A Casa das Ciencias recibiu máis de catro millóns de visitantes na súa historia.

El ‘museo más formidable del mundo’ cumple 35 anos

La Casa de las Ciencias de A Coruña, inaugurada en junio de 1985, abrió el camino de los Museos Científicos Coruñeses bajo el lema 'Prohibido no tocar'

Hace ahora 35 años, el 1 de junio de 1985, un curioso edificio con forma de cúpula abría sus puertas en el Parque de Santa Margarita en A Coruña. Desde el primer día, colgó el cartel con el suyo lema emblemático: “Prohibido no tocar”. Y, hasta hoy, suma ya más de cuatro millones de visitantes. Porque la Casa de las Ciencias fue la bandera con la que nacieron los Museos Científicos Coruñeses, una red única en Europa que suma también al Domus y al Aquarium Finisterrae.

En aquel momento, este concepto de museo era una revolución. “ Il piú formidabile museo de él mondo!“ (“El museo más formidable del mundo!”) exclamó  Umberto Eco en diciembre del año 1992, cuando visitó la Casa de las Ciencias coruñesa. Allí pudo ver el imponente  péndulo de Foucault que preside a la entrada al edificio, el instrumento que sirve para demostrar el movimiento de rotación de la Tierra, con el que Eco tituló una de sus obras más conocidas. Entre otras cosas, el humanista pudo ver en el planetario del museo como era el cielo de su ciudad, Alessandria, en la noche en la que nació, el 5 de enero de 1932.

Al igual que Eco, millones de personas quedan asombradas desde hace 35 años con la caja de sorpresas que guardia este edificio. Fue concebido a mediados del siglo XX como un palacete que debería funcionar como una emisora de radio, mas, tras largos años de abandono, acabó siendo restaurado en base a una idea del arquitecto Felipe Peña, para instalar en él un museo científico. El 1 de junio de 1985, los reyes de España inauguraron el que en aquel momento fue “el primero museo público interactivo del Estado”.

Un dos xogos científicos da Casa das Ciencias.

Fue también el primer paso de una labor de divulgación científica que el Concello de A Coruña continuó más tarde con la apertura de la Casa del Hombre (Domus), la Casa de los Peces (Aquarium Finisterrae), y el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología ( Muncyt) convirtiéndose en una ciudad de referencia para los amantes de la ciencia, acercando también la divulgación a los más niños.

Los visitantes no se tenían que limitar a observar con la boca abierta lo que iba apareciendo ante ellos, sino que tenían que experimentar, oler, probar… todo lo que les había pasado por delante.

Desde el péndulo de Foucault en la entrada, quien llega al edificio se va sorprendiendo la cada paso. Aparece, por ejemplo, una incubadora de pollitos que dan la bienvenida a la vida en el museo. Se descubre también como es posible mover objetos con un sencillo cambio de frecuencia de ondas, o como una pelota puede levitar por el efecto de una corriente de viento, y también como el propio viento puede modificar el aspecto de un desierto en miniatura, o como una luz blanca se transforma de pronto en los colores del arco iris.

Y en la cúpula del edificio, coronando la caja de sorpresas, aparece un planetario que nos traslada de pronto al centro del universo, donde se van descubriendo estrellas, constelaciones y astros que nos hacen caer en la cuenta del pequeño que es el ser humano. Todos los findes de semana se ofrecen sesiones temáticas centradas en los más niños, con el fin de que se acerquen al pasmoso que puede ser la contemplación del cielo.

La Casa de las Ciencias es una amena lección de física, química, biología y astronomía al alcance de todos los públicos. Una labor constante de pasión por la divulgación que lo llevó a ser escogido en 2019 por  National Geographic cómo uno de los 30 mejores museos de España. Ahora, cumple 35 años y constituye en Galicia uno de sus mejores ‘Destinos de Ciencia’.

Aquí puedes consultar la página web de la Casa das Ciencias

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