El geólogo Juan Ramón Vidal Romaní.

El geólogo Juan Ramón Vidal Romaní.

“No creo en esa fantasía onírica de la colonización humana de Marte”

Juan Ramón Vidal Romaní, catedrático de la Universidad de A Coruña, habla de la geología de Galicia y de su labor científica

Juan Ramón Vidal Romaní es sin duda un gran conocedor de la geología de Galicia. Catedrático de esta área en la Universidad de A Coruña, es autor de un centenar de libros y uno de los investigadores y divulgadores más destacados en su campo. Desde 1986 es director del Instituto Geológico Parga Pondal, y desde 2015 miembro de la Real Academia Galega de Ciencias. Entre otros muchos méritos y curiosidades también está el de compartir en 2007 el Premio Nóbel de la Paz como miembro del equipo español del Panel Internacional del Cambio Climático.

Al profesor Vidal Romaní (Tarragona, 1946) su afición por las rocas le viene de cuando era niño y coleccionaba minerales. Empezó haciéndolo cuando acompañaba a su padre, ingeniero de caminos, en sus trabajos de campo. Los primeros minerales conseguidos en Galicia fueron unos granates del faro de Punta Candieira, en cabo Ortegal. Esta afición de la infancia le llevaría años más tarde a irse a Madrid a estudiar Geológicas. Terminado el doctorado en la Complutense, se orientó hacía la geoquímica de las rocas volcánicas. Y fue entonces cuando empezó a tener contacto con Isidro Parga Pondal, figura destacada de la ciencia en Galicia, y quien era en aquel entonces el mayor experto en rocas volcánicas de España.

De esta relación académica surgió años más tarde la posibilidad de colaborar en la creación del Laboratorio Geológico de Laxe, fundado por Parga Pondal en 1979,  y convertido en la actualidad en el Instituto Geológico “Isidro Parga Pondal”, perteneciente a la Universidad de A Coruña. El Profesor Vidal Romaní es su director desde 1986.

Sobre vocaciones científicas, rocas y geodiversidad, Antropoceno y cambio climático  o Marte, conversamos a principios de agosto en su despacho del Instituto Geológico en la ciudad de Coruña.

-Se podría decir entonces que lo suyo con la geología es un amor que viene de lejos. Qué ve usted en la geología que otros no ven?

-En la geología veo el camino de reconstruir lo que pasó en la Tierra en el pasado y lo que va a suceder en el futuro. Me ayuda a soñar y a alcanzar una posición de equilibrio con lo que me rodea.

“En la geología veo el camino de reconstruir el pasado de la Tierra y lo que sucederá en el futuro”

-En su caso parece que hubo una clara vocación de geólogo, derivada de su afición temprana a coleccionar minerales. Tuvo buenos divulgadores, o fue autodidacta en la infancia?

-Mi afición a coleccionar minerales fue efímera. Tal vez fue despertada al conseguir unos granates enormes (o eso me parecían a mi) de Punta Candieira (Cabo Ortegal), aunque entonces se la conocía como Punta Candelaria. Eso y algún cristal de cuarzo. Pero pronto esa afición se disipó a medida que iba entendiendo lo que eran los minerales y cuánto se destrozaban los yacimientos con el afán del coleccionismo. Mi padre fue quien primero me enseñó lo que era la geología, o al menos tal como la veía él, que era Ingeniero de Caminos.

-Decidirse por la carrera de Ciencias Geológicas parece que fue un proceso natural…qué significó empezar a estudiar de verdad la geología?

-Para mí, fue una explosión cuando comencé a estudiar la carrera en la Universidad Complutense; tuve muy buenos profesores que me enseñaron a pensar en geología y me proporcionaron las mejores herramientas para hacerlo. Me enamoré de mi carrera como en un Big Bang, y hasta hoy, que con la senectud lo comprendo todo mucho más rápido y mucho más completamente.  Me encanta compartir lo que creo que sé con todo el mundo, y me encanta estar continuamente reconsiderando mi comprensión de ese mundo geológico poniéndolo todo en duda y volviendo a resolver los problemas que me plantee. Nunca considero haber llegado a la meta final, pues para mí todo son metas temporales que cambian a medida que me voy planteando nuevas interpretaciones.

