La causa de la ciencia

En España, 17 millones de ciudadanos manifiestan tener interés y curiosidad por la actividad científica y tecnológica. Todo un castigo a los catastrofistas, recogido en el reciente estudio Los públicos de la ciencia que dirigió el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Luis Pablo Francescutti y editó la Fundación Dr. Antoni Esteve. Es muy posible que esa sorprendente conclusión se confirme en experiencias como la vivida por GCiencia en su primer año de existencia, un periodo que se cumple el 25 de noviembre con unos resultados que han vencido a los presagios de los agoreros.

La ciencia interesa. Solo así se puede explicar que un medio digital, nuevo y especializado como este se haya consolidado en solo 12 meses entre los grandes de Galicia en Internet, como octavo medio de comunicación gallego en la red y primero nativo digital (datos del ranking Alexa de octubre de 2014). Es un logro que no podíamos ni sospechar quienes lo pusimos en marcha tras convencer con nuestra propuesta al jurado del proyecto iProx, lo que nos permitió nacer. Surgía una revista digital en pleno ébola periodístico, ese virus que aísla a los profesionales de la información en la frustrante ausencia de medios en los que publicar. Los promotores de GCiencia no nos resignamos al silencio, impelidos por la innata necesidad de comunicar que atrapa a los periodistas.

GCiencia nació con dos premisas fundamentales. La primera, comunicar la ciencia, y la segunda, hacerlo con las herramientas tradicionales del periodismo, esas que permiten entender lo que ocurre en un laboratorio a quien no ha pisado uno jamás. En caso de duda haz periodismo, dice el viejo axioma de la profesión, y experiencias como las vividas por esta web que cumple un año permiten concluir que sí, que la divulgación científica es fundamental y que los esfuerzos de los investigadores por comunicar son encomiables. Pero también que en esa tarea es necesaria y hasta imprescindible la contribución de quienes nos dedicamos a contar lo que ocurre en el mundo, sea un pleno del Congreso, un partido de baloncesto o el aterrizaje de la sonda Philae a 510 millones de kilómetros de la tierra.

Tan interesante ha sido constatar la sed de noticias sobre ciencia como el grado de desarrollo de la investigación gallega

Pero si interesante ha sido constatar la sed de conocimiento de los lectores, no menos ha resultado testar el grado de desarrollo de la ciencia gallega, auténtico foco de nuestras informaciones. Encontrar investigaciones, proyectos e iniciativas que trasladar a los lectores ha sido el menor de los problemas de GCiencia desde que echó a andar. Universidades, centros tecnológicos y empresas desafían día sí y día también a la endémica escasez de recursos que caracteriza los nuevos tiempos, produciendo tal catarata de materiales que solo cabe lamentar no disponer de más medios para poder trasladarlos al público que los está esperando.

GCiencia encara un período crucial. Tras muchos meses en los que su principal preocupación consistió en afianzar su crédito como medio de comunicación naciente, los últimos tiempos han permitido vislumbrar la viabilidad de un proyecto a medio y largo plazo. No es poco, en tiempos en los que los gigantes de la información se tambalean. Un nuevo modelo dominado por medios de tamaño pequeño y carácter especializado se abre camino, y esa es la senda por la que esta web de la ciencia gallega quiere transitar. GCiencia será un medio más o menos interesante o más o menos necesario, pero ha de ser obligatoriamente viable, y comienza a serlo gracias al apoyo de sus primeros anunciantes y patrocinadores.

La consecución de un modelo de negocio que acompañe a las nuevas empresas periodísticas sin comprometer su línea informativa es el principal caballo de batalla de esta nueva era de la profesión. Tras la publicación de miles de noticias y recibir más de un millón de visitas, GCiencia encara su segundo año con el reto de la sostenibilidad, objetivo para el que acaba de recibir el espaldarazo del principal plan de divulgación estatal: las prestigiosas ayudas para la cultura científica, tecnológica y de la innovación que concede la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), del Ministerio de Economía y Competitividad. No ha sido fácil. El proyecto tuvo que superar un triple y exigente filtro evaluador que en España solo lograron vencer otros tres medios de comunicación –El País, la agencia Efe y TVG– y en Galicia ocho instituciones en total, GCiencia incluida.

El apoyo de la FECYT permitirá sentar las bases de GCiencia en su segundo año de vida, un éxito que hoy queremos compartir con quienes lo han hecho posible. Es una categoría en la que deben incluirse no solo los colaboradores, blogueros y profesionales en general que han contribuido a su consolidación, o los propios científcos con su producción, sino también y sobre todo los lectores que cada día nos han sorprendido con su apoyo a la causa de GCiencia, que no es otra que la causa de la ciencia gallega.

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