Zoonosis: unas viejas conocidas que no salen de laboratorios secretos

El coronavirus SARS-CoV-2 tiene su origen en animales, como muchas de las grandes pandemias que afectaron a la Humanidad

Mirando hacia atrás en la historia, muchas de las enfermedades infecciosas que se han convertido en pandemias y golpearon a la Humanidad tienen un nexo común: fueron patógenos que circularon en un primer momento entre otros animales para, debido a determinadas circunstancias, acabar transmitiéndose entre seres humanos. La peste negra, muchas de las epidemias de gripe, la rabia, el ébola, o el sida tienen su origen en animales. La biología, tan fascinante a veces en sentido positivo, puede lanzar los dados en otras ocasiones de forma que estallen problemas muy serios para las civilizaciones humanas, llegando a cambiar el curso de la historia.

Con motivo de la pandemia de la Covid-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, hubo quien atribuyó su origen a la supuesta síntesis de un virus en un laboratorio secreto. El argumento funcionaría bien en un film de ciencia-ficción: un grupo de científicos malvados diseña un virus a medida para propagarlo por todo el planeta y causar una catástrofe de gran magnitud. Pero la propia ciencia puede ofrecer una explicación más compleja, aunque menos conspiranoica: según las investigaciones realizadas en todo el mundo desde hace muchos años, se estima que un 70% de las nuevas enfermedades que afectan a seres humanos tienen su origen en los animales. Este fenómeno tiene un nombre: zoonosis.

“Las zoonosis son las enfermedades que se transmiten de los animales al hombre; y de ellas hay dos grupos principales: las que se transmiten directamente, como la brucelosis, que se adquiere por el consumo de productos de un animal infectado, o contacto con ese animal; y por otra parte están las zoonosis como el actual coronavirus, la gripe o el ébola, que comienzan transmitiéndose de animales a personas y, posteriormente, pueden convertirse en un problema serio porque adquieren también la capacidad para transmitirse entre personas”, explica Gonzalo Fernández Rodríguez, profesor de Sanidad Animal y decano de la Facultad de Veterinaria de la USC en el campus de Lugo.

La peste negra, la gripe de 1918, el ébola, la rabia o el VIH tienen su origen en animales, y después comenzaron a transmitirse a humanos o entre humanos

El problema se ha agravado en las últimas décadas, pero tiene una larga trayectoria en la historia de la Humanidad. En la actualidad, el SARS-CoV-2 es el coronavirus más conocido por el impacto que ha causado, pero no es, ni mucho menos, el primero que llega a nosotros. La peste negra, una de las pandemias más mortales, arrasó Europa en el siglo XIV y marcó los siglos posteriores. Y estaba causada por la bacteria Yersinia pestis, que tiene la capacidad de ser letal para el ser humano si no se trata de forma idónea, algo imposible con los recursos y el conocimiento científico de la Edad Media. Esta bacteria viajaba en las ratas, que su vez llevaban con ellas pulgas que actuaban como vectores de la Y. pestis. La falta de higiene de la época provocaba que las picaduras de estos insectos transmitieran la dolencia.

Ya en el siglo XX, es muy probable que la gran pandemia de la gripe de 1918 tuviese su origen en algún animal, aunque se desconoce hoy en día la génesis del virus. Ya en la segunda mitad del siglo, el ébola, uno de los virus más mortales conocidos hoy en día, pasó desde los murciélagos a las personas. Y se cree que el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, también apareció primero en primates.

Muchas veces, los virus afectan la animales y no ‘saltan’ a humanos, por lo que la atención mediática no es tan grande. Sin embargo, el SARS-CoV-2 no es, ni mucho menos, un caso sin precedentes en este sentido: “Este virus en concreto tiene unas características que lo convirtieron en un problema grave de salud pública, pero no es el primer coronavirus que pasa de murciélagos a personas, ya es el séptimo. Lo que ocurre es que los otros se controlaron mucho antes, o bien causan problemas muy leves, como catarros infantiles, que no se convierten en una pandemia mundial”, continúa Fernández.

En Galicia, por la importancia del sector ganadero, los veterinarios, a través de los servicios de Sanidad Animal, trabajan día a día para frenar las enfermedades animales que se pueden convertir en zoonosis. “Lo que se hace en las granjas es desarrollar programas de control y erradicación de enfermedades. Por ejemplo, en Galicia hoy estamos libres de brucelosis, una enfermedad que hace 20 o 30 años causó muchos problemas”, recuerda el veterinario. En 2017, después de seis años sin positivos, la UE declaró la comunidad libre de esta infección bacteriana, que afectaba especialmente a las crías del ganado bovino y podía transmitirse a humanos. En la actualidad se sigue trabajando contra la tuberculosis bovina, y es posible que la región sea declarada indemne próximamente.

Es precisamente el conocimiento de estas zoonosis lo que hace descartar las conspiraciones que circulan sobre el posible origen artificial del SARS-CoV-2: “Es imposible que este virus se hubiese ‘fabricado’. Es decir, tú puedes fabricar un coche nuevo con piezas de otros coches, aunque ya se conocen, pero si de pronto surge una pieza que no existía en otros coches, es imposible que alguien lo fabricase”, ejemplifica Gonzalo Fernández.

Antes de la aparición del SARS-CoV-2, instituciones de todo el mundo ya habían advertido de que las posibilidades de una pandemia eran altas debido a la explotación creciente de los recursos de la naturaleza y la destrucción de ecosistemas por parte de la humanidad. “Hace años, cuando trabajaba en prevención de enfermedades en la Administración, siempre nos preguntaban cuando podría surgir una pandemia, y yo contestaba que no se sabía, pero que iba a pasar, mañana o dentro de 40 años. El que precisamos es tener un sistema básico de respuesta, una estructura mínima que permita enfrentarse a estos problemas, y que no vuelva a pasar lo del coronavirus, que nos ha cogido fuera de lugar a todos”, destaca el investigador de la USC.


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