Panorámica de O Invernadeiro. Foto: parquesnaturais.xunta.gal.
Panorámica de O Invernadeiro. Foto: parquesnaturais.xunta.gal.

O Invernadeiro: el placer de sentir el silencio

El ruido puede ser muchas cosas. El acelerador cargado de decibelios de una moto que nos sobresalta por la calle, la falta de civismo de quien llena de basura el monte y las playas o las agresiones al paisaje son sólo algunos ejemplos. Para bien, el Parque Natural de O Invernadeiro se mantiene, por ahora, a salvo de todo esto. Es difícil encontrar en un país caracterizado por la dispersión de la población un terreno tan amplio sin huella del ser humano. Por lo menos en apariencia, ya que desde hace mucho el hombre aprovechó estos terrenos para la caza y el pastoreo.

Todo O Invernadeiro es una única finca de 5.722 hectáreas y de titularidad pública

La ausencia de ruido llega también a la gestión de este espacio en el país del minifundismo. Todo O Invernadeiro es una única finca, tal y como destaca el decreto de 1997 por lo que se declaró parque natural. Son 5.722 hectáreas de titularidad pública, posiblemente la mayor superficie continua de este tipo existente en Galicia, que facilitan en gran medida su gestión, y ubicadas en su totalidad en el término municipal de Vilariño de Conso.

Es, por tanto, un caso excepcional en el monte gallego. Sin embargo, no se libró de las repoblaciones forestales del franquismo (en este caso, de pinos) y pasó a ser propiedad de Papelera Española en el año 1949. Así, aún se conservan algunas de las casetas de las instalaciones de la empresa. En 1979, un enorme incendio destruyó gran parte de las plantaciones (se estima que más de 4.000 hectáreas) y acabó desembocando en la venta de los terrenos a la Xunta en 1984. Se declaró primer refugio de caza y pesca, y en 1997, como parque natural.


Hoy, los montes están surcados por valles y ríos que van a dar sus aguas al Sil, que discurre al norte de estas sierras. Así, podemos ver diversos ecosistemas que van desde los picos más altos, que superan los 1.500 metros de altura, hasta valles frondosos con vegetación caducifolia. A pesar de la importante altitud, las pendientes son suaves y las cumbres redondeadas, lo que facilita en gran medida recorrer la zona.

Su situación geográfica convierte también a O Invernadeiro en un hermoso ejemplo de mestizaje. Debido a su altura, se ve influido aún por el clima oceánico pero, al mismo tiempo, ofrece también trazos propios de un espacio continental. Así, las precipitaciones son abundantes (alrededor de los 2.000 l/ m2 al año), y parte de ellas en forma de nieve, los inviernos fríos, con mínimas que llegan a los -10º C, y veranos suaves, pero secos, lo que le dan también un matiz mediterráneo a su particular clima.

La flora de O Invernadeiro

Los colores que van cambiando con las estaciones son un regalo para la vista. En primavera, la vida brota en las montañas después del duro invierno con el violeta de los brezales y el amarillo de la flor del tojo. El verde de los valles llena el verano y, al llegar el otoño, estos bosques caducifolios tiñen el paisaje de marrón. Y de nuevo, llega el invierno con la nieve que resiste durante meses en las cumbres más altas. Y todo vuelve a comenzar.

La fauna

Al estar liberados de la presión humana, todos los eslabones de la cadena trófica conviven en armonía dentro de los límites del parque. Lobos, corzos, ciervos, cabras montesas, martas, armiños, tejones o jabalíes se mueven a lo largo del terreno, mientras desde arriba vigilan decenas de especies de águilas, halcones, búhos o perdices.

Es habitual ver corzos, ciervos y cabras montesas por los montes de O Invernadeiro. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.
Es habitual ver corzos, ciervos y cabras montesas por los montes de O Invernadeiro. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.

Solicitud para la visita

Hoy, para visitar este parque es preciso solicitar una autorización al Servicio de Conservación de la Naturaleza, que limita los accesos a 30 personas en los días laborables y a 50 en los sábados, domingos y festivos, la parte de las actividades didácticas e investigadoras que suelen desarrollarse en este territorio.

Es una medida sobre la que hay debate, ya que algunos expertos abogan por una gestión en la que se abra la puerta al desarrollo de actividades agroganaderas en el interior del parque para conseguir un mejor equilibrio entre conservación y presencia humana.

Las cumbres y las laderas de Ol Invernadeiro van cambiando de color a lo largo del año. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.
Las cumbres y las laderas de Ol Invernadeiro van cambiando de color a lo largo del año. Foto: parquesnaturais.xunta. gal.

Una vez conseguido el permiso, los visitantes pueden disfrutar de varias rutas (Ruta do Valdeirexa ou dos Cercados, Ruta das Troitas, Ruta da Ortiga, Ruta da Corga ou do Depósito, Ruta da Auga e Ruta da Aceveda, adaptadas a todos los tipos de caminantes. Además, Turismo de Galicia ofrece paquetes turísticos (la información puede descargarse en formato PDF en este enlace) tanto a pie como en bicicleta.

Hace falta tener en cuenta siempre las indicaciones y limitaciones propias de los parques naturales: sólo se puede aparcar y circular en las zonas habilitadas, y siempre a velocidad moderada; está prohibido arrancar y dañar flores y plantas y molestar a la fauna. Además, debido a la extensión del parque, es preciso llevar el equipamiento idóneo, y tener el teléfono móvil con la batería cargada. Del mismo modo, hace falta llevar una bolsa para no dejar ningún tipo de basura en el entorno.

Permisos

Para visitar el Parque Natural, es necesario un permiso expedido por escrito por el Servicio de Conservación de la Naturaleza de Ourense.
Teléfono: 988 386 376 – 988 386 029 (laborables de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas).
E-mail: servizo.conservacion.natureza.ourense@xunta.es.

Más información sobre O Invernadeiro en el portal de Parques Naturales de la Xunta de Galicia, en este enlace.

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