La ciudad de los ciudadanos

La transformación de la estructura urbana de Pontevedra que se inició en 1999 ha permitido en poco más de una década consolidar un modelo de ciudad que la ha convertido en un referente nacional e internacional. Parecía imposible pensar entonces en el éxito de un proyecto que no sólo ha cambiado la cara del casco urbano de la ciudad sino que también ha conseguido impactar en la vida diaria de sus habitantes. La recuperación de espacios públicos, la peatonalización de las calles, la eliminación de barreras arquitectónicas y el saneamiento integral de la ciudad son medidas que por sí solas ya habrían obtenido resultados importantes, pero que combinadas han dado como resultado un cambio radical en la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad.

pontevedra ponte

Las ideas del pensador y psicopedágogo italiano Francesco Tonucci sirvieron de inspiración para desarrollar un proyecto urbano que coloca a las personas, en general, y a los niños, en particular, como los grandes beneficiarios de las reformas acometidas en las infraestructuras y el mobiliario urbano. Cualquier persona que pasee hoy por la ciudad se encontrará con espacios públicos más amplios, calles más limpias en las que los coches han dejado de ser los dueños absolutos y facilidades de todo tipo para que la ciudad haya dejado de ser un territorio hostil para niños, discapacitados y ancianos.

Una de las prioridades del proyecto es que la rehabilitación del casco urbano de Pontevedra no fuese en detrimento de la actividad económica, especialmente del pequeño comercio, sino que al contrario la potenciase. La política de peatonalización de muchas calles ha dado como resultado un cambio notable para los comerciantes al darle la posibilidad a los ciudadanos de acceder de forma más sencilla a estos establecimientos, así como mejorar su visibilidad. El resultado ha sido una revalorización de los establecimientos. De forma paralela se ha llevado a cabo una política de generación de suelo industrial en el entorno de la ciudad para favorecer la implantación de nuevas industrias.

La ciudad reúne premios internacionales desde que impulsó un nuevo modelo

A lo largo de estos años, numerosos premios han reconocido la transformación que se ha llevado a cabo en Pontevedra. Entre ellos merece destacarse el Premio Nacional da Cultura Galega, concedido a la ciudad en 2008 por parte de la Xunta de Galicia. Pero los reconocimientos han llegado tanto dentro como fuera de la comunidad autónoma. En febrero de 2015 el alcalde de la ciudad, Miguel Anxo Fernández-Lores recogía en Dubai el premio concedido por este emirato y por la agencia ONU-Habitat a Pontevedra para premiar por su modelo de ciudad “centrado en las personas”. Sin duda que Pontevedra se ha convertido en un modelo exportable para ciudades de todo el mundo que tratan de recuperar la ciudad para sus habitantes de una forma similar a la que se ha conseguido en este rincón del sur de Europa. El año pasado, además de este premio, el modelo urbano de Pontevedra obtuvo otros dos en el ámbito internacional, que fueron entregados en Nueva York y Hong Kong.

Cuando un teórico tan importante y con el reconocimiento internacional que tiene Francesco Tonucci califica como un modelo a seguir en su propio país, Italia, lo que ha ocurrido en Pontevedra es inevitable pensar que algo especial ha tenido que suceder en una ciudad donde las personas han vuelto a ocupar el espacio en la ciudad que nunca deberían de haber perdido. Pero en un proyecto de este tipo el trabajo nunca se detiene y, además de conservar y mejorar lo que se ha hecho, en la ciudad ya se está trabajando en retos como extender el modelo del casco urbano a las quince parroquias rurales del municipio. Una vez más, los propios ciudadanos serán la clave para conseguir que este objetivo vuelva a alcanzarse.

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