Manuel Varela Rey dimitiu como director da Axencia Galega de Innovación.

Manuel Varela Rey dimitiu como director da Axencia Galega de Innovación.

“Rompamos el paradigma de que sin investigación no hay innovación”

"La transferencia es el mayor reto que tiene Galicia", defiende Manuel Varela Rey, director de la Axencia Galega de Innovación

Manuel Varela Rey cumple un año al frente de la Axencia Galega de Innovación, el organismo que sustituyó en enero de 2013 a la Dirección Xeral de I+D+i. Su mayor preocupación en este tiempo ha consistido en seleccionar los sectores de la economía gallega en los que se centrará la Estrategia de Especialización Inteligente. O lo que es lo mismo, orientar la gran apuesta de la Unión Europea en Galicia. Más de 1.500 millones de euros están en juego.

La idea es que la Unión Europea cambia el hormigón por la investigación.

La UE ha cambiado mucho de filosofía. Ha invertido mucho dinero público en I+D+i, pero lo que ve es que cada vez somos menos competitivos frente a Estados Unidos, Japón, Corea, China… Por lo cual, algo estamos haciendo mal. Vamos a ir cambiando un poco la manera en la que hacemos las cosas. Hay varios cambios, en realidad. Del Séptimo Programa Marco (2007-2013) al Horizon 2020, el cambio es hacia las actividades que estén más cerca del mercado, la transferencia, la innovación… Es menos investigación básica y más participación empresarial. Además están los fondos estructurales para las regiones, los famosos FEDER y otros, y ahí sí dice: creo que ya he invertido suficiente en infraestructuras, hay que invertir más en conocimiento. Y luego está la RIS3 (Estrategia de Especialización Inteligente en Investigación e Innovación). Ya sé que esto es un poco complicado, pero son tres cosas distintas. Y en la RIS3, la UE establece que el gasto en innovación no puede ser en cualquier cosa, no puede ser que usted decida porque le viene un proyecto que le gusta mucho. No. Tiene que ser en temas donde su región pueda acabar líder o ya lo sea. Esa es la famosa RIS3, que es una apuesta por la especialización.

“No es imprescincible que Galicia tenga investigación de calidad para que sus empresas innoven”

¿Cómo se traslada ese cambio a la Administración, cómo se cambia la filosofía clásica de invertir en actuaciones tangibles?

Hasta cierto punto ya se ha cambiado, lo que pasa es que hay mucho menos para invertir de lo que había. De 12.000 millones de Presupuesto de la Xunta se ha pasado a 8.400, y hay que pagar las nóminas, la educación, la sanidad… Ahí ha habido ciertos ahorros, pero las inversiones se resienten. Hay menos para invertir, pero no por falta de confianza en la investigación. Seguro que el reparto ya se estaba orientando hacia la investigación, y la Xunta va a hacer ese cambio porque lo da la Xunta y lo da media Europa. ¿Es una oportunidad? Sí. Se sabía que esto iba a pasar, ahora es que ya no queda otro remedio. El cambio viene de atrás, pero ahora es definitivo.

¿Tiene la percepción de que socialmente ese cambio es fácilmente aceptable? Los plazos del AVE siguen llenando páginas y páginas de los periódicos.

Yo veo cambios. En la Administración, claramente. Le diría que prácticamente todas las consellerías tienen dirección de innovación. Y por la parte empresarial también se ha producido ese cambio. En las convocatorias que hemos hecho en las que se exigía la participación de fondos privados, como pueden ser las Innterconecta o Conecta Pyme, se está movilizando. En un momento en el que las empresas tienen menos dinero que nunca para invertir en innovación. Noto a las empresas muy concienciadas. Yo recibo a muchas y las escucho a diario, y los empresarios están concienciados. ¿Qué ocurre? Que los recursos son limitados. Por las dos bandas: la pública y la privada. Pero veo cierto cambio cultural. Igual soy un optimista. ¿En los periódicos? No. Algunos sí, pero no en general no. Del I+D+i se acuerdan para hablar de los investigadores que se van.

