterráneo en Galicia

Hay pocos árboles más mediterráneos que la encina (Quercus ilex). Esta planta de madera dura y compacta, hoja perenne y que da como fruto a la bellota crece sobre todo en los campos y montes de la Meseta y el litoral del mar Mediterráneo. Pero hay un lugar en Galicia que, de tantas encinas que hay, acabó bautizado con el nombre de este árbol. Es el parque natural de la Serra da Enciña da Lastra. Un trozo de Mediterráneo en Galicia. Es, de hecho, la zona más seca de la comunidad, con menos de 600 l/m2 de precipitaciones anuales.

Es el parque natural menos conocido y visitado de Galicia; sólo se registraron 1.652 visitantes en 2017

Las 3.151 hectáreas del parque se enmarcan en el concello de Rubiá, al norte de la comarca de Valdeorras, y se funden ya con el Bierzo, que une y divide Galicia con esta comarca a través del río Sil, ensanchado por el embalse de Penarrubia. Es el parque natural más ‘nuevo’ de Galicia, ya que fue el último en recibir esta designación, en 2002, y también el menos conocido y visitado. Según datos de la Xunta, en el centro de interpretación sólo se registraron 1.652 personas en 2017; es decir, poco más de cuatro visitas al día.

El sustrato calcáreo de las rocas de la Serra da Enciña da Lastra determinaron, en gran medida, la historia del lugar. Los roquedos y farallóns, como las peñas de Oulego, dibujan un paisaje que no es habitual en Galicia, donde predominan las pendientes suaves y las cumbres redondeadas. Así, con un terreno tan agreste, hay varios miradores con panorámicas por las que vale la pena el esfuerzo necesario para llegar a ellos. Destacan el de la Caprada en Oulego, el del Alto de la Escrita en Biobra, el Tanque de Covas y la Portela, en Vilardesilva.

Peñas de Oulego. Imagen: parquesnaturais.xunta.gal.
Peñas de Oulego. Imagen: parquesnaturais.xunta.gal.

Desde estos mismos miradores podemos aprovechar también para buscar con la vista alguna de las más de 100 especies de aves que nidifican en la sierra, gracias a la gran diversidad de hábitats debido al relieve, la ubicación y el clima del parque. Entre los roquedos aparecen rapaces como el buitre blanco, el águila real, el halcón peregrino y el búho real. Y también se dejan ver otras aves con querencia por los acantilados, como el andurón real, la paloma brava, la golondrina de las peñas o la chova.

Del mismo modo, la erosión física y química que han ido experimentando las rocas calizas han cavado en el interior de estas montañas numerosas cuevas, conocidas aquí con el nombre de palas, de origen prerromano. Sea a pie o en kayak, es posible visitar estos rincones, donde viven grandes colonias de murciélagos que conforman la población más grande y variada de Galicia.

Otros de los mamíferos que podremos ver al caminar por la Enciña da Lastra son el gato montés, la nutria, el tejón, el corzo y el jabalí.

La orquídea, emblema de la Enciña da Lastra

Además de la encina (un ejemplar de más de 500 años, incluido en el catálogo gallego de árboles singulares, puede verse en la aldea de Covas) y de otras especies mediterráneas como alcornoques, almendros y olivos y de plantas aromáticas como el tomillo, el orégano o la lavanda, la flora de la Lastra ofrece 62 especies endémicas de la penínsulaIbérica o de Galicia. Cabe subrayar también que 26 de los taxones de flora están en una situación vulnerable, lo que hace aún más necesaria la conservación y cuidado del entorno.

Hay más de 20 especies de orquídea en la Sierra de la Enciña da Lastra. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.
Hay más de 20 especies de orquídea en la Sierra de la Enciña da Lastra. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.

Una de las flores que más cautiva a los visitantes es la orquídea. En el parque crecen más de 20 especies, varias de ellas endémicas, por lo que aquí se concentra la mayor diversidad de esta flor en Galicia. Así, acercarse al parque en primavera y verano, cuando las flores muestran su esplendor para atraer a los polinizadores, es todo un espectáculo de color.

En el que respeta al monte bajo, hay también brezos y jaras más propias de regiones mediterráneas que dan color a las laderas de la sierra.

Historia de la Lastra

Hoy en día, las sierras del oriente ourensano tienen una de las densidades de población más bajas de Galicia. Pero su historia es larga y rica. La Via Nova romana, que entra en el actual territorio gallego por el Xurés desde Braga, deja Galicia por la Enciña da Lastra de camino a Astorga. Muy cerca de aquí, en las minas de oro de las Médulas, está uno de los vestigios más importantes de la romanización.

La actividad minera se prolongó hasta la actualidad, incluso con conflictos abiertos debido a la cercanía de algunas explotaciones al espacio protegido. Y además de las cercanas canteras de pizarra, persisten las huellas de los yacimientos calcáreos en el patrimonio etnográfico. Los caleiros, hornos donde se quemaba la piedra caliza para producir cal viva, se pueden ver en varias aldeas, como la de Covas, donde las fuertes pendientes y el río dibujan también un hermoso paisaje que vale la pena pararse a contemplar.

Todos estos rincones pueden recorrerse a través de 10 senderos acondicionados y señalizados de diversas distancias y dificultades (Val do Sil, Tras os Penedos, Soutos baixo Pena Falcueira, do Caleiro, O Real de Oulego, Vía Romana, Ermida de Santo Estevo, As Galegas, As Dúas Vertentes y Baixo de Páramo). Existen también paquetes turísticos (puedes descargarlos en PDF) orientados al senderismo y también al kayak y a la espeleología, recorriendo las numerosas cuevas de la zona.

Como en el resto de los parques naturales, en la Enciña da Lastra hace falta tener en cuenta en todo momento las recomendaciones indicadas para conservar el entorno: dejar el vehículo en los estacionamientos habilitados y caminar sólo por las zonas indicadas; no arrancar flores ni poner en peligro o molestar las especies singulares; calcular la dificultad y el tiempo de las rutas; y hacer un uso responsable de la basura. Tampoco está permitido acampar libremente ni bañarse fuera de las zonas habilitadas.

Más información sobre la Serra da Enciña da Lastra en la página de Parques Naturales de la Xunta de Galicia, en este enlace.

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