¿Qué sabemos realmente de los gatos?

Si hablábamos la pasada semana de los perros, en esta ocasión toca conocer más sobre otra de las especies más habituales en los hogares: los gatos. Bajo el nombre científico de Felis silvestris catus (subespecie de los gatos salvajes, o monteses, conocidos cómo Felis silvestris), los gatos domésticos muestran una importante diversidad de razas. Pero sobre todos ellos hay muchos trazos comunes que se extienden a veces como mitos y creencias sobre su ‘carácter’.

Desde hace mucho tiempo, alrededor de ellos giran muchas refranes y supersticións. De noche, todos los gatos son pardosLa curiosidad mató al gato... Sardina que lleva el gato ya nunca vuelve al plato… Y qué decir de los gatos negros, señal de brujería para algunas civilizaciones, y sagrados para otras. Pocas veces dejan a la gente indiferente. Hay quien los detesta, y hay quien los ama intensamente. En los últimos años, con la explosión de las redes sociales, se convirtieron en uno de los animales que más publicaciones protagoniza por las curiosas escenas que provocan.

¿Pero qué dice la ciencia sobre su sociabilidad, su capacidad para aprender órdenes, su riesgo para personas embarazadas? Hablamos con Ángela González Martínez, doctora en Veterinaria, profesora de la USC y responsable del servicio de Medicina del Comportamiento en el Hospital Veterinario Universitario Rof Codina de Lugo.

Pueden aprender órdenes?

“Obviamente, son distintos a los perros, con los que desde hace mucho tiempo se trabajó en este sentido. Pero sí que se les puede enseñar muchas cosas a los gatos. El mío, por ejemplo, sabe sentarse, acude a la llamada…”, explica Ángela. Del mismo modo, “algún estudio expone que consigue hacer un aprendizaje por imitación. Es fácil enseñarles, hay que encontrar su motivación, pero hay muchos ejemplos en los que se ve claramente que es posible que aprendan”, añade la veterinaria de la USC.

Sociabilidad

Muchas veces se cree que van a lo suyo, que no son nada sociables con otras personas y animales, y no se puede contar mucho con ellos. ¿Pero es esto cierto? “Son sociables facultativos; es decir, son capaces de vivir solos, sobre todo en situaciones en las que, por ejemplo, hay poca comida. Se viven en un lugar donde hay mucha comida, como por ejemplo las colonias felinas, en las ciudades, van a vivir en grupo”, explica Ángela González.

En este sentido, al convivir con otros gatos se observan lo que se llaman “conductas afiliativas“, destaca la investigadora. “Son actitudes que sirven para hacer el vínculo más estrecho con otros individuos: se acarician, lamen las orejas unos de los otros, durmen juntos, etc”. Y apunta también la veterinaria de la USC que esto se extiende a los humanos: “Lo mismo pasa con nosotros, ya que disfrutan de nuestra compañía, nos saludan, se frotan contra nosotros, juegan, etc. Algunos estudios que han abordado los vínculos entre gatos y sus tutores encontraron apegos semejantes a los de los perros con sus dueños, e incluso parecidos a los de niños con sus madres”.

¿Son peligrosos durante el embarazo?

Los gatos suelen convivir con muchas familias en sus hogares durante años. Sin embargo, hay un momento crítico en el que, por precaución, hay quien se separa de él durante un tiempo cuando se produce un embarazo: esto se debe al parásito Toxoplasma gondii, muy habitual en los gatos, pero que en muy raras ocasiones les causa problemas de salud. Este organismo habita en el intestino, y el gato lo elimina por vía fecal. Es entonces cuando surge el posible riesgo, ya que este parásito sí puede causar problemas de salud, la conocida como toxoplasmosis, sobre todo en fetos, y que se manifiestan en los bebés de corta edad.

“En un principio sí que podrían contagiar la toxoplasmose, pero manteniendo un mínimo de condiciones higiénicas no debería haber problema. Por hacer una comparación, es mucho más fácil contraer la toxoplasma comiendo una verdura mal lavada que a través de los gatos”, destaca Ángela González. La veterinaria recomienda leer el posicionamiento de AVEPA (Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales), donde se explica el ciclo de la toxoplasma, y se exponen las medidas básicas de precaución para evitar riesgos.

Por tanto, si no quieres separarte de tu gato, es suficiente con tener algo más de cuidado con la higiene. Y en este tiempo, con el coronavirus muy presente, la higiene es un aspecto más esencial se cabe. “Se estamos embarazadas debemos tener ciertas precauciones higiénicas, como lavar la bandeja del gato a diario, y usando siempre guantes. Tenemos que destacar que la eliminación de la toxoplasma en los gatos es fecal, es decir, no va a estar en el aire, en el pelo, etc.”, concluye Ángela González.


Con la colaboración de


Referencias:

1 comentario

  1. Son seres maravillosos. Hemos adoptado 2 durante la Pandemia y dos almas mas dándole vida y alegría a la casa.

DEIXAR UNHA RESPOSTA

Please enter your comment!
POLÍTICA DE COMENTARIOS:

GCiencia non publicará comentarios ofensivos, que non sexan respectuosos ou que conteñan expresións discriminatorias, difamatorias ou contrarias á lexislación vixente.

GCiencia no publicará comentarios ofensivos, que no sean respetuosos o que contentan expresiones discriminatorias, difamatorias o contrarias a la ley existente.

Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.