Ethereum: ni contratos, ni inteligentes

Ya sabemos algo de cómo funciona bitcoin, ¿pero en qué consiste realmente otra de las criptomonedas más conocidas?

Después de Bitcoin, Ethereum es la criptomoneda más relevante en el mundo blockchain. Foto: Pixabay.
Después de Bitcoin, Ethereum es la criptomoneda más relevante en el mundo blockchain. Foto: Pixabay.

A diferencia de Bitcoin, sí conocemos quien creó y aún lidera Ethererum: Vitalik Buterin. Hijo de un informático, y con un alto coeficiente intelectual, destacó precozmente en el incipiente ecosistema cripto. Con tan sólo 20 años se atrevió a decir que los programadores de bitcoin estaban limitando las funciones y por tanto el potencial que podría tener. Al ver que la comunidad no apoyaba su ampliación de funciones, Vitalik escribió un white paper describiendo lo que sería Ethereum. Con ese documento descriptivo y un pequeño grupo de fundadores se lanzó a un proceso de pre-venta a aproximadamente $0.30 cada Eth (la moneda de Ethereum), con lo que consiguieron en total unos 18 millones de dólares. Con ese dinero pudieron desarrollar Ethereum, que aún hoy sigue mejorando, pues estamos en transición a la segunda versión, Eth2.

En la segunda edición de Consenso describíamos brevemente en que consistía Bitcoin. Te refresco la memoria. Bitcoin es un libro contable que está en muchísimos ordenadores a la vez, que se ponen de acuerdo mediante un algoritmo de consenso. Por tanto, yo podría enviarte “dinero” a ti; simplemente la red de ordenadores me resta de mi cuenta a cantidad que quiero enviarte y te la suma a ti, menos la pequeña comisión para pagar a la red. Como una transferencia en el banco, pero sin banco.

Vitalik Buterin, creador de Ethereum.
Vitalik Buterin, creador de Ethereum.

Es decir, Bitcoin puede sumar y restar. Pero Vitalik pensó que sería muy poderoso que también pudiera multiplicar, dividir y hacer cualquier operación que permita un código informático. Es decir, Ethereum ejecuta un código informático en muchos ordenadores a la vez. De esta forma se asegura que ese código se ejecutará tal y como fue programado, y ni siquiera las personas que lo ejecutaron pueden pararlo. Ese código es lo que se llama una aplicación descentralizada (Dapp).

Así se define Ethereum en su propia web:

  • Ethereum es una plataforma global de código abierto para aplicaciones descentralizadas.
  • Ethereum permite escribir código que controla el valor digital, funciona tal como se programó y a lo que puede accederse desde cualquiera parte del mundo.

Pongamos un ejemplo. Imagina que existe una ley que dice que si tu vuelo se retrasa entre 2 y 10 horas, la compañía debe hacerte un descuento del 50% en el precio que pagaste por el billete. Tú compras tu billete y tu vuelo se retrasa 3 horas. Seguramente hoy en día, el proceso sería poner una reclamación, intercambiar e-mails y pasar las 12 pruebas de Astérix y Obélix para que te den ese 50%. El que realiza el proceso es el menos interesado en que se lleve a cabo. Si existiera una Dapp para hacer el pago, podría retener ese 50% y, en caso de que el vuelo no se retrase, se lo entregue a la compañía. Y, en el caso de producirse el retraso, que te lo entregue a ti. El proceso se realiza independientemente de las dos partes. Incluso si la línea aérea escribió el código y está bien escrito, no podría cambiar ya su ejecución, pase lo que pase.

Ese es sólo un ejemplo, pero se lo generalizamos, la novedad que trajo Ethereum fue la posibilidad de llevar un acuerdo entre partes a un código que se ejecutará sí o sí. De ahí que, popularmente, ese código es conocido como Contrato Inteligente (Smart contract). Pero no tiene que ser necesariamente un contrato. Puede ser muchas otras cosas. Al lanzar Ethereum, el propio Vitalik decía que los usos que se le daría eran muchos y difíciles de prever. Y lo de inteligente, creo que responde más a la moda de usar ‘smart’ para todo, porque se algo es ese código sería de ejecución asegurada, no inteligente.

Otro ejemplo: Ethereum tiene una funcionalidad llamada ERC20, que permite fácilmente la creación de un token, es decir, de una criptomoneda. Si quieres tener tu propia criptomoneda, puedes. Sólo necesitas programar el smart contract adecuadamente y, una vez ejecutado, cualquier persona podrá comprar y vender tu token sin que tú puedas pararlo. Si quisieras hacer esto en el pasado, crearías una página con cuentas de usuario en las que mostrarías los tokens que tiene cada usuario. Pero si un día desapareces y cierras la página, se acabó; esos tokens ya no existen. Con Ethereum se evita que los usuarios tengan que confiar en ti, los tokens en Ethereum existirán sí o sí, con las normas descritas en el contrato.

¿Se han creado muchos tokens ERC20? Sí, muchísimos, y algunos de ellos con grandísimo éxito. Échale un ojo a la lista, está valorada en 80 mil millones de dólares.

Podrías estar pensando: ‘ya no tengo que confiar en la otra parte, pero sí en Ethereum’. Es cierto, pero el código de Ethereum es abierto, así que cualquiera puede auditarlo, incluidos especialistas en la materia. Pero no solo eso, todas las transacciones y el código de los contratos también es público en la blockchain de Ethereum. ¿Quieres ver un ejemplo? Aquí tienes el código del token llamado “Link”.

Es innegable que la rentabilidad de los que invirtieron pronto en Ethereum es espectacular, ya que multiplicaron por 150 su inversión en solo 5 años. Puede haber una burbuja y una sobrevaloración de precio, sí. Pero también puede haber una infravaloración del impacto social de una herramienta que acerca confianza sin necesidad de un tercero. En cualquiera caso, yo trato de que el precio no me impida ver el valor.

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