“En un momento en que tienen menos dinero que nunca, noto a las empresas muy concienciadas”

Pero en Galicia el 99% de las empresas son pymes, y además está ese supuesto carácter precavido y hasta conservador del empresario gallego.

Pero eso está cambiando. La idea es, entre comillas, forzar la máquina. Hay un paradigma mundial que es la innovación abierta. Nadie hace todo el I+D de forma interna, ni siquiera las grandes empresas. Es imposible al ritmo que va el conocimiento que una empresa sea capaz de desarrollarlo. Lo que hace es especializarse en un ámbito, juntarse con otra y que entre las dos sumar. Creyendo en esta filosofía, en Galicia, donde existe cierta tendencia al minifundismo, hemos obligado a hacer proyectos colaborativos en los que además hay que incorporar a un centro de investigación. Y el roce hace el cariño: las empresas se conocen, se presentan a nuevas convocatorias juntas y empiezan a plantearse negocios conjuntos. Ahí veo cierto cambio, y el mérito en parte sí lo tenemos. Hay pymes gallegas en este contexto dispuestas a arriesgar. Porque sí, el 50% o 60% lo paga la Xunta, pero a posteriori, y hay que completar la inversión. ¿Cambio cultural? ¡Hombre! Yo he visto empresas muy pequeñas hacer ese esfuerzo.

¿Es la innovación el mayor reto que tiene Galicia por delante?

Sí, la innovación es el mayor reto por varias causas. Primero por la cuantía, porque estamos hablando de 1.600 millones de euros en siete años. Y es una apuesta de Gobierno clara. Como lo es crear la propia Agencia Galega de Innovación, que hereda parte de las competencias y recursos de la Dirección Xeral de I+D+i, pero tiene una misión algo distinta, que es acompañar a las empresas a innovar para ser más competitivas. Más transferencia y menos investigación básica. Una de nuestras estrategias es en vez de ser push, ser pull. Tradicionalmente se le daba dinero a los centros de investigación para que investiguen lo que creyeran que es relevante. Eso es empujar, push. Ahora yo quiero tirar: vamos a hacerlo al revés, vamos a pedirle a las empresas que digan en qué hay que innovar, y que se lo contraten a las universidades. Se critica que nos olvidamos la investigación básica. Bueno, no nos olvidamos de nada. Hay dinero, que en Galicia se concentra en Universidades. Y que se diga que no se puede innovar sin investigación es cierto a medias. Podemos innovar y que la investigación se haga en otro punto del planeta. Hay países que llevan años jugando a esto. Y eso no quiere decir que no queremos investigación en Galicia, pero no es imprescindible que haya investigación de calidad para que haya innovación de calidad. Lo importante es que se genere riqueza, y que haya empleo. Rompamos el paradigma de que si Galicia no investiga Galicia no puede innovar. La innovación la hará a partir del conocimiento, esté donde esté.

“En el dinero privado está la solución, hay que priorizar y saber incentivarlo”

¿Hay que hacer pedagogía para imponer ese modelo?

Hay dos mensajes que enviar. Uno, al capital privado. Capital para invertir hay, que lo haga en investigación es otra cosa. No voy a poner nombres, pero si yo fuese un fondo de inversión y me voy a una gran fortuna española y le llevo una operación inmobiliaria atractiva, es mucho más fácil que si le llevo una empresa con un potencial tremendo en biotecnología. Esto es la realidad. Lo que decimos es: oiga, no toda la apuesta del capital del privado tiene que ser en infraestructura, ladrillo, etcétera. Esto es una llamada al capital privado, que debe entender que ha de invertir en innovación. No solo por la rentabilidad, sino porque es bueno para el país. Porque el país o cambia de modelo o no va. El otro mensaje es: acierta más. Que es lo que nos está pidiendo la Comisión. Hay que priorizar dónde se invierte y ser capaces de que el dinero público sirva de incentivo para movilizar el privado. Porque en el privado está parte de la solución.

