La tecnología dobla el pulso a la crisis del ladrillo

Instalaciones de Prosistemas. Nave industrial.
Imagen de las instalaciones de Prosistemas en Porriño.

Contra la crisis, innovación. Aunque sea la madre de todas las crisis, la del ladrillo, que se ha llevado por delante en su caída todo un  modelo productivo. Pues cuando todavía quedaba lo peor, en el año 2008, una empresa gallega instalada en Porriño (Pontevedra) facturaba cinco millones de euros. Cerró 2012 con casi el triple, 14 millones, cifra que espera mantener a la conclusión del presente ejercicio. De 40 trabajadores ha pasado a 70, y del mercado nacional, al de Europa y el resto del mundo. Toda una paradoja con una explicación de tipo tecnológico: “La clave está en el I+D+i”.

Es la conclusión de César Pazos, director de marketing y responsable de la estrategia de la empresa, dedicada a la elaboración de pavimentos. “Destinamos el 4% de nuestro prespuesto a innovación tecnológica, a poner en práctica el conocimiento aplicado”, continúa. Gracias a eso, Prosistemas, como se llama la compañía, ha logrado contratos con importantes multinacionales para instalaciones logísticas y comerciales.

Este viernes, Prosistemas presentó en sociedad las claves de su éxito. Lo hizo en un acto en el que participó el profesor de Economía Financiera de la Universidad de Vigo, Francisco Xavier Martínez Cobas, y el director general de la empresa, Eusebio Rey Cachafeiro. Fue una presentación eminentemente táctica con pruebas de ataque a los pavimentos que fabrica: de fuertes impactos por caídas verticales a más de tres metros de altura, de frenadas de emergencia con carretillas elevadoras y con simulaciones de accidentes con ácidos. Es decir, las situaciones más frecuentes que se dan en el uso de pavimentos industriales o comerciales.

“No es un producto más barato, al contrario, es más caro, pero los clientes empiezan a comprender que en tres años han amortizado la inversión”, relata Pazos. Para disparar la calidad de sus pavimentos, la compañía con sede en el polígono industrial de A Granxa ha centrado sus esfuerzos en patentar un hormigón propio, más resistente.

Esa apuesta por aplicar el conocimiento al producto se basa en una reflexión que resume la filosofía de la empresa. “La construcción no va a volver a ser lo que era. O formamos a profesionales para que se produzca el relevo, o esperamos a que vayan falleciendo para reemplazar a los que se instalaron en la crisis”,  sostiene el responsable de estrategia.

Dicho con otras palabras: “Pasar de una economía tradicional, pretérita, a una economía futura, basada en el conocimiento aplicado. A diferencia de lo que siempre ha sucedido en el mercado de la construcción, que suele utilizar productos y medios desarrollados en otros países, nosotros hemos mejorado los que teníamos y generado nuestros propios productos”.

En lugar de comprar tecnología, Prosistemas la ha desarrollado, para lo que ha encontrado socios tecnológicos que le han acompañado en este camino. Como relata César Pazos, “es la demostración de que la innovación es el camino”.

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