Una figura se toca los genitales en un canecillo de Silleda.

Sexo en piedra en las iglesias románicas de Galicia

Hombres y mujeres desnudos, mostrando sus órganos sexuales o fornicando son imágenes habituales en piedra en las iglesias del país

Escenas de sexo en las iglesias románicas gallegas. Entre los siglos XI y XIII, los templos de Galicia se llenaron de pornografía en piedra. Su explicación aún divide a los expertos, pero estas representaciones sexuales fueron objeto de censura muchos siglos más tarde. Y aun hoy son grandes desconocidas mismo para los vecinos de estas parroquias, que no reparan en algunas orgías escultóricas que se esconden en sus iglesias.

Iglesia de San Pedro de Ansemil, en Silleda.

“Hay quien piensa que todo esto tenía un carácter adoctrinador, la representación del que no había que hacer, mostrando el sexo de una forma contundente, explícita”, señala el profesor José Luis Hernando Garrido, de la UNED/UNED en Zamora. “Es una interpretación extraña, sería cómo darle la un adolescente revistas pornográficas para decirle, mira esto… es el malo”, apunta Jaime Nuño, director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María La Real, organizadora del curso. Otros estudiosos piensan que las escenas de sexo simplemente retrataban la vida cotidiana. Y alguno sostienen que su objetivo era fomentar la natalidad, en una época de altísima mortalidad infantil.

Canecillo mostrando el ano en Santa María de Abades, Silleda.

La mayor parte de los expertos habla de una función aleccionadora. Tal sería el caso de la escultura de la Mujer Adúltera que aparece en el imafronte de Platerías de la catedral de Santiago. En el Libro V del Códex Calixtinus explican este singular retrato: “Y no ha de relegarse al olvido que junto a la tentación del Señor está una mujer sosteniendo entre sus manos a cabeza putrefacta de su amante, cortada por su propio marido, la cual debe dos veces por día besarla. Oh, cuán grande y admirable justicia de la mujer adúltera para contarla a todos!”.

A muller adúltera, na catedral de Santiago.

Pero por lo general, las escenas de sexo en las iglesias románicas suelen ser menos dramáticas: hombres y mujeres que enseñan el año o los genitales, coitos más o menos explícitos… Y buena parte de estas imágenes están en los canecillos, donde el tejado de la iglesia se une a sus muros. “Por eso muchas veces pasan desapercibidos para los visitantes, mismo para los propios vecinos del lugar”, explicaba el investigador Federico de La Peña en 2012, cuando inauguró su exposición fotográfica ‘Sexo en la Piedra’, que recorrió Galicia aquel año con cierto escándalo.

Aquella muestra estaba integrada por 45 fotografías de 32 iglesias de toda Galicia mostrando los ejemplos más llamativos de este románico sexual, pero también retratando los destrozos que la finales del siglo XIX y principios del XX provocó una corriente moralista en gran cantidad de piezas. “La representación del cuerpo desnudo se convirtió en toda una ofensa para los ojos piadosos y se mutilaron muchas estatuas clásicas e imágenes eróticas que aparecían en los canecillos; especialmente se castraron muchos miembros masculinos, que era el más fácil”, denunciaba De La Peña.

Canzorros en Vitiriz, Melide.

Las imágenes reflejan actitudes que la Iglesia medieval consideraba que fomentaban el vicio y así se representaban órganos sexuales, escenas pornográficas, músicos, contorsionistas y personajes comiendo o bebiendo exageradamente y en posturas eróticas”. Algunas de ellas también reflejan las consecuencias derivadas de estos actos, como los castigos a los que eran sometidos los pecadores.

Manuel Antonio Castiñeiras y Fátima Díez, de la Universidad de Santiago, subrayan la relación entre pecado y castigo cuando analizan las figuras de la iglesia compostelana de Santa María Salomé, donde los canzorros muestran “imágenes de ira –hombre repeinando la barba-, de la gula –monstruo devorando-, de la lujuria – exhibicionista masculino y femenino-, mientras que a la derecha ponen la seña en el juicio y en el castigo”. En este caso, un monje con un incensario se oponen a figuras condenadas al infierno: “simio atado con una cuerda, hombre en relación sexual con un demonio y leones devoradores”.

Representación fálica recogida en la exposición Sexo en Pedra. Deputación de Pontevedra.

El investigador Alfredo Eiras, analizando los canecillos de las iglesias de Betanzos, alerta sobre no interpretar estas escenas sexuales desde el prisma de hoy. “Muchos investigadores dan por hecho que el sexo es pecaminoso por definición. Y, como casi todo, en el mundo simbólico del arte medieval, el sexo también podría tener dos caras: puede ser bueno o malo, liar a la vida (al Cielo) o a la norte (al Infierno).

En la iglesia de Santiago de Betanzos, una mujer y un hombre escrequenados muestran su sexo. En la de Sano Francisco, hay una imagen esquemática de unos testículos y una mujer acróbata que también muestra su sexo, muy semejante a otra en el templo brigantino de Santa María. “La pregunta es: son pecadores de lujuria?”, inquire Alfredo Eiras. Y su repuesta añade elementos que vienen de la tradición grecolatina, como el culto a Príapo, tan representado en Pompeya y Herculano, con las imágenes fálicas como protagonistas.

Así que la controversia entre los expertos se mantiene en la actualidad. Pero lo cierto es que hay sexo en las iglesias románicas de Galicia. A la vista de todos desde hace casi un milenio. Mostrando una pornografía en piedra que llega a nosotros desde la Edad Media.

Para saber más: “Entre pecados e pecadores: sexo no románico”

Algunas iglesias donde encontrar sexo en piedra:

Santa María de Esposende, Cenlle

San Pedro de Ansemil, Silleda

Santa María de Abades, Silleda

Santiago de Mens, Malpica

Vitiriz, Melide

Mosteiro do Couto, Narón

San Miguel de Eiré, Pantón

San Martiño de Sobrán, Vilagarcía

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