Queen Mary

El 'Queen Mary', atracado en el Puerto de Vigo en septiembre de 2012.

El tráfico portuario se apunta a la reducción de emisiones

Un proyecto coordinado en Galicia prevé rebajar hasta un 35% la contaminación en el entorno de los puertos

Mucho se habla de la contaminación que provocan los coches y mucho menos de la que genera la actividad portuaria.  Aunque el tráfico marítimo es el menos contaminante que el terrestre, un artículo publicado en el New York Times asimilaba la contaminación atmosférica provocada por un solo gran buque mercante, como un carguero o un crucero, a la de 350.000 vehículos, y calculaba en 3.000 veces superior los niveles de lodos y sulfuros de estos combustibles con respecto a la gasolina. Para reducir las emisiones, el Puerto de Vigo se ha sumado a un proyecto de investigación liderado por empresas gallegas que prevé una reducción de los niveles de contaminación de hasta el 35%.

Se trata del proyecto Tefles, en el que trabajan las empresas gallegas Inova y Vicus junto a otras entidades de Alemania, Turquía, Francia, Reino Unido y los Países Bajos. Su objetivo consiste en el desarrollo de tecnologías en buques y puertos que minimicen el impacto medioambiental del transporte marítimo mediante la reducción de las emisiones de óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas finas.  Así, se pretende rebajar el tiempo de viaje y el consumo de gasolina y, en consecuencia, los gastos y las emisiones contaminantes, tanto en ruta como en las operaciones de entrada al puerto y de carga y descarga.

Un sistema de limpieza de gases eliminará azufre y nitrógeno en el escape del motor principal

El proyecto se centra en dos aspectos principalmente. El primero, el desarrollo de un sistema de limpieza de gases de escape de los buques capaz de eliminar el azufre y nitrógeno casi en su totalidad a la salida del escape del motor principal. Cabe recordar que los buques normalmente consumen fuel, un tipo de combustible no destilado que genera mayores emisiones que, por ejemplo, el diésel empleado en vehículos en tierra. Este sistema novedoso fue construido durante el proyecto e instalado en un buque para su validación.

La segunda gran consecución del proyecto consiste en el desarrollo de un modelo numérico para poder simular cualquier buque en operación (planta propulsora y auxiliar) y determinar consumos, emisiones y rendimientos. El modelo es capaz de reproducir la marcha libre del buque, la maniobra y la estancia en puerto, para evaluar su impacto en las emisiones globales del buque. Con los resultados económicos de este análisis se puede informar a armadores y Administraciones sobre cuáles son las mejores tecnologías según un índice de coste-eficiente para reducir emisiones. Por ejemplo: es posible evaluar cómo equipar mejor un barco para navegaciones en las nuevas zonas de control de emisiones indicadas por la Unión Europea y la Organización Internacional Marítima (IMO).

Otro proyecto permitirá apagar los motores de los buques durante su estancia en puerto

El sistema ha sido presentado por el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Ignacio López Chaves, en el Seminario Tecnologías y modelos de análisis de eficiencia energética y reducción de emisiones. Su desarrollo forma parte del VII Programa Marco de la Unión Europea, y comenzó hace tres años con un presupuesto superior a los tres millones de euros, de los que dos son aportados por la Unión Europea.

El sistema Tefles no es el único que permitirá la reducción de emisiones. El Puerto de Vigo trabaja  en un sistema que permitirá el suministro eléctrico de aire caliente y frío a los buques a través de un contenedor de gas natural, lo que les permitirá apagar sus motores durante su estancia en puerto. El proyecto Green Port Energy Center (GPEC), que se empezará a aplicar en Vigo a finales de 2014, lo desarrolla un consorcio liderado por Internaco y formado por cinco empresas (Key Plan, Vicus DT, Inabensa, Emenasa e Inova) y tres organismos de investigación: el Campus del Mar, el Instituto Tecnológico de Matemática Industrial (del Campus Vida, de la Universidad de Santiago) y Apet.

La calibración del prototipo se está realizando en el buque Sarmiento de Gamboa, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El proyecto tiene una duración de tres años y cuenta con un presupuesto de 1,8 millones de euros, de los que 913.000 corresponden a una subvención de la Unión Europea a través de las ayudas FEDER Innterconecta.

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