Carlos Cobas e Santiago Domínguez, dos de los fundadores de Mestrelab, frente a la Universidade de Princeton, con la que colaboran

Carlos Cobas e Santiago Domínguez, dos de los fundadores de Mestrelab, frente a la Universidade de Princeton, con la que colaboran

El software gallego que emplean Harvard, Bayer y el Pentágono

Mestrelab, nacida en la Universidad de Santiago, desentraña las biomoléculas para investigar o desarrollar fármacos

Mestrelab nació como spin-off de un departamento universitario y poco más de 10 años después es una empresa con clientes en más de 70 países, algunos tan distinguidos como la Universidad de Harvard, el Pentágono o  el gigante farmacéutico Bayer. Su historia de éxito, de la que forman hoy parte 30 trabajadores, es la del software de resonancia magnética nuclear (RMN), una técnica que tiene los mismos principios que la resonancia usada en los hospitales para detectar enfermedades o lesiones, pero aplicada en este caso para definir la estructura de moléculas y biomoléculas. “Es la técnica analítica más poderosa y versátil usada prácticamente en todos los campos de las ciencias puras y aplicadas, incluyendo la investigación química, la ciencia de los materiales, el diseño de fármacos o la investigación biomédica”, aclara Carlos Cobas, presidente de la empresa y el antiguo doctorando de la Universidad de Santiago de cuya tesis surgió la firma que hoy es el Mestrelab.

Tablet diseñada por Mestrelab para el análisis de espectros de RMN

Tablet diseñada por Mestrelab para el análisis de espectros de RMN

El software comercializado por la empresa en buena parte del mundo –solo el 3% de su mercado está en España, aunque su sede central está en Santiago de Compostela– procesa mediante complejos algoritmos matemáticos datos sobre la estructura de moléculas y sobre las posibles uniones con proteínas útiles para el diseño de fármacos. Esta herramienta es de gran importancia para laboratorios y empresas de biomedicina porque, apunta Cobas, “a diferencia de la imagen por resonancia magnética de un hospital, la  información proporcionada por la equipación de RMN no genera una representación directa de moléculas o estructuras moleculares bajo estudio”. Al contrario, la RMN produce datos abstractos para el investigador, que necesitan procesarse para ser útiles y convertirse en información química relevante. Es esa conversión la que facilita Mestrelab con sus herramientas, especialmente atractivas para la industria farmacéutica y alimentaria.

Las herramientas de Mestrelab son especialmente atractivas para la industria farmacéutica y alimentaria

Además de estos software que ya se comercializan, los proyectos de I+D de Mestrelab, centralizados en Galicia, se encaminan ahora hacia el diseño de soluciones quimioinformáticas que ensamblen datos químicos en una plataforma accesible desde cualquier lugar y dispositivo. Otros proyectos buscan nuevos métodos de cálculo de las propiedades físico-químicas y estructurales de moléculas para su aplicación en fármacos. El horizonte de negocio ha ido diversificándose con el paso de los años hacia otras disciplinas analíticas, como la espectroscopia óptica y de masas y la cromatografía, técnica consistente en la separación de los componentes de una mezcla usada en análisis de sustancias contaminantes, controles alimentarios o incluso detecciones de alcoholemia.

Mestrelab es una empresa internacionalizada, España solo representa el 3% de su mercado

La internacionalización de Mestrelab no es, ni mucho menos, una casualidad. Ese fue su espíritu desde la creación de la spin-off en 2004 por el propio Carlos Cobas junto a Javier Sardina, profesor de la Universidad de Santiago y encargado del procesado, análisis y simulación de espectros de RMN de alta resolución, y Santiago Domínguez, el tercero de los fundadores, ya con experiencia internacional en la industria química. “El mercado natural de Mestrelab fue desde el primer día de carácter internacional. De hecho, ya antes de crear la empresa, el software desarrollado durante mi tesis doctoral estaba siendo usado por investigadores prácticamente en cuatro continentes. Hoy nuestros productos se comercializan en más de 70 países. Los países en los que tenemos más presencia son Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Canadá, China, Suíza y Bélgica. España representa aproximadamente el 3% de nuestro mercado global”, afirma Cobas. El estreno de Mestrelab fue en Etiopía; hacia Adis Abeba salió un software de análisis de espectros de RMN pagado por una universidad sueca, el primer producto colocado por la empresa en el exterior.

La apuesta por el I+D está en el ADN de Mestrelab y, aunque la empresa se haya internacionalizado, la investigación apenas ha salido de Galicia, Se concibe y se desarrolla en Santiago de Compostela en su mayor parte, complementada por el apoyo de otra oficina abierta en Reino Unido, país en el que además la firma ha instalado una delegación comercial. Tiene otras dos más, que atienden a las dos costas de Estados Unidos – una en California y la otra en Connecticut- y una tercera en Suíza. Sus distribuidores alcanzan países como India, China y Japón.

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