Vidal Romaní nunha saída de campo.

Vidal Romaní nunha saída de campo.

-Y hablando de compartir el conocimiento: cree que se está haciendo en la actualidad en Galicia una buena divulgación de la geología gallega?

-Creo que sí, que en Galicia se comienza ahora a realizar una buena divulgación. Hasta ahora los geólogos hablaban para ellos mismos, estaban fuertemente compartimentados en especialidades estancas sin conexión entre ellas. Es ahora en los últimos años cuando se ha comenzado a divulgar la Geología de Galicia para hacerla accesible a todos los demás. El principal problema es, sin embargo, que algunas personas que divulgan la geología no están capacitados, bien por no ser geólogos, bien por no entender la Geología. Pero ahora, sin duda se está empezando a divulgar bien la Geología de Galicia.

-Después de Isidro Parga Pondal, como primer gran conocedor y divulgador de la geología de Galicia del Siglo XX, está usted, considerado como su mejor “discípulo”. Cómo era su relación con él?

Don Isidro no fue geólogo sino geoquímico. Su expulsión de la Universidad de Santiago le obligó a abandonar la Universidad y con ello las posibilidades de proseguir su trabajo analítico en geoquímica. Tuvo que reconvertirse a geólogo regional, generalista y para ello contó con las aportaciones vivificantes de todas las Universidades europeas que venían a Galicia, primero a la búsqueda de minerales y luego a estudiar su geología (petrología, paleontología). Una vez abandonada la Universidad, Don Isidro desarrolló una geología mas aplicada a la explotación y beneficio de sus recursos minerales hasta su retiro en 1965. Pero nunca perdió su interés por la geología aunque el abandono de la Universidad lo hiciera distanciarse, por fuerza, de la evolución de los nuevos conceptos en Geología.

Mi relación con él fue personal y de ayudarle en la reconstrucción de los archivos y de la documentación reunidas en su casa durante esos años de coexistencia con los geólogos europeos que trabajaban en Galicia. Tal vez no debiera considerarme un discípulo, sino continuador de su idea: conseguir que los que estudiaban la geología gallega dejaran constancia de ello en Galicia en forma de publicaciones científicas. Y también que se reunieran en un foro gallego donde se podían exponer y discutir sus ideas.

-¿Recuerda alguna lección en especial que haya aprendido de él?

-La principal lección que aprendí de Don Isidro Parga Pondal fue que no había que rendirse nunca ante ningún problema que se presentara en la vida. No abandonar nunca, insistir e insistir y tratar de resolver cualquier dificultad en el desarrollo de mi profesión de geólogo. Cuando acabé mi carrera y llegué a Galicia, mi formación se había desarrollado en los tipos de formaciones rocosas que yo contaba que existían en Galicia: Rocas magmáticas (volcánicas y plutónicas). Como Parga Pondal, yo tenía una formación en petrología y geoquímica que, una vez en la Universidad de Santiago, tuve que dejar de lado, porque como le sucedió a Parga Pondal, no tenía opción a los medios que necesitaba y de los que sí disponía en Madrid. Por tanto, tuve que recomenzar desde cero y orientar mi trabajo en temas geológicos que desconocía totalmente: paleontología cuaternaria, geomorfología granítica, glaciarismo, líneas de costa. De esta forma se puede decir que como mi Maestro Isidro Parga Pondal tuve que reconvertirme y abrir nuevas líneas de investigación en temas nuevos. Para bien o para mal, mi trabajo en Galicia no tienen nada que ver con lo que me proponía hacer cuando llegué aquí en 1972.

