En los momentos más duros de la pandemia, cuando la incertidumbre dominaba el mundo, Laura Rodríguez y Martín Nogueira decidieron lanzarse a la aventura. Después de más de 10 años de experiencia construyendo y diseñando plantas de residuos, dejaron sus puestos de trabajo y fundaron Humara con el objetivo de ayudar a digitalizar el sector. “Nuestra experiencia nos demostró que para diseñar una planta había que hacer una serie de procesos muy manuales y repetitivos que no iban en la línea de las nuevas tecnologías”, explica Rodríguez. Tres años después, están a punto de lanzar su primer producto: un software que permitirá, a través de una serie de datos —tipo de residuo, capacidad y localización de la planta…—, optimizar el proceso de diseño y conseguir que la instalación sea lo más eficiente y competitiva posible.
“Lanzaremos el software a inicios de septiembre”, confirma Rodríguez. De todos modos, aunque están a tan sólo unos días de comercializar su producto, ya llevan desde el verano pasado haciendo pruebas piloto con empresas “líderes del sector”. La primera versión del software nace a raíz del feedback recibido por sus clientes, que en breves podrán disfrutar del producto con todas sus funcionalidades. “La economía circular es nuestra base. Queremos que nuestro software sea la punta de lanza de una serie de desarrollos que tienen que producirse en las plantas de tratamiento actuales para alcanzar los objetivos europeos”, añade la socia de Humara.

Según continúa explicando Rodríguez, su sofware consigue acelerar el proceso de diseño de las instalaciones, a veces muy costoso, manual y poco eficiente. Desde la empresa gallega aseguran que son capaces de reducir, en algunos procesos, un trabajo de cuatro semanas a tan sólo tres minutos. El secreto, según Rodríguez, está en el empleo de una tecnología que su sector se resiste a asumir y que, tal y como ella defiende, está aún muy atrasado. “Gracias a las nuevas tecnologías facilitamos la toma de decisiones en las fases tempranas del proyecto”, añade. Además, Rodríguez defiende que su producto se adapta fácilmente a las distintas variables que se introducen en el sofware. “Hacemos múltiples simulaciones de los escenarios que más convienen para el diseño de la planta. Se puede obtener de forma sencilla la huella de carbono y el consumo energético de la instalación. Además, nos adaptamos a los diferentes tipos de residuos porque no es lo mismo tratarlos en verano que en invierno”, puntualiza la fundadora de la empresa gallega.
Visión de futuro
Todas estas son las claves de Humara, desde donde son conscientes de la importancia de la economía circular. Sin embargo, para alcanzar los objetivos europeos, pero también los que reclama el propio medio ambiente, Rodríguez considera que queda mucho por hacer y mejorar en el sector del tratamiento de residuos. Tanto ella como sus dos socios tratan de aportar su grano de arena digitalizando al máximo posible las plantas de residuos que se diseñen a partir de ahora. “Es cierto que las empresas se están comenzando a poner al día, hay más concienciación y ya se habla de conceptos, como lo de sostenibilidad, de los que antes nadie hablaba. Sin embargo, queda mucho por hacer”, recalca Rodríguez. A pesar de que Humara actúa en el inicio mismo del proceso, cuando la planta de tratamiento tan sólo es una idea, desde la empresa gallega son conscientes de que los pasos también deben ir encaminados la cómo se produce el residuo y cómo se debe tratar, con el objetivo de acercarse el máximo posible al concepto de economía circular.

Por eso, alineándose con los ambiciosos objetivos europeos, Humara solo mira hacia el futuro. De momento siguen enfocados en sus primeros pasos, que siempre consisten en el desarrollo del producto. Pero los tres socios (Laura Rodríguez, Martín Nogueira y Víctor González), junto a los otros cinco empleados de la empresa, ya tienen nuevas metas. “Tenemos una visión muy agresiva y ambiciosa de lo que queremos alcanzar. Queremos ser el estándar que permita construir y operar más y mejores plantas para recuperar la mayor parte de los residuos en todas las partes del mundo“, señala Rodríguez. Pero este no es su único objetivo. También quieren empoderar los equipos de trabajo de las empresas para que pasen de realizar cálculos rudimentarios, como los que hicieron Rodríguez y Nogueira en esa década de experiencia, a aplicar la tecnología y agilizar su trabajo al máximo posible.
Rodríguez asegura que Humara está “en un momento muy bonito”. Sus ocho empleados están a punto de ver el resultado de los últimos tres años de trabajo: un software para optimizar el diseño de las plantas de tratamiento de residuos. “Después de mucho esfuerzo, vamos a lanzar el producto y podemos comenzar a vender a nivel europeo”, confirma la fundadora de Humara. Pero el equipo no quiere quedar aquí, sino abrir las fronteras y llegar a nuevos mercados. Una vez que superen la fase de desarrollo del producto, su objetivo es abrirse la nuevas empresas y clientes y, sobre todo, que el software llegue a todas las partes del mundo. “En Europa podemos ir a mejor o a peor, pero hay muchos lugares donde la gente no tiene acceso a muchos recursos y justo, ahí, la gestión de residuos es fundamental”, concluye Rodríguez.














