Os drons serán empregados para desinfección de grandes superficies abertas.

La desinfección del coronavirus llega por el aire

Investigadores de la UVigo usan tecnología aeroespacial para emplear drones en la lucha contra el SARS-CoV-2 en áreas públicas

La lucha contra el coronavirus también puede llegar por los aires y empleando tecnología aeroespacial. Y hecha desde Galicia. Porque investigadores de la Universidad de Vigo desarrollan un proyecto de desinfección empleando dispersión de líquidos mediante sistemas aéreos no tripulados. Aprovechando la “madurez” que ya tiene la tecnología de limpieza con drones, su trabajo se centrará en el desarrollo de un sistema de información geográfica a nivel gallego y de una metodología que permita optimizar su uso en esta crisis sanitaria.

La iniciativa está financiada con 55.000 euros por la Agencia Galega de Innovación (GAIN) de la Xunta de Galicia. ES una de las ocho soluciones elegidas, entre las 160 recibidas, en la convocatoria hecha por la Consellaría de Economía, Empleo e Industria para el desarrollo de proyectos innovadores frente a la Covid-19.

Higinio González, profesor titular de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio del campus de Ourense, es el investigador principal, completando el equipo los profesores Fermín Navarro, del mismo centro, y Joaquín Martínez, de la Escuela de Ingeniería de Minas; y el personal investigador Luis Miguel González; Noelia Fariñas; Lorena Docasar y Alejandro Gómez. Desde junio a diciembre de 2020, quieren “desarrollar y validar operativas de vuelo con sistemas aéreos no tripulados para efectuar tareas de desinfección”.

O profesor da UVigo Higinio González.

El proyecto tiene tres objetivos. El primero de ellos es el desarrollo de un sistema de información geográfico a nivel gallego que determine zonas en las que se prevé una elevada afluencia de gente y son susceptibles de desinfección con drones. El segundo es determinar horas necesarias de operación y restricciones de índole legal para esta desinfección, así como recursos necesarios a nivel económico, de equipos y #empresa operadoras. El tercero es el desarrollo y verificación de metodologías de desinfección específicas para estos sistemas para garantizar su correcto resultado.

A pesar de que pueda sorprender el uso de drones para desinfectar áreas como parques, estadios o áreas de recreo, la realidad es que la tecnología está ya muy avanzada. La Covid-19, explican los responsables del proyecto, ha provocado una pandemia global aún en fase de contención y en la vuelta a la normalidad que comenzó, indican, “un aspecto clave será continuar extremando la desinfección de las superficies que pueden actuar cómo favorecedoras para la transmisión del virus”.

La medida que las restricciones existentes se vayan levantando, detallan, “las tareas de desinfección tendrán que extenderse con más intensidad a lugares que actualmente no se están utilizando pero que en el futuro sí volverán a utilizarse, por ejemplo colegios y universidades, instalaciones deportivas o lugares de ocio al aire libre”.

En este contexto, comenta Higinio González, la crisis de la COVID-19 “no permaneció ajena a la utilización de los sistemas aéreos no tripulados en tareas de desinfección”, citando ejemplos de uso en países como China y Francia. “Ante el escenario de vuelta cautelosa a la normalidad hacia el que nos encaminamos en los próximos meses, se puede observar como los sistemas aéreos no tripulados pueden ser de utilidad para completar tareas de desinfección en lugares como #bancada de instalaciones deportivas, patios de colegios, parques infantiles, zonas de ocio como jardines, entornos de piscinas, ríos y playas”, indica el investigador.

O profesor Fermín Navarro.

En este contexto, explica Higinio González, la tecnología para dispersión de líquidos mediante vehículos aéreos no tripulados se encuentra “ya madura y accesible en el comprado”. Dado que esta tecnología “no necesita un desarrollo específico” por su madurez, detalla, el proyecto se proponen “centrar los esfuerzos en la planificación de un adecuado despliegue de esta tecnología, que complemente de forma sinérgica las tecnologías de limpieza ya existentes”. Si esta tarea se acomete de forma correcta, añade el investigador, “más allá de atender la actual emergencia de la Covid-19, el proyecto puede sentar las bases para extender las aplicaciones de los drones en otras tareas que requieran la dispersión de líquidos, como la aplicación de fitosanitarios en explotaciones agrícolas de orografía compleja, como por ejemplo la viticultura en zonas como la Ribeira Sacra”.

El primer objetivo a lo que se enfrenta el proyecto, comenta su responsable, consiste en desarrollar un sistema de información geográfica a nivel gallego que integre todas las zonas de aplicabilidad de la tecnología de desinfección con drones y que presente los lugares de potencial afluencia de gente que podrían a su vez ser desinfectados por este método. Una vez determinada la superficie sobre la que actuar, detalla el profesor de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, “es necesario integrar en el dicho sistema de información geográfica las restricciones legales de vuelo existentes y definir diferentes tipos de operaciones en función de esto”.

Para la generación de metodologías de operación específicas para la desinfección, así como la verificación de las mismas, el proyecto, indica Higinio González, parte del “extenso conocimiento que tiene el equipo de trabajo en la operación de diferentes tipos de sistemas no tripulados”, ya que está integrado por tres pilotos de drones, dos doctores ingenieros aeronáuticos y una graduada en Ingeniería Aeroespacial.

Otro de los retos del proyecto será, segundo explica su responsable, “definir la cantidad de líquido desinfectante y en que concentraciones se debe dispersar para garantizar la correcta eliminación del virus sobre las superficies a tratar, siempre atendiendo a una operación segura de la aeronave”.

Otros aspectos pendientes de definición que se abordarán en el estudio, añade Higinio González, serán la velocidad de trabajo recomendada, las alturas de vuelo y frecuencias de desinfección. Una vez conocido el despliegue necesario para acometer las labores de limpieza y las metodologías adecuadas para la operación, señala el investigador, será necesario realizar un acompañamiento de las primeras operaciones para detectar posibles mejoras. El objetivo que se marca el proyecto, detalla, sería que en septiembre de 2020 pudieran arrancar las primeras tareas de desinfección con drones acompañando el inicio de actividades como el curso escolar o ligas deportivas. “En ese momento se arrancarían las actividades de verificación en las primeras operaciones, que actuarían a modo de piloto y que se podrían extender a partir de noviembre a todo el territorio”, apunta por último el profesor de la Universidad de Vigo.

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