Las cabañas de Enoturismo María Manuela en Boqueixón
Las cabañas de Enoturismo María Manuela en Boqueixón

Enoturismo en la Ribeira do Ulla: dormir en un bosque con vistas a viñedos

Por Boqueixón pasan dos vías de peregrinación, y aquí existe un complejo turístico único para pasar la noche en una cabaña y el día rodeado de uvas de albariño

Dormir en un árbol y al lado de viñedos de albariño. Este es el curioso proyecto que se desarrolló en Boqueixón, y en el que dieron un paso más allá con respeto a las cabañas hotel que ya existían en Galicia. Esta experiencia en medio de un bosque es la  primera de este tipo que se hace en territorio español.

Este innovador complejo turístico consiguió para su construcción el apoyo de fondos del programa Leader, gestionados a través del Grupo de Desarrollo Rural Tierras de Compostela. En total fueron 175.000 euros, lo que supone el 44 % del coste total del proyecto, que permitieron construir seis cabañas de madera integradas en el paisaje, con capacidad para alojar la 18 personas.

Enoturismo María Manuela comenzó cuando recibieron en herencia de los abuelos maternos de Adriana Rodríguez unas hincas en las que comenzaron a plantar vides de albariño. Compraron también otros terrenos anexos en los que había una  carballeira, además de castaños, pinos y otros árboles. Cuando comenzaron la  talar los árboles, les dio tanta lástima, que decidieron pararlo y pensar que hacer con un lugar tan hermoso. Fue entonces cuando idearon la posibilidad de construir unas cabañas en los árboles, pero mezclando el mundo del vino. Al tratarse de suelo rústico, estuvieron trabajando durante 3 años en un plan especial, que tuvo luz verde hace poco y que está aún arrancando.

Unha das cabanas diante das vides de albariño
Una de las cabañas delante de la vides de albariño

El primero que hicieron fueron seis cabañas, que llevan nombres de árboles y que inauguraron el pasado mes de noviembre. También están finalizando la recepción, que piensan inaugurar ya en los próximos días. Su objetivo es lo de promover un turismo especializado en las zonas de producción vinícola, tratando de dar a conocer desde dentro el mundo del vino. Nos terrenos en los que se construyó este nuevo alojamiento turístico existe una plantación de albariño amparada por la denominación de origen Rías Baixas. Además, en una segunda fase está prevista la construcción de una bodega de producción donde se elaborará el vino de la propia finca. Cuentan también con un permiso para edificar otras seis cabañas más, aunque la bodega va a ser el punto principal de este complejo, y esperan tenerla en funcionamiento a finales de este año o comienzos del que viene.

De momento lo que hacen es vender la uva que sale de las suyas hincas de producción a Mar de Frades, pero cuando tengan la bodega piensan sacar su propia marca de vino, que se va a llamar María Manuela en la honra de la bisabuela y de la abuela de Adriana Rodríguez. “Para nosotros es una forma de recordarlas y de homenajear la estas mujeres del rural que llevaron una vida muy sacrificada. Por eso la imagen del luego es una mujer nueva”.

De estas hincas de más de siete hectáreas sale un vino más ácido y menos doce del que se puede encontrar en el Salnés, por lo que le de la algo más de acidez al producto final. La uva tiene una maduración más tardía, por lo que se recoge una semana después que en otras zonas de albariño. La zona donde están estas vides de María Manuela se conoce cómo a Ribeira do Ulla. Se trata de un lugar en auge para plantar albariño. “Es una tierra muy pobre, y la uva, cuanto más pobre sea la tierra, mejor sale.  Dase la circunstancia de que en las nuestras hincas se cruzaron las placas  tectónicas, y en la superficie tenemos la placa  tectónica más antigua. De hecho, de aquí sacaron un  monolito para el museo del vino de Galicia por esta curiosidad”.

En las más de siete hectáreas de este complejo han plantado albariño de la ribera del Ulla que destaca por su acidez

El objetivo de esta iniciativa fue lo de ofertar un servicio diferenciado a través de una arquitectura singular, poniendo en valor una zona rural de gran belleza, por la que discurren dos vías de peregrinación, además de fomentar actividades de carácter lúdico-recreativas en contacto con la naturaleza.

Ahora mismo, los que van ata las cabañas solo pueden dar paseos por las vides o dormir mirando a los viñedos. A partir de la apertura de la recepción, van a hacer una  vinoteca donde se  poidar dar un paseo por las denominaciones de origen gallegas, además de hacer, cuando venga la primavera y el verano, catas y experiencias dirigidas al mundo del vino, como visitas guiadas o mismo participar en la próxima vendimia. “Aquí viene mucha gente de ciudad a vivir esta experiencia. Las vendimias son muy duras, por lo que trataremos de que la gente participe durante unas horas, para salir de aquí con esa sensación de haber pasado un tiempo entre vides”, concluye Adriana Rodríguez de Enoturismo María Manuela.

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