La Estrella Polar, ni la más brillante ni la que marcará siempre el norte

Es, quizás, la estrella con más fama de nuestro cielo pero pocos saben que en un futuro, aún lejano, perderá su situación privilegiada

¿Quién no ha intentado alguna vez localizar la Estrella Polar como lo hicieron a lo largo de la historia navegantes, aventureros o cualquiera que, simplemente, la necesitase para guiarse o quisiese disfrutar de ella en una noche clara? Situada a unos 440 años luz, en la constelación de la Osa Menor, la Polar es una estrella gigante que se encuentra muy cerca del polo celeste norte convirtiéndose así en una referencia fundamental para orientarnos y ayudarnos a encontrar, de manera rápida y sencilla, los otros puntos cardinales.

Su localización parece fácil pero se complica para aquellos que creen que la estrella Polar es la más brillante del cielo. «La gente puede pensar que nos marca el norte porque es la más brillante pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Afortunadamente existe esta estrella que nos está marcando el norte, algo que no hay en el hemisferio sur. Pero la más brillante es Sirio, no la Polar», afirma José Ángel Docobo, Catedrático de Astronomía de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

De Hiparco a ver las estrellas con prismáticos

Hace más de dos mil años, el astrónomo griego Hiparco clasificó las estrellas por su brillo en seis categorías o magnitudes en una escala decreciente del 1 al 6. Las estrellas más brillantes serían las de primera magnitud y las de menor intensidad, las de sexta magnitud. Actualmente, se respeta esta última categoría de la clasificación de Hiparco ya que sigue siendo, aproximadamente, la que se encuentra al límite de la visión humana. Pero la escala está abierta, advierte Docobo, ya que nuevos instrumentos, como unos prismáticos astronómicos o un telescopio, permiten a los científicos observar estrellas, por ejemplo, mucho menos brillantes de las que Hiparco podía ver a simple vista en su época.

Docobo, haciendo uso de un telescopio.
Docobo, haciendo uso de un telescopio.

“Esta escala se amplió tanto por la parte baja como por la alta porque no todas las estrellas de magnitud 1 de Hiparco, las más brillantes, tenían la misma luminosidad. Incluso se abrió para valores negativos de manera que Sirio, por ejemplo, la más brillante, tiene una magnitud de -1,4 mientras que la de la Estrella Polar es de +2. Se pasó también a aplicar este criterio de magnitudes a los planetas y, por ejemplo, la de Venus es de -4. La luna llena también tiene una magnitud de -12 y la del Sol, que es el elemento más brillante del cielo, es de -26,75”, precisa el astrónomo.

Vega destronará a la Estrella Polar en un futuro aún lejano

A los movimientos de rotación y traslación, la Tierra suma el llamado fenómeno de precesión que provoca el cambio lento pero imparable de la orientación de su eje que forma un ángulo de casi 23 grados y medio con la perpendicular al plano de la eclíptica, la trayectoria anual aparente del sol sobre la esfera celeste, vista desde nuestro planeta.

Como resultado de la atracción gravitacional de la luna y del sol, este eje se va moviendo, como si de una peonza se tratase, durante períodos cíclicos de casi 26.000 años. Durante ese tiempo, diferentes estrellas van marcando el norte, como ya lo hicieron en el pasado y lo harán en el futuro, también de manera cíclica, hasta llegar a apuntar de nuevo a la Estrella Polar.

«O fenómeno de precesión provoca un cambio lento e imparable na orientación do eixe da Terra»

«De entre las posibles estrellas que en el futuro pueden marcarnos la posición del polo norte de la esfera celeste, se encuentra Vega que es la más brillante de la constelación de la Lira y una de las estrellas que forma el Triángulo de verano con Deneb y Altair. Dentro de 11.500 años, aproximadamente, el eje de la rotación de la tierra que ahora apunta la Estrella Polar acabará haciéndolo hacia Vega».

Una larga e inevitable despedida del norte

Aunque queden todavía miles de años por delante y pueda seguir orientando por mucho tiempo a las generaciones futuras, la Estrella Polar empezará un día a alejarse, una vez más en su larga historia, de su situación privilegiada actual. «Ahora esta estrella tampoco apunta precisamente al polo norte, hay una diferencia de casi un grado pero, a efectos de referencia como punto geográfico, sigue valiendo», explica Docobo quien antes de finalizar nos dejan un consejo para disfrutar de una noche estrellada. Consejo en el que la Estrella Polar, juega un papel crucial.

«Siempre digo a mis alumnos que lo primero que hay que hacer para disfrutar de una buena sesión de observación es estar orientado y, para estar orientado, tenemos que saber dónde están los puntos cardinales. Para eso, lo mejor, evidentemente, es buscar la Estrella Polar cuando caiga la noche y las estrellas empiecen a verse. La Estrella Polar se localiza muy bien entre la Osa Mayor y Casiopea, está prácticamente en medio de estas dos constelaciones. Y una vez que ya sabemos donde está el norte, podemos encontrar ya el resto de puntos cardinais, ¿o no?”, pregunta, sonriendo, el astrónomo de la USC.

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