En nuestros platos de pescado o carne, en los postres o con las infusiones, el limón forma parte de nuestra cultura gastronómica. Es el fruto del limonero, uno de los árboles más importantes del mundo que tiene origen en Asia y llegó a Europa en la época de la Antigua Roma hace más de veinte siglos. Se trata de un alimento compuesto casi en su totalidad por agua junto con carbohidratos, fibra, vitaminas como la C, minerales como el potasio, el hierro o el zinc, ácidos como el cítrico y compuestos como los flavonoides. Un conjunto de elementos que le confieren propiedades antioxidantes que ayudan a prevenir el daño celular en nuestro cuerpo.
Pero en los últimos años el limón es presentado, sobre todo en las redes sociales, como un superalimento, el remedio contra todos los males, de los resfriados a la gota, pasando por la limpieza de toxinas de nuestro cuerpo si se consume en ayunas con agua caliente, o incluso para la prevención del cáncer.
«Cada temporada hay un alimento diferente que está de moda. Esto ocurrió con los aguacates y con los frutos secos, por ejemplo, se les atribuyeron propiedades que realmente no son tan relevantes o tan ciertas. Yo pienso que la moda del limón surge porque tradicionalmente fue un alimento que siempre estuvo presente tanto en nuestra dieta como en las creencias populares. Es decir, el limón era antiguamente el remedio para todo, para resfriados, para la conjuntivitis, para preservar los alimentos, para todo. Y esto, hoy en día, con los avances en la ciencia y en la tecnología alimentaria que se han producido, se está viendo que, efectivamente, no es tan cierto como se creía. Antes no teníamos los medios para confirmar nuestras creencias”, explica Nerea González, dietista y nutricionista graduada en la Universidad de Santiago de Compostela.
Mitos con sabor agrio
La lista de mitos que giran alrededor del limón y que nos presenta la científica de la USC, es enorme. Para comenzar, Nerea desmiente que el limón ayude a adelgazar ya que lo que se hace realmente, afirma, es dejar de consumir muchos otros alimentos, como ocurre en la llamada dieta de la limonada. Prosigue negando que sea un alimento “detox”, es decir, que elimina las toxinas de nuestro cuerpo, y nos recuerda que los encargados de hacerlo son únicamente nuestros riñones y nuestro hígado, en ningún caso el consumo de un alimento en concreto.
La dietista del campus de Lugo nos asegura también que no ayuda a prevenir los resfriados, como es costumbre pensar. «Lo que pasa es que el contenido en vitamina C tanto del limón como de otras frutas o verduras que incluso pueden tener más vitamina C que el limón, ayuda a que nuestro sistema inmune esté activo y saludable. Por lo tanto, al tener un sistema inmune más activo y más saludable, somos más fuertes frente al contagio de otras enfermedades. Pero esto también es cierto para el brécol o los pimientos», insiste.
Tampoco es diurético sino que simplemente ayuda a que bebamos más agua con un sabor agradable y particular. Por último, no es cierto que ayude a prevenir el cáncer y tampoco es la solución para el estreñimiento ya que en un zumo de limón, la fibra de esta fruta se ha eliminado.
«Está demostrado que tanto la vitamina C, como los flavonoides, como algún tipo de ácidos que contiene el limón, pueden tener propiedades antibacterianas, antitumorales e incluso antivirales. Lo que ocurre es que esto está demostrado utilizando cantidades muy elevadas de estas sustancias, tanto del limón como de otras frutas. Hoy en día no hay evidencia científica que nos permita decir que estos efectos también son posibles con el consumo normal de estos alimentos», afirma.
Los peligros de un consumo excesivo
«Todas las creencias que presentan el limón como un superalimento son falsas. La inclusión del limón en nuestra dieta debe ser únicamente porque nos gusta este alimento y porque nos gusta consumirlo». Así de determinante es Nerea González cuando repasamos algunas de las recomendaciones que aparecen a menudo en nuestra pantalla del ordenador o del téléfono móvil.
La dietista-nutricionista de la USC, nos alerta también de que un consumo excesivo de limón o de alimentos ácidos, en general, puede afectar al esmalte de nuestros dientes favoreciendo la sensibilidad o incluso la aparición de caries. A nivel estomacal, puede generar molestias y favorecer la aparición o el empeoramiento de la gastritis.
«Las propiedades beneficiosas que se le atribuyen al limón, no son por el limón en sí mismo, sino por los compuestos que presenta como la vitamina C, el ácido cítrico o los flavonoides. Esos compuestos están presentes no solo en el limón, sino también en todas las verduras y, casi en general, en todas las frutas. Por lo tanto, el consumo únicamente de limón no va a ofrecer ningún beneficio a nuestra salud. Alimentarnos únicamente de un tipo de alimento y mucho menos restringir el consumo natural de alimentos por seguir algún tipo de dieta, de moda o de mitos, no es saludable. Lo que tenemos que hacer es incluir una gran variedad de alimentos en nuestra dieta y si tomar una limonada nos hace sentir bien, si creemos que nos va a ayudar a mejorar nuestra salud, pues no hay problema. Lo correcto es alimentarnos en base a lo que nos hace sentir bien no solo a nivel físico, sino también a nivel sentimental y mental”, concluye.














