Carmen Martínez, investigadora del CSIC, inspecciona un retablo.

Los retablos barrocos resuelven el misterio de la uva

Comparación de variedades de vid reales en retablos barrocos

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado por primera vez, empleando retablos barrocos, la antigüedad del cultivo de algunas de las principales variedades de vid, tanto blancas como tintas, en Galicia y Asturias.

La revista Economic Botany publica los resultados, lo que avala desde el punto de vista científico la validez de una fuente de información, los retablos barrocos, a los que, hasta el momento, no se había recurrido nunca desde el ámbito científico para resolver uno de los principales temas de debate en torno a la viticultura: el origen o la antigüedad del cultivo de determinadas variedades en zonas concretas.

Se inicia así, además, una nueva línea de investigación en el CSIC y, concretamente, en el Grupo de Viticultura de la Misión Biológica de Galicia (MBG).

“En la bibliografía antigua hay nombres de variedades de vid muy concretas y ligadas a determinadas zonas, pero solo en algunos casos van acompañados de brevísimas descripciones. En el siglo XIX empiezan a aparecer descripciones más amplias que incorporan, en casos muy excepcionales, ilustraciones pero que se refieren a variedades de zonas muy concretas de España. Por tanto, a día de hoy el debate en torno a los orígenes y nombres de variedades antiguas sigue vigente y hay zonas vitícolas, como las de Galicia, en las que no se sabe con certeza si algunas de las viníferas que se cultivan son autóctonas o foráneas”, explica Carmen Martínez Rodríguez, investigadora científica del CSIC y jefa del Grupo de Viticultura de la MBG.

La revista ‘Economic Botany’ publica los resultados de la investigación pionera

Martínez empezó a trabajar en 1986 en la prospección, localización y descripción de las principales variedades de vid de Galicia y Asturias para, entre otros objetivos, determinar cuáles eran autóctonas, cuáles siendo foráneas adquirieron nombres locales distintos y cuáles, siendo foráneas, conservaron sus nombres originales. Posteriormente, junto con su grupo de investigación, fundado en el año 2000, fueron incorporando nuevas técnicas de descripción de las variedades (técnicas ampelográficas, análisis de imágenes, distintas técnicas moleculares) y reuniendo nuevos datos de la bibliografía antigua.

“Todo ello no fue suficiente, en muchos casos, para determinar la antigüedad de su cultivo en una zona concreta y, a raíz de una anécdota vivida en 1991 durante un muestreo en Galicia, empecé a plantearme utilizar una original y nunca explorada fuente de información científica: los retablos barrocos y las representaciones de las hojas y los racimos que aparecen en ellos”, cuenta Carmen Martínez Rodríguez, quien añade que “el trabajo de campo, sin embargo, no se inició hasta el año 2006, cuando, después de muchas reflexiones, una investigadora predoctoral del grupo, Pilar Gago, aceptó el reto de incluir este arriesgado tema en su tesis doctoral”.

Para empezar, los científicos recabaron información sobre la ubicación de iglesias con retablos barrocos, tanto en zonas rurales aisladas como en grandes ciudades, dentro de las principales zonas vitícolas de Galicia y Asturias, comunidades autónomas donde se localiza una parte importante de las investigaciones del Grupo de Viticultura de la MBG. En total, seleccionaron 101 retablos encontrados en 54 iglesias.

El estudio analizó hojas y racimos de 101 retablos en catedrales, iglesias y monasterios

En segundo lugar, estudiaron tanto in situ como en los laboratorios de la MBG las hojas y los racimos representados. Así, midieron, por ejemplo, la longitud de los nervios principales de las hojas y sus ángulos y tomaron notas acerca de los más mínimos detalles botánicos.

“En un número importante de retablos encontramos un alto nivel de realismo, precisión y fidelidad en las hojas y racimos representados con respecto a los reales. En algunos de casos fuimos capaces de identificar algunas de las variedades que suponíamos eran tradicionales y autóctonas de la zona vitícola en la que se ubicaba la iglesia estudiada”, explica Carmen Martínez Rodríguez.

En Galicia se identificaron en distintos retablos las variedades Loureira, Tinta Castañal, Albariño y Albarello.

“En uno de ellos encontramos, por ejemplo, las hojas típicas e inconfundibles de Loureira, con sus nervios principales perfectamente dibujados, así como los profundos senos laterales inferiores y superiores típicos de las hojas de esta variedad. Pero, además, entre las hojas que trepaban por la columna salomónica del retablo, se disponían racimos perfectamente identificables de la misma variedad, compactos, de forma entre cilíndrica y cónica y con una curvatura característica y casi exclusiva de la variedad”, dice Carmen Martínez Rodríguez.

Racimos perfectos

“En Asturias, concretamente en el santuario de “El Acebo” (Fuentes de Narcea), encontramos el retablo con las hojas y los racimos más perfectos de todos los estudiados en el que, además, aparecían perfectamente tallados los brotes de la vid, los zarcillos, las hojas… Sin embargo, la variedad representada no se correspondía con ninguna de las que nosotros considerábamos más antiguas de la zona, sino con una variedad que se cultiva allí actualmente con el nombre de Blanca Extra, pero que se creía introducida en la zona en el siglo XIX y que no es otra que el Palomino Fino de Andalucía. Por tanto, este hallazgo demostraría que fue introducida ya en Asturias en el siglo XVII”, explican los miembros del Grupo de Viticultura.

Este primer estudio a menor escala ha permitido constatar que los retablos barrocos de España, además de obras de arte, pueden ser obras de ampelografía en las que están representadas algunas de las principales variedades de vid existentes en el siglo XVII en los viñedos próximos a las iglesias.

“A través de ellos podemos aproximarnos, con rigor, a los usos y evolución de la vid en el pasado. Y en esa línea vamos a seguir trabajando desde el Grupo de Viticultura de la MBG, pues estamos seguros de que los retablos nos seguirán dando pistas únicas y valiosísimas para nuestras investigaciones”, avanza Carmen Martínez Rodríguez, quien cree que “esta misma fuente podría ser utilizada también para recabar información sobre otras especies botánicas y ornitológicas”.

A corto-medio plazo, y si consiguen financiación para ello, el Grupo tiene pretende realizar la prospección y el análisis de cientos de retablos situados en las 69 Denominaciones de Origen Vitícolas de toda España y en más de 40 Indicaciones Geográficas Protegidas.

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2 COMENTÁRIOS

  1. Aqui no meu eido, como dicimos os de Ghoian, teño unha cepa de alvariiño chamada de cortar ca uña
    ten mais de 200 ano (dous centos)

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