Efecto Coriolis, inapreciable a pequeña escala

Es perceptible solo en grandes cuerpos en movimiento pero no en el lavabo y aquí está la respuesta de un físico a un mito con nombre francés y acento americano

Escuchaste alguna vez que el agua se va por el desagüe girando hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur por el llamado efecto Coriolis? Si te gustan Los Simpson seguro que sí. A mediados de los 90, la afamada serie norteamericana alimentó esta creencia popular cuando Bart, el protagonista, llama al hemisferio sur para comprobar este efecto y la cosa se complica por la factura hasta llegar a la fricción diplomática entre Estados Unidos y Australia, y no solo en la pantalla.

Una fuerza ficticia que se manifiesta

Desde entonces seguro que muchos han intentado comprobar si el efecto Coriolis es visible en su lavabo o en el inodoro, como también asegura este mito. Para saber si es posible, empezamos por hablar con José M. Sánchez De Santos, Profesor de Física Teórica en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), quien nos explica, antes de nada, qué es este efecto descrito en el siglo XIX por el científico parisino Gaspard- Gustave Coriolis.

“El efecto Coriolis no es más que la manifestación de que la Tierra está girando. Cuando un objeto se mueve sobre la superficie de la Tierra, las personas, los que estamos girando con ella, observamos que los cuerpos se desvían cara un lateral lo cual parece decir que hay una fuerza que los mueve de su trayectoria rectilínea. Pero en realidad no hay tal fuerza. La fuerza de Coriolis es una fuerza que llamamos ficticia. No es real pero, efectivamente, se manifiesta debido a la rotación de la Tierra”, afirma el físico.

Solo es perceptible en grandes cuerpos en movimiento

Y el desvío de trayectoria que provoca la rotación de nuestro planeta en los cuerpos en movimiento sobre su superficie, es siempre, efectivamente, hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur. Pero el efecto Coriolis solo es apreciable cuando hablamos de grandes objetos, como un avión, o grandes masas de líquidos, como los océanos, que se mueven a grandes velocidades durante mucho tiempo. También es el caso de las borrascas que giran en el sentido contrario a las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido horario en el hemisferio sur por el efecto Coriolis.

“El efecto Coriolis no es más que unha manifestación de que la Tierra está girando”

Sánchez de Santos asegura que, en nuestra vida cotidiana, este efecto es tan pequeño que es imperceptible sin analizarlo con instrumentos de precisión, en un laboratorio en condiciones ideales. “La Tierra da una vuelta al día, nada más, y un carrusel varias vueltas en un minuto y un viejo disco 33 en un minuto. Pero la Tierra, como digo, solo da una vuelta en 24 horas y eso es muy poca velocidad. Por eso, en nuestra vida cotidiana, el efecto es tan pequeño que no nos damos cuenta. Solo es apreciable en cosas que se mueven a grandes velocidades durante mucho tiempo, como una gran masa de aire en la atmósfera, un avión o una bala de cañón. En esos casos sí que se puede calcular el efecto Coriolis”, explica Sánchez De Santos y nos cuenta: “Relatan algunas informaciones, no sé si esto es totalmente cierto, que en una batalla naval en las Malvinas la armada inglesa, en el hemisferio sur, observaba que sus disparos fallaban su objetivo, sistemáticamente, porque no tuvieron en cuenta, según dicen, el efecto Coriolis. Tenían las correcciones para el hemisferio norte pero no para el sur”.

Todo depende del lavabo

El físico de la USC asegura que la cantidad de agua que se mueve en un lavabo o en un inodoro es tan pequeña que es imposible apreciar los resultados del efecto Coriolis e imagina posibles razones que pueden determinar el sentido del giro en el desagüe: “el lavabo o el inodoro pueden estar inclinados, desequilibrados, el grifo puede echar más agua por un lado que por otro, puede haber rugosidades, qué sé yo. Posiblemente, cualquier cosa influye más en el movimiento de esa cantidad de agua que el efecto Coriolis”, afirma.

“El lavabo puede estar inclinado; cualquier cosa influye más en el movimiento del agua que el efecto Coriolis”

“Se trata de un mito muy fácil de desmontar simplemente observando. Antes de esta entrevista probé en casa y, en dos lavabos diferentes, el agua se iba por el desagüe girando para lados opuestos y estamos en el hemisferio norte. Pero si quieres comprobarlo de verdad, tendrías que ir al hemisferio sur para ver si allí ocurre lo contrario que aquí. Hoy es fácil enviar, por ejemplo, un WhatsApp a un amigo o familiar en Buenos Aires y preguntarle hacia qué lado se va el agua en su casa”, comenta el profesor.

El experimento

 Y siguiendo el consejo o aceptando el desafío, contactamos desde Santiago de Compostela, en el hemisferio norte, con nuestra compañera Paula Sánchez quien, amablemente, se ofrece a hacer la comprobación con nosotros desde la capital argentina, en el hemisferio sur. Llenamos de agua dos lavabos de características similares y tiramos del tapón. Esperamos, expectantes, apenas unos segundos y la respuesta no puede ser más clara. En los dos casos, el agua se fue por el desagüe girando hacia la derecha por alguna desconocida razón pero no por el efecto Coriolis porque ahora ya sabemos que este mito es falso.

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