Joe Biden tiene cáncer de próstata con metástasis en los huesos. Así se daba a conocer este domingo a través de un comunicado emitido por la familia del expresidente de los Estados Unidos. El tumor se encuentra en el estadio IV, el más avanzado, por lo que no tiene cura pero sí tratamiento. De hecho, los hombres con un cáncer de próstata ya extendido a los huesos pueden vivir cinco, siete o diez años más con las terapias disponibles, según explica el doctor Judd Moul de la Universidad de Duke para The New York Times. Este tumor, de crecimiento lento, es el más frecuente en hombres gallegos y en 2022 —últimos datos disponibles del Registro Gallego de Tumores (Regat)— se notificaron 2.422 casos.
Del diagnóstico a los síntomas
La señal de alarma de Biden, según trasladaron fuentes de su equipo, fueron unos síntomas urinarios que lo llevaron a hacerse más pruebas. Según Moul, lo más probable es que durante el examen se le detectara un nódulo en la próstata, se le hiciera un análisis de sangre y, por tanto, la prueba de antígeno prostático específico (PSA). Este último test busca una proteína que liberan las células cancerosas. De ser así, se deberá hacer una resonancia magnética que, en último término, confirmaría el diagnóstico.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NHS) de los Estados Unidos, hay varias señales de alerta. Entre ellas, dificultad para comenzar a orinar; necesidad de hacerlo varias veces, sobre todo por la noche; complicaciones para vaciar la vejiga por completo; y disminución o interrupción del flujo de orina. En caso de que se detecte en un estadio avanzado, como es el caso de Biden, hay otras señales que deben alertar al paciente: dolor de espalda, cadera o pelvis que no desaparece; falta de aire, mucho cansancio, latidos rápidos, mareo o incluso piel pálida a causa de la anemia.
Cuál es el tratamiento?
Según el doctor Moul, existen alrededor de diez nuevos tratamientos para el cáncer de próstata. La primera actuación es interrumpir la producción de testosterona que alimenta el tumor a través de inyecciones o pastillas. En los 80 la única opción era extirpar los testículos. Además de esto, se complementa con bloqueadores de andrógenos. “Las tasas de supervivencia casi se triplicaron en la última década”, señala el doctor.
Cuando el cáncer está en estadio IV y se ha extendido la otras partes del cuerpo, como es el caso de Biden, hay varios tratamientos disponibles. Segundo los NHS pueden funcionar las terapias hormonales combinadas con radioterapia, la quimioterapia y la observación y vigilancia activa del cáncer. A pesar de que lo más habitual es que el tumor se disemine a los huesos, también puede llegar a glanglios linfáticos alejados.