“La especie humana no tiene capacidad para cambiar el clima”

-Si hablamos de geodiversidad, por qué es tan especial Galicia en ese sentido

-Galicia es una de las zonas más antiguas de la Península Ibérica. Se ha formado por acreción o acumulación, o aglomeración física de rocas formadas muy lejos de donde están ahora. Por tanto, es posible ver en Galicia rocas que no existen en el resto de la Península Ibérica. Ese mismo proceso de acreción, que fue muy violento, y tuvo acompañamiento de volcanismo y terremotos, dio lugar a la formación de otras rocas que se crearon, donde ahora está Galicia, y que son los granitos. Pero sin duda lo que ha determinado la geodiversidad de Galicia es que durante 200 millones de años estuvo emergida por encima de las aguas del mar. Esto ha motivado una intensa erosión que ha puesto de manifiesto todas las rocas de Galicia en superficie; no tienen, como ocurre en otras partes del planeta, recubrimientos de sedimentos -por ejemplo los que se acumulan en el fondo del mar-.

Todas las rocas aparecen en superficie bien a la vista, con toda su tremenda gama de variedades, que son las mismas que existen en otras partes del Mundo pero que aquí están en superficie sin ocultar o tapadas por sedimentos.

-Es usted muy crítico con la llamada era del Antropoceno. ¿Acaso no es verdad que el ser humano esté acelerando el cambio climático?

-Honestamente creo que la capacidad humana para degradar las condiciones que existen en la superficie de la Tierra es evidente. Pero lo importante es cuánto dura la alteración producida por la actividad antrópica. La última modificación de las condiciones en la superficie de la Tierra se produjo durante el máximo glacial hace unos 90.000 años: el Hemisferio Norte fue totalmente arrasado por los hielos del casquete glacial. Países como Gran Bretaña, Península Escandinava, Canadá, Estados Unidos (sobre todo Alaska), fueron totalmente arrasados por los hielos. Hoy menos de 15.000 años después de ser abandonados por el hielo son las zonas de la Tierra más boscosas.

En Galicia, las rías gallegas eran hace 15.000 años frondosos valles recubiertos por espesos bosques y ahora están inundados por las aguas del mar. La actividad antrópica, a corto plazo es desagradable, molesta, pero se puede revertir en menos de un siglo. Solo hace falta que nos lo propongamos.

El Antropoceno es simplemente la inmensa vanidad de la especie humana que cree poseer un poder que no tiene. Y lo que ha ocurrido en los últimos 300 años no marca, como sí lo hace, una época geológica. Pretender crear una nueva Época, Era  o lo que sea, con tan solo 300 años,  es un ejercicio de soberbia que desaparece por ejemplo mientras nos estremecemos de miedo durante un gran sismo,  o durante un temporal de viento y lluvia. La especie humana no tiene capacidad para cambiar el clima, aunque pretenda arrogarse el protagonismo de los cambios en el clima  pensando que se deben a la especie humana.

El descubrimiento de Elba, pastora gallega del Mesolítico, su intervención para declarar Monumento Natural el Pliegue Tumbado de la Sierra del Courel,  o su colaboración con la NASA para estudiar si podría darse la vida en Marte, son proyectos muy conocidos. ¿Qué tiene que tener una investigación para que sea más mediática que otra?

-Que una investigación sea más mediática se debe a que cuenta con la difusión adecuada en los medios (prensa, radio, televisión) evidentemente. Pero lo esencial es saber despertar el entusiasmo de los profesionales de la comunicación y luego vendrá el de la opinión pública. También hay que saber explicar las cosas de forma que sean accesibles a cualquier público. Pero el requisito indispensable es que un periodista asuma la tarea de darle forma y divulgarlo en el medio adecuado. Por lo general los científicos son aburridos y muy capaces de tornar aburrida la noticia más interesante. Pero un buen periodista hace ameno hasta el discurso de un político.

