Fragas do Eume
Imagen de un regato en las Fragas do Eume. / J. Branas

La industria de la vida

En una tierra generosa en recursos naturales como Galicia, tanto en tierra como en mar, no puede ser casualidad el desarrollo de empresas, grupos de investigación y centros públicos que han hecho de las ciencias de la vida su campo de desarrollo. Más extraño es que hasta 2010 ningún esfuerzo lograse aunarlos en un proyecto común para pensar y actuar en conjunto. Ese año nació Bioga, el cluster tecnológico empresarial de la biotecnología gallega, que desde entonces no ha parado de crecer. Es posiblemente el más claro exponente de la importancia de un sector que aglutina ya el 60% de la producción científica gallega, aunque volcada en más de un 90% al mercado internacional.

Carme Pampín
Carme Pampín

2014,  Año de la Biotecnología en España, lo ha sido también el de la consolidación de Bioga, que ejerció de anfitriona en el principal evento internacional del sector, BioSpain, celebrado en septiembre en Santiago, y que ha contemplado el ingreso en sus filas de otro gigante como Zeltia. Son ya 45 las empresas asociadas, que facturan cada año 56 millones de euros y dan trabajo a medio millar de personas, un 60% de ellas titulados universitarios y doctores. “El objetivo es posicionarnos como referente en Galicia y en el Estado, y creo que lo estamos consiguiendo”, asegura su presidenta, Carme Pampín.

Nacida como heredera de una Plataforma de la Biotecnología que no llegó a cuajar, sus promotores pronto fueron conscientes de la existencia de suficiente masa crítica para promover una asociación que parte de la industria pero que también une a universidades, spin-offs, centros de investigación, fundaciones hospitalarias y organismos públicos. En Bioga están representados todos los grandes colores de la biotecnología: la roja, que se aplica en procesos médicos; la blanca o industrial; la verde, relacionada con los procesos agrícolas, y la azul, de los ambientes marinos y acuáticos. El 34% de sus socios están vinculados a la investigación, el 23% al sector agroalimentario y el 20% a la salud. El resto trabaja en ámbitos como la nanobiotecnología, la industria farmacéutica o el medio ambiente.

Las ciencias de la vida generan ya el 60% de la producción científica de Galicia

Con el Campus Vida, Zeltia y Lonza Biologics Porriño como puntas de lanza, el cluster ha dejado de ser una agrupación incipiente para exhibir su indiscutible potencial. Con todo, la gran mayoría de las empresas del Cluster Tecnolóxico e Empresarial das Ciencias da Vida, nombre oficial de Bioga, son compañías de pequeño formato que se dedican de una forma u otra a  aplicaciones tecnológicas que, mediante la utilización de sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados, crean o modifican productos o procesos para usos específicos. Es esa la definición que se consensuó a la biotecnología en el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992.

El cluster ofrece un panorama fiel de la diversidad de campos que abarcan las empresas del sector en Galicia. Algunas desarrollan servicios que sirven para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades (Ebiotec), otras se dedican a investigar y producir ingredientes funcionales como los probióticos (Bialactis), hay productos que previenen enfermedades o plagas en cultivos agrícolas (Deroceras) y algunas que se han especializado en recursos humanos (In Out Consulting).

Lonza
Instalaciones de Lonza Biologics Porriño. / Lonza

AMSlab, surgida en el campus de Lugo, de la Universidad de Santiago, hace análisis de productos por espectometría de masas, y se ha diversificado hacia los sectores textil, alimentario y farmacéutico. Es la empresa de referencia en los controles de calidad de Inditex. El producto estrella de Nanogap son nanopartículas metálicas de oro y plata con aplicaciones en electrónica y materiales. Y el de Biovía, un dispositivo que permite medir la contaminación a través del musgo.

A partir de Bioga nacen otras asociaciones como CosmetInnova, la unión de cinco empresas gallegas para desarrollar productos de cosmética de mayor actividad biológica y efectos beneficiosos a partir de especies vegetales. Ahí está Hifas da Terra, que cultiva setas para obtener productos de biomedicina. O Glecex, primera empresa española dedicada a la separación y aislamiento de antioxidantes producidos por las plantas para aplicarlos a la industria farmacéutica, agroalimentaria y cosmética. “Esperamos obtener el primer agente preservante con certificado ecológico”, avanza José Manuel López Vilariño, uno de sus creadores.

“Lo que tratamos de hacer con todo este potencial es dinamizar el sector y romper las barreras que nos estaban limitando”, explica la presidenta del cluster. “Lo hacemos con actividades de networking, financiación y formación”. Algunas que se han convertido en todo un acontecimiento para el sector, como BioSpeed Dating, Bio Investor Day, Bioalmorzos o los premios Bioga, que se entregan este 12 de diciembre en Lonza Biologics, ganadora del premio a la Empresa Más Competitiva en 2013.

Todo este mosaico de pequeñas y grandes, de empresas y centros de investigación, de tierra y mar, de medicina y de agricultura, de público y privado, es el que dibuja un sector gallego que se ha situado ya entre los cinco primeros de España. Natural como Galicia y diverso como la vida misma.

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