Panorámica de las Fragas do Eume. Imagen: turismo.gal.

Fragas do Eume: naturaleza e historia se unen en un enclave único

Pocos lugares pueden presumir de atesorar en una pequeña extensión de terreno un patrimonio natural y cultural tan importante como las Fragas do Eume. La carta de presentación del parque natural es el hecho de contar con uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa, pero ofrece muchas cosas más. Entre ellas destaca la posibilidad de conocer los monasterios de Monfero y de San Xoán de Caaveiro, situados en el parque, y la de realizar múltiples actividades de turismo científico y activo, que suponen una inmejorable opción al realizarse en un entorno natural privilegiado. Sin duda que una de las mejores formas de conocer el parque en profundidad es caminando. Hay una red de senderos que suman ocho rutas y un total de 60 kilómetros señalizados.

Monasterio de Caaveiro, uno de los lugares de visita obligada en las Fragas do Eume. Imagen: turismo. gal.
Monasterio de Caaveiro, uno de los lugares de visita obligada en las Fragas do Eume. Imagen: turismo. gal.

Las Fragas do Eume tienen la forma de un triángulo cuyos vértices son las localidades de As Pontes, Pontedeume y Monfero. El río Eume, con 100 kilómetros de longitud, labra un profundo cañón de abruptas laderas con grandes desniveles que, además, conservan un espectacular manto vegetal. Un paseo a pie por este territorio fascinante permite disfrutar de una gran variedad de árboles. Robles y castaños forman el manto caducifolio, acompañados por abedules, fresnos, tejos, avellanos y árboles frutales silvestres y por los perennes laureles, acebos y madroños. Todos ellos forman una especie de selva heterogénea en la que cada especie ocupa su lugar. Por ejemplo, los alcornoques tienen en estas laderas orientadas al sur su límite septentrional en Galicia. En las riberas húmedas y sombrías del río se pueden encontrar una colección de una veintena de especies de helechos y 200 especies de líquenes. Se trata de un auténtico tesoro natural porque son joyas de los bosques climáticos como el del Eume, que guardan ecos de la Era Terciaria.

Esta enciclopedia de la naturaleza puede disfrutarse en caminatas no demasiado largas y con recorridos que pueden adaptarse a las diversas condiciones físicas que presenten los caminantes. En lo que se refiere a la fauna, la riqueza del parque también es incomparable. En sus 9.125 hectáreas de extensión se pueden encontrar 126 especies de vertebrados, 15 de anfibios (rana ibérica, salamandra galaica), 14 de reptiles y ocho tipos de pescados (salmón, trucha, anguila). Entre las aves hay azores, mochuelos, halcones peregrinos, mirlos y martines pescadores. Como ejemplo de los mamíferos que podemos encontrar en el parque podemos citar a la garduña, la nutria, la jineta, el corzo, el zorro, el jabalí, el ciervo o el tejón.

El color de las Fragas do Eume varía a lo largo del año, al ritmo que marcan los líquenes, las hojas caducas y las perennes. Fuente: turismo.gal.
El color de las Fragas do Eume varía a lo largo del año, al ritmo que marcan los líquenes, las hojas caducas y las perennes. Fuente: turismo.gal.
El parque puede disfrutarse en caminatas adaptadas las condiciones físicas de cada persona

El parque cuenta con cuatro portales de acceso, sin comunicación entre ellos. El más visitado es el que fija como destino el monasterio de Caaveiro. Moviéndonos entre las laderas de las montañas, podemos acceder por varios lugares al edificio, tanto siguiendo el curso del río a través del coto pesquero de Ombre, situado a 10 kilómetros de Pontedeume, como por varias rutas de senderismo que recorren el ayuntamiento de A Capela, en el que se encuentra este edificio religioso. Desde lo refugio de pescadores de Cal Grande parten los itinerarios a través del bosque. En la temporada de verano el paso con vehículos está restringido pero existe transporte colectivo hasta las cercanías del monasterio. Esta joya arquitectónica es sin duda uno de los grandes atractivos del parque.

Caaveiro fue fundado cómo monasteiro benedictino por San Rosendo en el año 936, aunque ya existía con anterioridad. En la segunda mitad del siglo XIII pasó a pertenecer a los agustinos y en el siglo XVIII perdió su carácter de colegiata, lo que precipitó el fin de la vida monacal en el mismo a finales del mismo siglo. Con la desamortización de Mendízabal, los bienes del monasterio pasan a manos particulares. Hace siete años culminó una restauración en la que se reconstruyó un edificio que estaba casi arruinado y en la que se invirtieron más de dos millones de euros. Además de su valor arquitectónico, el monasterio resulta impresionante por su localización sobre unas rocas a más de 60 metros de altura del cruce en el que confluyen los ríos Senín y Eume.

Hace siete años culminó la restauración del monasterio de Caaveiro, que estaba casi arruinado

La otra gran referencia arquitectónica de las Fragas es el Monasterio de Monfero, otra de las vías de entrada del parque. Hay quien atribuye su fundación al mismo San Rosendo, aunque otras fuentes indican que se creó tras la fusión de dos ermitas. En el siglo XII pasó a la orden del Cister y vivió su apogeo hasta principios del siglo XVI, cuando pasó a formar parte de la Congregación de Castilla. En el año 1835 fue abandonado definitivamente por los últimos monjes que quedaban. A principios del siglo XVII se derribó la antigua iglesia y se construyó la que puede verse actualmente, que combina la piedra con la loseta para darle su característica apariencia ajedrezada. Los sepulcros góticos de los Andrade son otro de los atractivos con los que cuenta el cenobio.

Para los que prefieran ver otro tipo de construcciones, más acordes con los nuevos tiempos, el parque cuenta con el mirador ubicado sobre la impresionante presa del Eume, que se encuentra en la carretera entre Cabanas y As Pontes. En otro lugar del parque, en la Serra da Loba (entre Monfero y Xermade) está el Parque Eólico Experimental Sotavento, dedicado a la evolución de las energías renovables y que programa actividades como visitas guiadas y excursiones en bicicleta. Una forma diferente de conocer el parque es realizar una excursión en kayak a lo largo de los diez kilómetros del río Frei Bermuz hasta su confluencia con el Eume. Las aguas tranquilas del río facilitan una sencilla travesía a remo en la que se pueden realizar diversas paradas para disfrutar del entorno. Se puede hacer con material propio o solicitar información para alquilar en el Centro de Interpretación del parque. Cerca de aquí también se ofrece la posibilidad de alquilar bicicletas eléctricas para realizar recorridos por el mismo sin mucho esfuerzo.

Las aguas tranquilas del río Frei Bermuz son cómodas para navegar en kayak

En resumen, las Fragas ofrecen infinitas posibilidades para cualquiera viajero interesado en la naturaleza, la historia y la arquitectura. Otro de sus grandes atractivos es su localización próxima a la costa que permite acercarse en poco tiempo a disfrutar de la playa en los diversos arenales próximos. La gastronomía de la comarca también es un elemento para tener en cuenta, ya que se ofrecen diversas opciones basadas tanto en los productos del bosque como del mar y de los ríos.

Puedes consultar toda la información sobre las Fragas do Eume en portal de Parques Naturales de la Xunta de Galicia, en este enlace.

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