-Háblenos de su colaboración con la NASA y de Marte. ¿Realmente piensa que el ser humano llegará a vivir en Marte?

Mis colaboraciones con la NASA han sido esencialmente las de proporcionarles información sobre las características de las cuevas en rocas magmáticas (granitos o basaltos) y de las formaciones biológicas debidas a la actividad bacteriana dentro de ellas, análisis por genómica, barcoding de las comunidades de organismos que existen en este tipo de cuevas. De haber algún tipo de microorganismos en Marte lo más verosímil es que sean muy parecidos a los que vemos en estas cuevas de la Tierra.  Durante algunos años he tenido relación profesional con la Dra. Penélope Boston, la actual Directora del Instituto de Astrobiología de la NASA en Ames, Moffett Field con la que realizamos varias expediciones científicas en Galicia y en el norte de Portugal.

Realmente pienso que, salvo colonias científicas o militares, en Marte no llegará a haber asentamientos humanos. No creo en esa fantasía onírica de la colonización humana de Marte y mucho menos que se pueda ofertar a los colonos de Marte nada más que una vida “apasionante”, protegidos en galerías subterráneas de la radiación cósmica. Y eso, una vez que se haya resuelto el problema de sobrevivir a los altos niveles de radiación recibidos durante el largo viaje a Marte. Las posibilidades de restaurar las condiciones de Marte para la vida en superficie son en mi opinión imposibles de obtener. Las situaciones descritas en la película The Martian (Matt Damon) son muy parecidas a las reales.

“La principal lección que aprendí de D. Isidro Parga Pondal fue que no hay que rendirse nunca”

-Creo que es usted aficionado a la escalada. ¿Cuál ha sido su experiencia más gratificante? ¿Y cuál la que sería mejor no volver a recordar?

-Mis aficiones a la escalada se remontan a la etapa de estudiante, en La Pedriza de Manzanares, Gredos y algo de Pirineos. Nunca fui protagonista de grandes escaladas. Pero en los últimos años me he aficionado a la espeleología. Mi experiencia más gratificante fue una escalada turística, la subida al monte Ulurú (Ayers Rock), en el centro de Australia. Mi experiencia más desagradable son los frecuentes episodios de claustrofobia que me invaden cuando visito las cuevas calizas de Galicia. Me muero de miedo en las cuevas, pero aun así las sigo visitando.

-Recomiéndenos un libro, que sea divulgativo, para iniciarnos en esta ciencia.

Aunque para mí el mejor libro es la propia observación de la geología en la Tierra, siempre hay algún texto que puede servir para introducirnos en esta ciencia. Quizás el libro que más me ha maravillado es The Story of Earth de Robert M. Hazen (2013). Este libro describe la Historia geológica de la Tierra basándose en el origen secuenciado de sus minerales, desde los que se forman en el espacio a los que se forman en la Tierra antes de que hubiera agua en ella. Y luego ya cuando el agua ocupa la superficie de la Tierra y permite la generación de vida (cianobacterias), y como el oxígeno, subproducto de la actividad biológica, cambia las condiciones en la superficie terrestre y permite el desarrollo de la vida superior. Es maravilloso ver como toda esta historia se puede seguir de una forma tan diáfana a través de los minerales que vemos en la Tierra.

-Y una última e muy importante cuestión: ¿sigue coleccionando minerales?

-No, desde hace muchos años ya no lo hago. Me pasa como a los pescadores que devuelven la pieza cobrada al río, o los ex-cazadores que hacen safaris fotográficos. Coleccionar minerales de pequeño era una actividad “autosustentable”. Hoy en día hay grandes empresas que ofrecen en internet cualquier tipo de mineral, roca o fósil. La comercialización por internet contribuye a la destrucción del patrimonio científico- geológico y por eso ahora me he convertido en un observador, más que en un recogedor de cosas que tarde o temprano acaban en la basura.

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