Xacemento do Facho de Donón, en Cangas.
Xacemento do Facho de Donón, en Cangas.

Un confín de verdes castros

El himno gallego proclama en una estrofra que Galicia es el ‘confín de los verdes castros’. Y el homenaje es merecido. De plácidos poblados junto al mar, a castros fortificados en las altas cumbres. Desde asentamientos comerciales a los dedicados a la salazón de pescado. Del mundo castreño al mundo romano. El programa “En busca da pegada galaico-romana” nos permite descubrir 18 interesantes yacimientos en al provincia de Pontevedra. Cada cual alberga su propia historia y todos tienen un rasgo distintivo que invita a conocerlos todos.

Castro de Troña, en Ponteareas.
Castro de Troña, en Ponteareas.

En Campo Lameiro, el castro de Penalba tiene fuertes lazos con los petroglifos. De hecho, podemos encontrar aquí la ‘Pedra da Serpe’, un importante grabado que nos habla de las creencias de la Edad del Hierro. Los primeros pobladores llegaron a esta colina sobre las tierras del Lérez en el siglo VIII a.C.
En Tui, en la ladera del monte Aloia, el castro del Alto dos Cubos está datado desde el siglo III antes de Cristo. Desde sus primeras excavaciones, en 1933, llama la atención por la ‘muralla ciclópea’, un muro de 1.250 metros de largo para lo cual aún no se ha encontrado una datación exacta.
En lo que atañe a la orfebrería, destaca el castro de Coto de Altamira, en As Neves, rico en figuras de bronce como una vaca, un cerdo y una representación del dios Mercurio, todas ellas conservadas en el Museo de Pontevedra. En dos colinas distintas, se sitúan los castros de Toiriz (Silleda) y Da Subida (Marín). Este último contiene varios petroglifos.
La importancia del paisaje es común en todos los poblados castreños. Y buen ejemplo de esto es el Alto da Cruz do Castro, en Cotobade, situado en una colina en la que en tiempos había varias cruces de una piedra. Habitado desde el siglo III a.C., tiene un magnífico ejemplo de aprovechamiento posterior de las estructuras de un asentamiento prerromano. Se trata de la base de una antigua vivienda circular, que fue convertida en un molino de viento.
En el castro de A Lanzada se halló una fábrica de salazón previa a la romanización

En Castrolandín (Cuntis), hay combinadas viviendas circulares castreñas con otras de planta rectangular de época romana. Todo esto en un conjunto situado en las tierras que baña el río Galo. Por su parte, A Cabeciña, en Oia, ofrece espectaculares vistas al mar. En estas excavaciones fueron encontradas piezas de cerámica y puntas de lanza, además de estar localizados los muros defensivos que protegían esta colina.
Pero, entre las grandes alhajas del patrimonio castreño en la provincia de Pontevedra, destaca el castro de Troña, en Ponteareas monumento Histórico-Artístico desde 1949. Tiene un espectacular muro defensivo y vivió su esplendor entre los siglos I a.C. e II d.C. Fue excavado por primera vez en 1922 y preside hoy el poblado la capilla del Dulce Nombre de Jesús.
Escavación no castro do monte Trega, na Guarda.
Escavación no castro do monte Trega, na Guarda.

Entre los castros marítimos, el catálogo es amplio y diverso. En O Grove, está el de Adro Vello, junto a la playa do Carreiro, que combina el pasado prerromano con una necrópolis, una iglesia visigótica y una fortificación medieval. En A Lanzada (Sanxenxo), el poblado destaca por acoger una de las más antiguas factorías de salazón, construida antes de la llegada de los romanos. Los investigadores creen que este castro mantenía un importante comercio, también con el Mediterráneo.
Otro tanto sucedía con el llamado Mercado dos Mouros, en Valga, que pasó de ser un pequeño asentamiento que vivía de la pesca en el río Ulla a convertirse en un puerto romano, en el que se han encontrado ánforas del modelo Haltern 79, empleadas para el tráfico mercante de importancia.
O facho de Donón, en Cangas, acogía el santuario del dios lar Berobreo

En Vilagarcía, el castro de Alobre también destaca entre los marítimos. Ubicado junto al puerto, incrustado en la zona urbana, era un asentamiento dedicado a la pesca en el que se han encontrado más de 30 tumbas y un ara romana dedicada al dios Neptuno.
Entre los castros situados en altas cumbres, se cuenta el Monte do Castro, en Ribadumia, entre las parroquias de Leiro y Besomaño. Sabemos que fue arrasado en un incendio en el siglo I de nuestra era. Pero se han encontrado importantes piezas, como una escultura antropomorfa, de un posible guerrero, que hoy está expuesta en el Museo de Pontevedra.
En Igrexa Vella, en Valga, el castro dio paso a un cenobio medieval y a un posterior monasterio benedictino. Y, en Porta de Arcos, en Rodeiro, hay una villa romana, con sus diferentes estancias, que ocupa una superficie de más de 6.000 metros cuadrados.
Dos yacimientos estrella cierran esta relación. Los dos están situados en colinas con vistas impresionantes. El primero es O Facho de Donón, en Cangas, que domina el mar de Vigo, las islas Cíes y la Costa da Vela. Aquí fueron encontradas más de 180 aras rituales, en lo que se cree un santuario consagrado al dios lar romano Berobreo.
Por su parte, el castro de Santa Trega, en A Guarda, es el lugar de Galicia más visitado por el turismo tras la catedral de Santiago. Cuenta con un museo, en un edificio diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, que acoge la importante colección de piezas encontradas aquí desde las primeras excavaciones. Tiene consideración de Monumento Histórico Artístico desde 1931 y el paisaje desde sus 341 metros de altitud es un auténtico regalo para la vista.
 

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