Campodola-Leixazós, una joya geológica de cientos de millones de años

Es difícil asumir la magnitud de lo que significan cientos de millones de años. También es complicado concebir que enormes montañas de roca puedan ser deformadas por la fuerza de las placas tectónicas como si fuesen plastilina. Es normal, por tanto, que cueste comprender la importancia que el plegamiento de Campodola-Leixazós, en el concello de Quiroga, al sur de la provincia de Lugo, tiene para la geología. Desde 2012, este lugar está clasificado como Monumento Natural, según la declaración de la Xunta de Galicia. Es, por tanto, un destino inigualable en Galicia para los amantes del turismo científico y, en concreto, del geológico.

Las rocas que se pueden ver en este enclave de la Serra do Courel ya existían en la época del supercontinente Pangea, cuando el territorio gallego de hoy estaba prácticamente pegado a América y África, cerca del Ecuador. Lo especial de Campodola-Leixazós es que se puede observar a simple vista, al contrario que en la gran  mayoría de los casos de este tipo de pliegues antiquísimos están en el interior de la Tierra, ocultos para el ser humano.

Para entender cómo se forma un plegamiento hay que pensar como si cogiésemos un mantel, puesto sobre una mesa, y empezásemos a empujarlo hacia el centro desde cada uno de los bordes. Se forman entonces ondulaciones, las mismas que acaban conformando las arrugas de la superficie terrestre. Sin embargo, dependiendo de la dirección e intensidad de las fuerzas tectónicas y la composición y disposición de las rocas, se pueden producir diferentes tipos de dobleces.

Esquema de formación del pliegue. Fuente: “Una historia geológica de 500 millones de años”, de Augusto Pérez Alberti.
Esquema de formación del pliegue. Fuente: “Una historia geológica de 500 millones de años”, de Augusto Pérez Alberti.

Así, el pliegue que se ve en Quiroga es del tipo acostado, en el que uno de los estratos se sitúa por encima del otro y el eje en el que se produce la ondulación acaba siendo casi horizontal. En este caso, la erosión ya ha desgastado la parte superior de la cresta, por lo que sólo quedan a la vista parte de los estratos. Aún así, su importancia sigue siendo enorme.

El río Ferreiriño, que fluye encajado entre estas montañas, casi en paralelo a la carretera que une Quiroga y Folgoso do Courel, es responsable, en gran medida, de que hoy podamos disfrutar de este paisaje. Durante miles de años, este curso fluvial ha cavado sin descanso la roca hasta conseguir un corte vertical en el monte y dejar a cielo abierto esta joya de la geología. Del mismo modo que la acción del agua, el viento y el hielo nos ha impedido la posibilidad de ver la parte superior de la cresta, la erosión también nos regala esta vista que, sin la fuerza del agua, seguiría oculta bajo la superficie.

La riqueza geológica del Courel está amenazada por la minería de pizarra

En esas paredes pueden distinguirse bandas rocosas de cuarcita, de color claro, pertenecientes al período Arenigiano (entre 478 y 488 millones de años antes de ahora) y otras franjas más oscuras, cubiertas de vegetación, que son de pizarra. Es, por tanto, un lugar “casi único” en Europa, sólo comparable con otros enclaves de los Pirineos y los Alpes, tal y como subraya el geógrafo Augusto Pérez Alberti.

Otros expertos, como el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní, señala que la antigüedad de este episodio, es algo menor, de 350 millones de años, como mucho, y que se produjo debido a la confluencia de dos placas tectónicas. Del mismo modo, Vidal Romaní apunta que los materiales son también más modernos.

La zona protegida, también incluída dentro de la Zona Especial de Conservación de Ancares-O Courel, e incluida en la lista Global Geosites, abarca unas 90 hectáreas. En ella están prohibidas, según el decreto que la regula, la construcción, los desmontes y terraplenes, las quemas o los aprovechamientos mineros. Sin embargo, justo al lado, a apenas un par de kilómetros, se sitúa la mina de pizarra de Pacios da Serra. En 2015, ya con el pliegue de Campodola-Leixazós catalogado como Monumento Natural, el Concello de Quiroga y la Consellería de Economía e Industria dieron luz verde a uno nuevo proyecto de explotación de esta mina, que había cerrado debido a la crisis de la construcción. Los mismos expertos que subrayan el valor de este pregamento, como Vidal Romaní, alertan de que la minería de pizarra, además de los incendios forestales, son el mayor problema al que se enfrenta esta joya paisajística gallega.

2 COMENTÁRIOS

  1. Moito se centra quen escribe e asina como “Anónimo” o seu comentario con data de 04/12/2018 no Profesor Pérez Alberti.
    É obvio que non pode vir doutro que dese outro profesor que está a descalificar e exercer, coma sempre, a inquina entre dúas institucións como son a USC e a UDC.
    O problema está en quen no seu nome llo consinte, porque a diferenza está en que uns publicaron e publican en revistas de impacto como “Nature”, e outros crean e manteñen insostibles institucións con carácter xeolóxico, onde poder publicar.

  2. So hai un erro neste Destinos de Galicia. Augusto Pérez Alberte non é xeólogo. É xeógrafo. Outro erro importante é que o pregamente de Courel (Campodola Leixazós) non se fixo como aparece no esquema atribuido a Augusto Perez Alberte. A Dobra de Campodola Leixazós produxose pola confluencia de duas placas e polo tanto o esquema proposto por Perez-Alberte non é correcto. Son as chatas de escribir de cousas alléas ou que se desconocen.

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