La faba está reconocida con la Indicación Geográfica Protegida desde el año 2008.

La faba está reconocida con la Indicación Geográfica Protegida desde el año 2008.

La faba de Lourenzá, la joya de las legumbres gallegas

Esta especie es la única de Galicia reconocida con la Indicación Geográfica Protexida

“Tiene forma como de riñón, una piel muy fina, que al comer apenas se percibe, es tierna y con un sabor almidonado, y una textura especial, que se distingue con sólo tocarla”, cuenta Carmen Seijo, productora de la faba de Lourenzá, la reina de las legumbres gallegas. Es la única de los cientos de especies de judía que disfrutan de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) en Galicia, lo que evidencia su enorme calidad. Este año Internacional de las Legumbres es muy importante en la promoción y puesta en valor de su cultivo y de su consumo.

La variedad que se cultiva en la Mariña lucense es la Phaseolus vulgaris, también conocida como Faba Galaica. Llegó, como tantos otros productos de la tierra, de Latinoamérica y pronto adquirió fama en Galicia. El Archivo de Geografía General del Reino de Galicia ya documenta desde el siglo XVII la existencia del mercado de Lourenzá, debido “a un terreno fértil y ameno”, que los cronistas catalogaban como el “jardín de la provincia”. Sus condiciones son idóneas para el crecimiento de esta legumbre: tierra fértil, temperaturas suaves durante todo el año y precipitaciones moderadas.

Posiblemente, el apellido de Lourenzá es producto de la celebración de dicho mercado, pero el cierto es que la IGP se extiende por quince concellos de la Mariña (Alfoz, Barreiros, Burela, Foz, Lourenzá, Mondoñedo, A Pontenova, Ribadeo, Trabada, O Valadouro, O Vicedo, Viveiro y Xove). La distinción llegó en 2008, pero los productores ya llevaban muchos años defendiendo el valor de la faba, en especial desde la celebración de la primera Festa da Faba, en el año 1990. “Esta siempre fue tierra de labrar fabas”, cuenta Carmen, que es una de las vicepresidentas del Consejo Regulador y tiene su propia empresa, Xoias do Val. Un nombre que define perfectamente el cariño con el que el valle de Lourenzá trata a su manjar.

Está documentada la existencia del mercado de la faba de Lourenzá desde el siglo XVII

El proceso de producción sigue siendo artesanal. “Se siembra la una distancia entre renglones de dos metros, y unos quince centímetros entre las semillas. Se cava, se entutoran (sostienen) con postes y redes y después se vuelve a cavar. Se hacen varios laboreos en la temporada. Se vigila y cuando empieza a secar, se cosecha”, explica Carmen. La riqueza de la tierra de Lourenzá también propicia la aparición de hongos y otros organismos perjudiciales para la faba, por lo que los cuidados son constantes y costosos. Finalmente, se escogen los mejores ejemplares, tanto por su calidad como por su apariencia exterior.

En la línea de la mejora genética trabaja la Misión Biológica de Galicia, un organismo del CSIC que es un referente europeo en el estudio de la judía. La Misión mantiene una estrecha colaboración con el Consejo Regulador en la búsqueda de conseguir una faba más resistente a las enfermedades y una comercialización más efectiva.

Las propiedades de la faba son tan buenas como su sabor. “Tiene casi todos los nutrientes esenciales -cuenta Carmen-: proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, fibra… Y tiene bajo contenido en grasa”. “¿Y con que combina mejor?”, le pregunto a Carmen. “Con todo. Ensaladas, carnes de caza, verduras, pescado, setas, en salpicón… Y claro, en fabada. Aunque con chorizo y lacón, ya no hay bajo contenido en grasa”, concluye, aprovechando para bromear.

Deixar unha resposta

XHTML: Podes empregar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

POLÍTICA DE COMENTARIOS:

GCiencia non publicará comentarios ofensivos, que non sexan respectuosos ou que conteñan expresións discriminatorias, difamatorias ou contrarias á lexislación vixente.

GCiencia no publicará comentarios ofensivos, que no sean respetuosos o que contentan expresiones discriminatorias, difamatorias o contrarias a la ley existente.