Islas de A Coruña: viaje por los rincones ocultos en medio del mar

De Ortigueira a Arousa, pasando por las Sisargas o A Creba: ¿conoces todos los secretos de los islotes en el litoral coruñés?

El litoral de la provincia de A Coruña, entre la orilla norte de la ría de Arousa y Estaca de Bares, está dominado por costas agrestes y muy expuestas a la bravura del Atlántico. Es un recorrido de casi 1000 kilómetros de entrantes y salientes, donde la tierra y el mar se fusionan constantemente formando cabos y estuarios. Y en algunos casos, la geología y las subidas y bajadas del nivel del mar permiten que hoy podamos disfrutar de pequeños islotes que guardan historias muy interesantes.

Ninguno de ellos está habitado hoy de forma permanente, pero fueron muy relevantes en el pasado para la vida cotidiana de las comunidades próximas a ellos. Y aun hoy mantienen la fascinación que suelen generar estos enclaves rodeados por el océano. Son espacios con un notable interés natural y cultural. Con todo, algunas de ellas siguen siendo detengo privado para sus propietarios. Aquí recorremos las islas más destacadas en el litoral coruñés:

Isla de San Vicente (Ortigueira)

Vista da illa de San Vicente, co cabo Ortegal ao fondo. Foto: Céltigos/ CC BY-SA 3.0.
Vista de la isla de San Vicente, con el cabo Ortegal al fondo. Foto: Céltigos/ CC BY-SA 3.0.

Este islote, que alcanza en su punto más alto más de 50 metros de altura, está muy cerca de la playa de Morouzos (tanto que en las mareas más bajas se puede acceder a ella a través de un banco de arena). Tiene un importante valor natural en el contexto de la ría del Ladrido y, según destaca el Instituto Geológico y Minero de España, en ella pueden observarse surgencias de ofiolita, con una secuencia de esquistos verdes datados en alrededor de 400 millones de años.

En el 2016, la isla, protegida por varias figuras como la ZEC, la ZEPA y la Red Natura, alcanzó protagonismo en los medios al salir al mercado durante unas semanas, lo que generó un importante debate en la zona. Los Teijeiro, la familia propietaria, pusieron un anuncio en el que vendían la isla por 4 millones de euros, junto al Pazo de Brandariz, valorado en 2,5 millones. Poco tiempo después, se retiró el anuncio.

En San Vicente hay restos de una antigua casa de labranza, y según algunas fuentes, como el historiador local Julio Dávila, podría haber vestigios de un monasterio y otras fortificaciones medievales.

Illas Sisargas

Foto: Concello de Malpica.
Foto: Concello de Malpica.

Las Sisargas, a menos de un kilómetro del cabo de Santo Hadrián, en Malpica de Bergantiños, son las islas más relevantes de la costa coruñesa, junto a Sálvora. Es un archipiélago conformado por la Sisarga Grande, la Sisarga Chica y la Malante. Alcanza más de 90 metros de altitud cerca del faro de la Sisarga Grande, automatizado desde comienzos del siglo XXI, y que hoy sigue alumbrando una buena parte de la Costa Ártabra y la Costa da Morte. Es uno de los faros más antiguos de Galicia, erigido alrededor de 1850, y fue remodelado en 1912. Además de los edificios del faro, hay vestigios de la actividad humana en el pasado, como la ermita de Santa Mariña.

En lo referente a la naturaleza, cobijan una importante presencia de aves, algunas de ellas muy poco habituales en Galicia, y también destacan algunos endemismos de subespecies de clavelina de mar (Armeria maritima), así como de la Rumex rupestris (labaza de ribera).

Es posible visitar las Sisargas a través de los viajes organizados por empresas como Buceo Malpica. La isla de mayor tamaño cuenta con un pequeño embarcadero, del que parte un sendero que lleva hasta el faro, pasando por la ermita en ruinas.

