Los abuelos de María José Ginzo vivían en A Pontenova, el ayuntamiento lucense atravesado por el río Eo. Cuando moría un vecino y colocaban la esquela en los postes de cada parroquia con el objetivo de informar sobre el fallecimiento, sus abuelos tenían una técnica infalible para saber si debían ir o no al entierro: el apellido. Con ese único dato ellos sabían si la persona fallecida vivía en una orilla u otra del río. “El ayuntamiento está dividido en dos por el Eo. Por lo tanto, los vecinos con los que te relacionas, tu área de influencia, es aquella en la que vives”, justifica Ginzo, matemática e investigadora de la Universidad de Santiago (USC). Ese recuerdo fue para ella un estímulo que se materializó años después en una tesis. En ella, Ginzo analiza la distribución de los apellidos para estudiar los movimientos de la población.
Con el uso de técnicas estadísticas y cartográficas, la investigadora lucense elaboró un exhaustivo trabajo en el que analizó más de 160.000 apellidos. Eso permitió, entre muchas otras conclusiones, ver cómo evolucionó la onomástica con el éxodo rural de Galicia de los años 60 o determinar si las mujeres, al casarse, eran las que quedaban cerca de la casa o se iban hacia el lugar de origen de sus maridos. Tal fue el impacto y la contribución a la lingüistica y a la estadística, que Ginzo fue galardonada con el III Premio a la Mejor Tesis Doctoral en Humanidades Digitales que otorga la Sociedad Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas y la Fundación BBVA. El premio, concedido hace seis meses, fue entregado hace unos días en una ceremonia “increíble y emocionante”.
Del recuerdo de la infancia a la red de investigación
Tal vez escondido en el subconsciente, el recuerdo de sus abuelos y el poder de los apellidos fueron la semilla de la que brotó la tesis de Ginzo. Pero el detonante para la realización del premiado trabajo fue una red de investigación, TecAnDaLi, conformada por distintos grupos, entre los cuales estaba el suyo de estadística y el Instituto da Lingua Galega (ILG). La cantidad de información desbordaba a la investigadora, pero se puso a trabajar con afán en la tesis dirigida por la directora del Centro de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia (CITMAga), Rosa Crujeiras.
“El objetivo era conseguir el mapa de regionalización de los apellidos de Galicia. Es decir, ser capaces de agrupar ayuntamientos por apellidos comunes. Conocer, por tanto, el comportamiento espacio-temporal de un apellido concreto para conocer su difusión”, explica la profesora ayudante doctora de la USC. A través del modelo que ella diseñó y propuso en su tesis, creó una biblioteca de software de código abierto para facilitar la reproducción de sus resultados y la aplicación de las técnicas desarrolladas al amparo de su trabajo final de doctorado. Esta iniciativa es, según explica Ginzo, una manera de mostrar la veracidad de su investigación, pero también de transferir su innovación a otras áreas de conocimiento.
El movimiento de la población a través de los apellidos
Lo que logra la investigadora de la USC, perteneciente también al CITMAga, es inferir información de los movimientos de la población a lo largo del tiempo. Descubrió, por ejemplo, que Galicia se puede dividir en cinco grupos según la regionalización de los apellidos. Y esas partes en las que se separa el territorio se aproximan a las divisiones eclesiásticas o diócesis existentes. “Esto sirve para relacionar y entender los antiguos condicionantes. En el pasado, debido a la propia orografía, las relaciones humanas solían limitarse a las personas más próximas. Estas regiones de apellidos que nosotros construimos son consecuencia de las relaciones estrechas que hay en el tiempo entre los pobladores de un determinado territorio”, explica la investigadora.
Otros de los puntos que pudo corroborar Ginzo en su tesis fue el éxodo rural. En Galicia, este fenómeno de migración hacia las áreas urbanas tuvo un fuerte impulso en los años 70 y se puede apreciar a través de la distribución de los apellidos. Es el caso de Outomuro, un toponímico característico de la provincia de Ourense y, más en concreto, del ayuntamiento de Cartelle. “La población nacida a principios del siglo pasado se establecía y vivía a lo largo de su vida próxima al ayuntamiento. Con el paso del tiempo salta a las ciudades y Outomuro, por ejemplo, aparece en Ourense y Vigo”, explica, haciendo alusión a la información que ella plasma nos sus mapas.
Sin embargo, esto no es una distribución propia ni única del apellido Outomuro. Sucede con muchos otros, incluido Ginzo, el de la propia investigadora. Es originario de A Pontenova, donde vivían sus abuelos, y su mapa de distribución se concentra en la Mariña lucense. Con el tiempo aparece en la ciudad de Lugo. “Mi apellido proviene del topónimo Xinzo que hay en A Pontenova pero el fenómeno de castellanización lo convirtió en Ginzo”, explica.
Trabajo de campo
El estudio de los apellidos no se limita a la realización de su tesis. La investigadora de la USC prevé continuar con esta línea de investigación y hacer un estudio aún más exhaustivo sobre la onomástica gallega. La semilla de esta inquietud también está en una historia personal, de nuevo vinculada con su ayuntamiento de origen. Durante una Navidad, y con la ayuda de sus padres, recorrió los cementerios de A Pontenova y fue fotografiando las lápidas. Eso le permitió trabajar no solo con los apellidos de las personas fallecidas, sino también con las fechas de nacimiento y muerte. Es decir, esto le permitió analizar una gran cantidad de datos a los que le aplicó sus técnicas estadísticas. Así, logró obtener el apellido más característico de cada una de las once parroquias de A Pontenova.
“La unidad mínima con la que trabajé en mi tesis fueron los ayuntamientos. Vistos los hallazgos que conseguí con ese trabajo de campo, la idea sería ir a un nivel de parroquia; un nivel micro”, apunta Ginzo. Con todo, es consciente de las dificultades que entraña este proyecto. Si en una aldea hay menos de cinco personas con un apellido, es muy fácil identificarlas, y eso está en el límite del secreto estadístico. Por tanto, aun está estudiando la viabilidad de esta línea de investigación.
Del estudio contemporáneo al histórico de los apellidos
Los datos, sobre los que se sustenta la tesis de Ginzo, son precisamente la gran limitación de su estudio. Trabajó con información extraída del censo de Galicia que cedió el Instituto Gallego de Estadística (IGE), con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y con los de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI), dado que en su tesis también se analiza la distribución de los apellidos en Asturias. “Trabajé con datos del padrón de 2011; de la gente que estaba viva en ese momento. Por ejemplo, mis abuelos ya habían fallecido. Te sientes limitada porque si hubiese tenido padrones o censos muy antiguos, como el de 1900, podría hallar información cultural y histórica muy relevante”, sostiene.
La tesis de Ginzo no es, por tanto, un colofón, sino un punto de partida. Combinando los recuerdos de la infancia, la colaboración familiar, el trabajo de campo y la investigación más estadística y cartográfica, la matemática lucense consiguió revelar a través de los apellidos cómo se mueve la gente; cómo se distribuye en el tiempo. Su premiado trabajo es de alguna manera un homenaje científico a sus abuelos. Aquellos que, sin estadística ni cartografía, eran capaces de reconocer con un solo apellido la distribución geográfica de su ayuntamiento. El mismo que logró Ginzo con maestría y con el aval indiscutible de la ciencia.
Referencia: Statistical Techniques in Geolinguistics. Onomastic Modeling (Publicado en Minerva, el repositorio institucional de la USC)















