Pintura dun animal na Cova de Eirós.
Arte rupestre.

Cova Eirós de Triacastela: las claves de una joya de la prehistoria de Galicia

Indicios del origen de la humanidad, del oso de las cavernas y la primera muestra de arte rupestre en Galicia hacen de este lugar un enclave único

En marzo de este año, casi dos años después del inicio del expediente, la Xunta reconoció la Cova Eirós de Triacastela (Lugo) como Bien de Interés Cultural (BIC). Aunque en el inicio del procedimiento la pretensión era la categoría de monumento, el valor añadido de su localización, reconocido en un informe favorable emitido por el Consello da Cultura Gallega (CCG), llevó a su categorización como yacimiento arqueológico.

El valor de Cova Eirós abarca muchos ámbitos científicos, desde el histórico hasta el antropológico, biológico o artístico. En su interior se encuentran rastros de fuegos de hace más de 180.000 años. Además, es la única cueva de la que se conoce la ocupación continuada del Homo Sapiens y el Homo Neanderthalensis.

Estos rastros, junto a las muestras de arte rupestre, que también son las más antiguas halladas en Galicia, suponen una muestra histórica de los orígenes de la humanidad. Por otra parte, la cueva es uno de los yacimientos paleontológicos más relevantes en el estudio del oso de las cavernas a nivel europeo.

A Cova Eirós dá novas claves sobre a vida dos últimos neandertais

¿Cómo es la cueva?

La cueva está situada a unos 780 metros de altitud sobre el nivel del mar, en la ladera norte del monte Penedo, en la sierra de Oribio. Su entrada tiene 2 metros de altura y 3,5 de ancho, pero un pequeño ribazo exterior de fuerte pendiente evidencia que en el pasado fue aún mayor. En la boca de la cueva se encuentra la principal concentración de hallazgos arqueológicos, aunque hay muestras a lo largo de toda su extensión.

Tras los siete primeros metros de recorrido, la cueva se estrecha durante los 15 siguientes, mientras que la altura decrece; termina por desembocar en una gran sala de 15 metros de largo y 5 de altura. En esta gran sala, junto a la galería este, se encuentran los 13 paneles de arte rupestre documentados, que condensan un total de 93 motivos.

Al fondo de la sala se abren dos galerías que discurren de manera paralela. La de izquierda (este) desemboca en un lago artificial, formado donde se hicieron las excavaciones paleontológicas de los 90. La de la derecha (oeste) discurre durante 70 metros antes de hacerse intransitable.

 

De los 93 motivos de la cueva, la mitad se corresponde con elementos pintados, seguido de los grabados y el uso de relieves naturales de la roca. El descubrimiento de las pinturas supuso la primera toma de contacto con el mundo simbólico de las personas que habitaron esta tierra hace 20.000 años, ya que, hasta el momento, no se había recogido ninguna evidencia.
Otro hallazgo interesante fue un colgante, elaborado a partir de un colmillo de un pequeño carnívoro, que evidencia la presencia humana en el noroeste peninsular desde alrededor de 26.000 años. También se hallaron otras muestras de la industria ósea en los niveles del Paleolítico: del superior se encontró lanza corta decorada, mientras que del Paleolítico medio fueron recuperadas numerosas herramientas líticas en guijarro y cuarcita.

Proyección y consecuencias

El presidente de la Diputación de Lugo, Darío Campos, anunció en enero la puesta en marcha de un proyecto museológico, cuyo objetivo es concienciar sobre la riqueza del patrimonio histórico, natural y cultural de las Sierras Orientales, así como crear una nueva red de atracción turística.

Por otra parte, como consecuencia del nuevo reconocimiento de Cova Eirós, todas las intervenciones o actividades arqueológicas que se pretendan realizar a partir de ahora deberán ser previamente autorizadas por la Dirección General del Patrimonio Cultural.

Se estudiará la construcción de una réplica de la cueva para divulgar su relevancia sin comprometer su conservación

Además, debido a la fragilidad y la conservación de pinturas y grabados, el acceso estará restringido a investigadores, especialistas, o personal autorizado para establecer las medidas que aseguren la preservación.  También será necesario llevar un registro de las personas que entren y de su tiempo de permanencia.

En base a la limitación del acceso, y para facilitar el conocimiento de la cueva, se estudiará la creación de una réplica, física o virtual, con el fin de garantizar la conservación de su imagen cara el futuro.

El procedimiento

El expediente para el reconocimiento como BIC se inició en 2017, y no fue resuelto hasta casi dos años después. Durante el proceso fueron clave los informes favorables emitidos por diversos organismos a nivel autonómico.

La Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia (ADEGA) expresaba el 20 de febrero su preocupación por la tardanza, e insistía en que la declaración debía ser inminente, para establecer zonas de protección que la defendieran de los posibles estragos de la actividad minera, como había pasado en otras cuevas del mismo conjunto arqueológico.

De esta manera, el reconocimiento de Cova Eirós como Bien de Interés Cultural garantiza la protección del yacimiento, así como del terreno que lo rodea, de cualquier tipo de actividad que pudiera ser dañina.

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