¿Está convencido de que han acertado con esa selección de sectores estratégicos?

Sí. La comisión nos ha pedido que seleccionemos los ámbitos en los que podemos ser líder, que es el concepto de diversidad relacionada: hay retos a los que pueden contribuir distintos sectores con sus capacidades. Por ejemplo, una de las líneas incluidas es valorizar los residuos y descartes de la pesca. Para esto tendrá que entrar la industria pesquera pura, que es la que genera el residuo; si la salida es hacia un producto farmacéutico entrarán empresas de biotecnología, las TIC para controlar el proceso, las de maquinaria industrial… Ahí tienes cuatro sectores trabajando en un ámbito que tiene potencial. La Comisión busca esto, sobre todo a los sectores transversales, y lo orienta no como fin en sí mismo, sino hacia donde la Xunta crea que tiene una oportunidad. Nosotros hemos marcado la pesca, el turismo cultural, el envejecimiento, la automoción…

Hace unos días el vicerrector de Transferencia de la Universidad de Vigo enviaba un SOS sobre el sector aeronáutico. Llegaba a afirmar que genera más empleo y retorno que la automoción. ¿Qué tiene que decir?

“A la Universidad de Vigo le pedimos que encuentre compradores y apoyaremos su proyecto aeroespacial”

Aquí hay dos cuestiones: estamos en un momento de estrecheces económicas, y hay que priorizar mucho. Estamos estudiando con la Universidad de Vigo distintas vías en las que le podamos ayudar. Pero hemos pedido un requisito: queremos ver interés del mercado. Si lo vemos, dentro de las líneas de ayuda que tengamos intentaremos darles apoyo. ¿Esto crea más empleos y retornos que la automoción? Habrá distintos estudios, pero también digo que en estos momentos la Xunta es muy pragmática. ¿Aquí hay empresas dispuestas a comprar esa tecnología? Si las hay vamos a ayudar, pero vamos a ver si las hay. Con esto no digo que no. Es un tema que estamos evaluando con ellos. ¿Es prioritario? Vamos a ver qué dice el mercado. Ellos tienen mérito, han puesto dos satélites en el espacio, eso nadie lo niega, están funcionando y han despertado interés. Han tenido una virtud muy importante: se han hecho notar, se han dado a conocer. Ahora vamos a ver si hay posibles compradores con interés. No digo con interés mañana, pero si hay potencial de mercado la Xunta les va a ayudar.

Acaba de cumplir un año en la Axencia. ¿Ha notado que en el pasado se haya dejado la innovación en un segundo plano?

A posteriori todos somos muy listos. Es muy fácil decir ahora que hace 10 años se debió apostar más decididamente por la I+D+i, pero los momentos son distintos. No sé hace 10 años, pero hace 20 se apostó por una investigación de calidad, y eso significaba tener infraestructuras, equipamiento, publicar en revistas de referencia. Y probablemente tenía sentido. Había que entrar en esa senda, en la que España no estaba, y se ha generado un nivel de investigadores grande. Yo no sé en qué momento se debió apostar más intensamente por la innovación o la transferencia, si hace 5, 10 o 15 años, pero ahora hay que apostar. Porque el nivel de investigación que hay con los recursos públicos no se puede mantener. Es así. Parte tiene que generar retorno. No todo, porque tiene que haber investigación única y exclusivamente para adquirir conocimiento. Pero sí. ¿Se debió apostar antes? Bueno, se va aprendiendo. Los hechos dicen que sí, pero hay que entenderlo en el contexto de la época, con un crecimiento del 5%, con el paro baja cada año y todo crece no se ve tan prioritario como en un país que ve claramente que el modelo no vale. El contexto hace mucho en la toma de decisiones.

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