Islas Lobeiras

Foto: Pampuco / CC BY-SA 4.0.
Foto: Pampuco / CC BY-SA 4.0.

Si las Sisargas marcan el comienzo desde el norte de la Costa da Morte, las Lobeiras demarcan este tramo de agreste litoral por el sur. Al abrigo del cabo Fisterra, en la amplia bahía limitada por el Finis Terrae y el macizo granítico del Pindo, dos agrupaciones de islotes, Lobeira Grande y Lobeira Chica. El origen del topónimo no está claro, aunque se alude a la opción de que se deba a la gran presencia en el pasado de lobos marinos.

En el mayor islote está uno de los faros más fascinantes de la zona, en el que se ha barajado recientemente su habilitación como restaurante. Hoy la instalación está automatizada, pero en los primeros años después de su puesta en marcha, en 1909, los operarios vivían en la isla durante buena parte del año. El faro, principal emblema de estos islotes, se construyó a comienzos del siglo XX para reducir la gran siniestralidad marítima en la zona, debido a los muchos bajos rocosos que se convertían en una trampa para los buques. Tiene un pequeño embarcadero, al que es posible acceder a través de viajes privados como el que ofrece el Taximar Robinson da Lobeira.

Isla de A Creba

Illa da Creba. Foto: Google Street View.
Illa da Creba. Foto: Google Street View.

En la orilla norte de la ría de Muros y Noia, muy cerca de la Punta Uhía, se sitúa la isla de A Creba. El enclave tiene una relevante historia a sus espaldas, ya que se cree que en ella hubo una ermita en la que se celebraban importantes romerías para las comunidades de la zona. Y hay también una buena cantidad de leyendas sobre ella, como la que alude al refugio de piratas.

Desde hace bastantes décadas, la isla es objeto de un continuo debate sobre su propiedad. En ella hay un edificio, erigido sobre las ruínas de la ermita medieval, y una hinca que pertenece a una familia compostelana, que también construyó un embarcadero y un dique que acabó siendo paralizado por no tener licencia. Pero el vecindario de la zona reclamó en repetidas ocasiones a devolución del enclave.

Sálvora

Vista de Sálvora desde Carreira e Aguiño. Foto: Lmbuga / CC BY-SA 3.0.
Vista de Sálvora desde Carreira y Aguiño. Foto: Lmbuga / CC BY-SA 3.0.

En la boca de la ría de Arousa, y como parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, Sálvora recibe a quién entra cara uno de los estuarios más importantes de la península ibérica. Pertenece al ayuntamiento de Ribeira, y estuvo en manos privadas hasta 2007, cuando la compró el Gobierno español a través del Ministerio de Medio Ambiente. Su extensión es de unas 250 hectáreas. Como forma parte del Parque Nacional, para visitarla hace falta tramitar la solicitud necesaria para cumplir con los cupos de visitas, además de reservar el viaje en alguna de las empresas que ofrece transporte hasta el lugar.

Fue, además, una de las pocas islas gallegas, junto a Arousa, A Toxa, Ons, Sálvora, Cíes o Toralla, que estuvo habitada de forma estable hasta hace pocas décadas. Pero su historia se remonta mucho más atrás, siendo objeto de interés desde, por lo menos, la Edad Media.

Acogió instalaciones de salazón, explotaciones agrícolas y ganaderas que acabaron generando asentamientos regulares en la aldea de la isla, que hoy aún es visitable en algunas de las viviendas restauradas. Uno de los episodios más conocidos de su historia es el del naufragio y heroico rescate del Santa Isabel en 1921.

Hace falta destacar, del mismo modo, otros islotes y surgencias relevantes desde el punto de vista natural y cultural, como los de los castillos de Santo Antón (A Coruña), Santa Cruz (Oleiros), San Pedro (A Coruña), Santa Comba (Ferrol), Sagres, Vionta o A Rúa (Arousa).

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